Tiger Woods: el tigre era su padre

HBO Sports estrena el documental basado en un libro de 2018 y que muestra a un deportista introvertido marcado por la figura autoritaria de su progenitor

Tiger abraza sonriente a la figura más relevante de su vida, su padre, Earl Woods
Tiger abraza sonriente a la figura más relevante de su vida, su padre, Earl Woods FOTO: LA RAZON LA RAZON

Siempre que se hace un documental a modo de biopic de un personaje muy famoso surge un contratiempo que puede jugar a favor o en contra de la producción. En el caso de «Tiger», que se estrenó esta semana en HBO, la figura del golfista Eldrick Tont «Tiger» Woods tiene ese handicap, es tan desconocida en profundidad que todo alrededor de su fama es de sobra conocido y es difícil aportar algo novedoso que no conozca el público.

Creado por HBO Sports y Jigsaw Productions en asociación con Our Time Projects, elabora un perfil detallado del deportista en dos episodios de hora y media de duración. El primero se estrenó esta semana, y el segundo llegará una semana después, el 18 de enero. Ambos pretenden mostrar «el ascenso, la caída y el regreso» de uno de los golfistas más importantes de la Historia marcado por la educación militar de su padre, su propia superación y los escándalos amorosos que le rodearon y persiguieron de la mano de entrevistas «reveladoras» de quienes mejor conocen al golfista: su antiguo caddie y amigo cercano Steve Williams; la leyenda del golf, Sir Nick Faldo; el amigo y biógrafo de Earl Woods, Peter McDaniel; el primer amor verdadero de Tiger, Dina Parr; así como Rachel Uchitel, la mujer en el centro del escándalo sexual que alteró para siempre el mundo de Tiger.

El filme es apropiado tanto para aquellos a los que no les gusta el golf, como para los que disfrutan de este deporte, puesto que aparte de decenas de sus mejores jugadas, nos presenta a un joven que se inició en la práctica desde muy pequeño, con menos de un año, de la mano de su padre, Earl Woods, un ex militar de la Guerra de Vietnam que le inculcó una estricta educación y que siempre pensó que su hijo era una especie de «mesías», un «elegido por Dios» que había «trascendido este juego» y convertiría al mundo «en un sitio mejor para vivir». Su padre fue el que le llevó, cuando tenía tan solo dos años, a un programa de televisión en el que le mostró a Bob Hope que ya sabía golpear pelotas de golf. Ese sería el principio, pero del fin. Su padre fue una suerte de Joseph, padre de Michael Jackson, que intentó mantenerlo alejado de la realidad para que solo estuviera concentrado en practicar sin parar.

Despedida por carta

Quizá uno de los testimonios más reveladores lo ofrece su primera novia, Dina Parr, que explica la ternura que le producía la introversión de Tiger y que quería «proteger esa dulzura de él, porque me di cuenta de que no sabía lo que venía». Ha sido la encargada de mostrar al Woods más humano y vital, con escenas de sus momentos juntos yendo al cine o cenando, y vídeos caseros de fiestas donde se puede ver al joven disfrutar de sus amigos y su tiempo libre. Como revela Parr, eso fue lo que le costó la relación, pues recibió una carta firmada por Tiger en la que daba por terminada la relación: «No queremos hablar contigo ni saber nada más de ti», porque decían que ella y su familia le habían «manipulado».

Fue la muerte de su padre, final del primer episodio, la que desata al tigre dentro del golfista. La fama, el dinero y el ejemplo de este hombre del que luego se supo que era un adúltero lo llevaron a abandonar el deporte que amaba para regresar renovado, pero el documental únicamente incluye un pequeño añadido a este respecto. Entretenido, aunque no añade mucho a una figura de la que se sabe casi todo.

Jugar la baza del racismo

Algunos medios norteamericanos se han hecho eco de cierta hipocresía esgrimida por Tiger Woods cuando comenzó a ser conocido y estuvo de acuerdo con jugar la carta del racismo para lanzar su carrera a través de sus campañas con Nike. Jim Riswold, trabajador de la marca, explica que cuando se planteó la idea de usar el reclamo de la raza en el primer comercial del deportista, Tiger, con su padre presente, exclamó: «Mierda sí, hagamos esto». Las reacciones no tardaron en llegar, siempre apoyado por su padre, que en una ocasión dijo: «El mundo está listo para que un golfista no blanco tenga éxito». Y nunca más habló Tiger de ello.