¿Dónde está el honor de Garzón difamado por ANOET tres meses después?

El empresario envía una carta abierta pidiendo la rectificación de los empresarios tres meses después de las acusaciones

José María Garzón, empresario taurinoLuis DíazLa Razón

Nadie podía imaginar a las puertas de la temporada, justo cuando se había celebrado la feria de Olivenza (Badajoz) y cuando estaba a punto de empezar la tradicional Feria de Fallas, que se acabaría el mundo. O casi. Al menos tal y como lo conocemos. Eso ocurrió en este capicúa maldito de muchos desafíos y gozos contados. Se cayó como castillo de naipes la temporada antes de empezar. Y así una feria detrás de otra.

Después del confinamiento, cuando las puertas de las casas se cerraron a cal y canto, pocos quisieron salir afuera a ver qué quedaba, a pesar de que todavía gran parte de la temporada estaba por dirimirse.

José María Garzón fue de los pocos empresarios que dio la cara por la Tauromaquia en el intento de que este 2020 no pasara en blanco para la fiesta de los toros a pesar de los muchos inconvenientes. Las limitaciones de aforo, las nuevas normas, los nuevos costes, los limitadísimos ingresos, y en parte, desde luego no la Junta de Andalucía, sí el Gobierno Central con Podemos a la cabeza, los políticos. Una losa que pesa cada día. A la tauromaquia y a los ciudadanos en general. Un lastre que pagaremos con nuestro impuestos, económicos y morales, durante mucho tiempo.

El Puerto, bajo notario

Consiguió dar el festejo de El Puerto de Santa María, también se había dado Huelva. Pero El Puerto se llenó, con la normativa cumplida bajo notario, como se testificaría después. La ola de Podemos fue huracanada, como no podía ser de otra manera en contra la tauromaquia. Sorprendente y e indignante que el propio sector, con la bandera de ANOET, o lo que es lo mismo, los empresarios, pescaran en el río revuelto de la política para pagarse quizá las facturas personales de las diferencias que meses antes había habido en la Junta entre los directivos. Imperdonable bajeza en los momentos más difíciles de la historia de la tauromaquia.

La Plaza de Toros de El puerto de Santa María en imagen de archivo

El expediente de ANOET

Tres meses después Garzón lanza esta carta abierta en la que relata cómo no se contempló su “presunción de inocencia” y que: “lo que más daño me hizo, y ahora me veo en la obligación de manifestarlo públicamente, fue la postura adoptada por ANOET tras la celebración de la corrida de El Puerto abriéndome un expediente sancionador sin base legal alguna; ni contravine en ningún momento los estatutos de la asociación ni ninguna norma interna disciplinaria ni externa a la asociación. Con la iniciación del expediente sancionador contra mí, la Junta Directiva de ANOET pretendió arrogarse unas potestades sancionadoras de estricta naturaleza jurídico-públicas y aplicar un régimen sancionador cuya efectividad única y exclusivamente corresponde, en su caso, a la Administración Pública competente. Precisamente, ha sido la Administración Pública competente la que sí ha dejado constancia claramente de que Lances de Futuro actuó en todo momento cumpliendo escrupulosamente las normas aplicables”.

“La Junta Directiva de ANOET nos acusó públicamente de poner “en riesgo la salud pública, de haber “dañado la imagen de la Tauromaquia” y que nuestra actuación tendría una relación directa en los perjuicios económicos ocasionados a proyectos empresariales de Andalucía”. Me inculparon públicamente dando por hecho que había obrado ilegalmente y me señalaron como el responsable del endurecimiento de la normativa a partir de ese momento. Nunca entendí, y así se lo hice saber a ANOET, que a la incoación de un expediente que no se ajustaba a Derecho decidieran darle la máxima difusión a nivel nacional”, dice el escrito.

Y continúa: “ANOET debe rectificar públicamente. Quiero entender que mi decisión de abandonar voluntariamente en mayo de este año mi condición de vocal de la Junta Directiva de ANOET no ha influido en esta actuación tan arbitraria, porque precisamente me marché para no ser un óbice para el devenir de la vida interna y actuación de ANOET, y para tener a la vez la libertad de defender mi forma de entender el porvenir de la Fiesta y el rol que en él deben de jugar los empresarios organizadores de espectáculos taurinos”.

Los toros sí fueron posibles

En los mismos tiempos en los que el resto decidieron que no era posible dar más toros echando la culpa a Garzón fue el propio empresario el que dio el festejo de Córdoba, única plaza de primera categoría que albergó corrida de toros. “A fecha de hoy, muy lamentablemente, sigue sin llegar-la rectificación de ANOET- Resulta penoso que la Junta Directiva de la asociación de empresarios taurinos tarde menos de veinticuatro horas en difundir una nota anunciando un expediente sancionador sin fundamento jurídico ninguno y que, tres meses más tarde, tras haberse ratificado por las autoridades el escrupuloso respeto de la normativa aplicable, no se sepa nada de qué ha pasado con el citado expediente ni se haya hecho comunicado oficial alguno. El perjuicio moral y económico y la vulneración de mi honor ahí están. Nada se ha hecho para repararlo”, remata el escrito.

La pelota sigue en el tejado de ANOET, raudo y veloz para echar mierda en el trabajo de Garzón y lo que es peor, del propio sector, que con bastantes dificultades cuenta ya, pero callado una vez que la Junta de Andalucía dio a conocer que todo se había hecho dentro de la legalidad y las nuevas normas de la Covid-19. ¿Quién impone las normas del sentido común de un órgano de representación institucional como es ANOET?

Por cierto, espectáculos de impecable desarrollo. Estos y todos, que no cargaron con ningún brote de Covid-19. De ser al contrario, la tumba para el río revuelto en el que vive la tauromaquia hubiera sido demoledora. El problema, a la vista está, es que lejos queda la teoría de que el enemigo está fuera.