Carballo, oreja y lesión en la novillada interminable

Imagen de archivo
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- Las Ventas (Madrid). Se lidiaron novillos de El Sierro, (1º y 2º, inicialmente previstos como 4º y 5º, tras correrse turno en ambos) y sobreros de Benjamín Gómez (3º tris, tras devolverse el lote completo de Carballo del hierro titular), Dolores Rufino (4º), Guadajira (5º) y Vistalegre (6º), desiguales de presentación. El 1º, manejable pero flojo; el 2º, descastado; el 3º, encastado, movilidad sin entrega; el 4º, noble y de dulce embestida; el 5º, bravo, con movilidad y transmisión; humilló por abajo; el 6º, parado. Un cuarto de entrada.

- Gallo de Córdoba, de lila y oro, media, descabello (silencio); tres pinchazos, estocada desprendida (silencio); estocada (silencio).

- Ricardo Maldonado, de pistacho y oro, bajonazo infame, estocada casi entera, aviso (silencio); estocada, aviso, descabello (vuelta al ruedo).

- Juan Carlos Carballo, de purísima y oro, más de media tendida (oreja); herido.

Parte médico de Juan Carlos Carballo: «Traumatismo inferior de la pierna derecha. Pendiente de estudio radiológico». Pronóstico «reservado».

«Hallaré un camino... O me lo abriré yo mismo». A esta máxima del cartaginés Aníbal se apuntaron allá por 2009 en la vacada charra de El Sierro. Pobres infelices. Cambiaron Atanasio por Domecq y, ayer, el descalabro fue terrible. Cuatro toros al corral para el debut, y esperemos que despedida, de su experimental aventura. No se tenían. Hasta tres utreros paró en chiqueros, ora por gaoneras ora de hinojos, Juan Carlos Carballo hasta lidiar al tercero y pasear la oreja de un sobrero tris de Benjamín Gómez. Altísimo, desentendido, no descolgó nunca en la muleta y el extremeño, del que se vio una versión mucho más reposada y templada que en su debut en abril, tiró de valor para aguantar la encastada movilidad del cárdeno «Santacoloma». Esfuerzo y actitud intachable que, junto a una estocada casi entera, sirvieron para que se le pidiera y concediera el trofeo. Estuvo muy en novillero toda la tarde y se fue a portagayola, ¡de espaldas!, en el sexto con tal mala fortuna de que el pisotón le mandó a la enfermería. El chasquido invita a pensar en la fractura. Gallo de Córdoba se hizo cargo, abreviando, con un animal sin recorrido, orientado y muy a la defensiva. Ya había sido silenciado en su lote. Buscó sin éxito la vía efectista de circulares y desplantes con el manejable pero flojo salpicado que rompió plaza, mientras que no se entendió con el buen cuarto de Dolores Rufino, que incluso le volteó sin consecuencias. Ricardo Maldonado dio una vuelta al ruedo a la muerte del bravo quinto. Gran novillo de Guadajira con el que mostró firmeza y mando para someterlo por abajo, cualidad con la que suplió su corto bagaje. Muy encajado y sin perder pasos. Antes, no tuvo opciones con el sosote y blando segundo de un festejo-maratón de tres horas a prueba de cierres. Canalla como pocos.