Javier Castaño: «Nunca renunciaré a las corridas que me devolvieron la vida como torero»

El salmantino espera toparse con otro «Monería» de Adolfo Martín como hace dos temporadas

Javier Castaño, en Las Ventas, en imagen de archivo
Javier Castaño, en Las Ventas, en imagen de archivo

«Ojalá salga por chiqueros otro ''Monería'' como el de hace un par de Fallas, Adolfo Martín tiene la ganadería muy en la mano, sabe lo que tiene en sus cercados... Es una ganadería muy buena, aquel toro de hace dos años lo toreé a placer y le pegó un empujón muy fuerte a esa temporada», camino de Valencia, Javier Castaño masculla, recuerda tardes de triunfo. Hoy, en compañía de Rafaelillo y Fernando Robleño, vuelve a cruzar su destino al de los «Albaserrada» de Adolfo Martín. En Sevilla, Fuente Ymbro; Cuadri y Miura, en San Isidro. Diversidad de encastes con la vitola de «corridas duras» como denominador común.

«Son duras, temporadas complicadas por las divisas que lidiamos, pero precisamente por eso creo que son más bonitas al final de las mismas, reconfortan más, porque hemos tenido que sobreponernos a momentos muy difíciles...», afirma con el mismo «orgullo» que surge cuando algún ganadero le reclama como fijo para matar sus toros.

«Nunca renunciaré a las corridas que me devolvieron la vida como torero, me han recuperado para el circuito de ferias y les estoy muy agradecido, con constancia y afición quiero demostrar que soy un torero capaz de seguir triunfando con regularidad con este tipo de ganaderías», zanja con la rotundidad del que tiene claro sus principios. Subrayado en rojo, uno por encima del resto: «Pretendo hacer disfrutar a la afición, saber que el público está encantado con lo que hago, con mi concepto del toreo, es la mayor satisfacción para mí como torero», asegura sabeedor de que esta temporada «el listón está todavía más elevado».

Hace dos fue la eclosión, el pasado llegó la consolidación y éste toca mantenerse «que siempre es lo más complicado de lograr». «Posiblemente es lo que más me inquieta, encontrar esas teclas para seguir creciendo, corrigiendo errores, como la espada que me he hinchado este invierno, y sorprendiendo... Lograr ese impacto es la tarea más delicada». Sea como sea, «la filosofía es innegociable». «Algunos me lo dicen que pierdo muletazos y triunfos por lucir a los toros y a mi cuadrilla, pero he elegido a unos compañeros con unas características especiales y sigo comprometido con esta fórmula: ofrecer un espectáculo completo, íntegro, en todos los tercios... La afición, que es la que realmente sostiene la Fiesta, me lo pide, lo agradecé y yo considero que es bueno para el futuro la Tauromaquia», zanja.

Castaño llega esta temporada muy rodado a Valencia. América ha sido el puente perfecto entre ambas temporadas. El enlace perfecto para llegar a Valdemorillo «con frescura, a pesar de no tener mucha colaboración en un lote sin opciones de triunfo que, al final, es lo que se valora en el torero». «He disfrutado mucho este invierno con mi campaña americana, aunque no tuviera suerte en los lotes, las sensaciones fueron excelentes y además me ha permitido llegar al inicio del curso sin que hubiera posibilidad de demasiadas pausas sin vestirme de luces», valoró una experiencia en la que, pese a todo, echó en falta una cosa.

«Por supuesto que he echado de menos a mi cuadrilla allí, se han turnado para acompañarme, pero es diferente, cuando te juegas la vida cada tarde no tiene precio sentirse arropado por un grupo como el que me rodea, pero no sólo en la plaza, también fuera de ella... Somos un equipo y esos momentos que compartimos y que surgen cada día en el instante menos pensado son los que hacen todo más llevadero», analiza con cierta nostalgia, deseoso de que la furgoneta empiece a devorar kilómetros por las carreteras españolas y francesas.

La siguiente parada es Valencia con una ganadería de Adolfo Martín que le gusta especialmente, porque «el que sale bueno tiene mucha profundidad y es muy humillador y el que sale malo, además de que lo enseña enseguida, pese a todo, transmite esa emoción al público, llega a la gente muy pronto».

Castaño, que no quiere «darle más vueltas a su ausencia en Castellón porque no tiene más solución que triunfar esta temporada aún con más rotundidad en el resto de ferias para que no quede más remedio que acordarse en 2015», volverá a apostar por otras dos de sus divisas predilectas en el doble compromiso isidril.

«¿Cuadri y Miura? Les debo mucho a ambas, porque me pusieron en órbita... Con la familia Cuadri me une una manera de entender esta profesión y una amistad preciosa, tengo una fe especial por sus toros. De Miura, ¿qué voy a decir? Es una divisa talismán, porque mis triunfos han llegado de la mano con este encaste, desde mi confirmación y la posterior encerrona en Nimes hasta esa tarde en Arles o la faena al segundo en Pamplona el año pasado», enumera el torero salmantino antes de finalizar la entrevista con una reflexión en voz alta: «Cómo iba a faltar en la vuelta de Miura a Madrid después de tantos años... Me apetecía muchísimo estar».