Palabra de Fundación

El periodista Chapu Apaolaza, portavoz de la Fundación del Toro de Lidia, nos revela el balance de la iniciativa que impulsaron durante la pasada Feria de San Isidro

El periodista Chapu Apaolaza, portavoz de la Fundación del Toro de Lidia, nos revela el balance de la iniciativa que impulsaron durante la pasada Feria de San Isidro.

Uno de los planes de la Fundación es demostrar que la relación entre la tauromaquia y la sociedad de hoy no pasa por una ruptura insalvable. Y qué mejor solución que acercar a la gente a las plazas.
«Quisimos llevar personas de ámbitos distintos, alejados profesionalmente, estéticamente y políticamente del supuesto modelo taurino. Derribando así los estereotipos».
En la selección de los invitados hubo de todo, desde un corresponsal chino a varios “influencers”. «Era una iniciativa tanto para que los no aficionados conocieran la fiesta mejor, como para que los ya taurinos tuviesen más argumentos para defender la fiesta más allá del eterno debate “toros sí, toros no”».
Sin duda esta iniciativa recibió más acogida que rechazo. «Ha habido personas a las que les ha chocado algunas partes de la lidia, pero todos nos han dicho que la experiencia ha sido muy positiva. La gente está dispuesta a dar el paso, a ponerse en el lugar del otro y explorar nuevos mundos». Hubo quien no entendió por qué solo invitaron a gente reconocida y no de «a pie» pero Chapu lo explica así: «No podemos llevar a los miles de oyentes diarios de Onda Cero, pero sí a Juan Ramón Lucas. Hemos apostado por los portavoces y entre algunos de ellos hubo cambios de opinión. Descubrieron mundos que ni intuían, como la intensidad, el compromiso del público o la estética.
Esta iniciativa ha sido tan beneficiosa para los alejados de los toros como para el toreo en sí. «Especialmente para el aficionado, sobre el que recaen mantras absurdos. Se ha dado la imagen que merece». Además, ha pasado algo muy importante, casi mágico. «Llevando a gente de mundos distintos hemos aprendido también de ellos. Variedad, pluralismo y nuevas interpretaciones. Nos han enseñado a ver los toros con ojos nuevos. Muchos de nosotros, los aficionados, tenemos ya una perspectiva cansada».