Televisión

El Langui: “En 'Donde comen dos' damos toques de atención a los políticos, a la sociedad y a nuestro propio sector”

Pablo Pineda y El Langui han emprendido un emotivo y divertido viaje con su nuevo programa 'Donde comen dos', que se emite los viernes en La 1

Pablo Pineda y El Langui han emprendido un emotivo y divertido viaje con su nuevo programa 'Donde comen dos', que se emite los viernes en La 1

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Pablo Pineda y El Langui han emprendido un emotivo y divertido viaje con su nuevo programa 'Donde comen dos', que se emite los viernes en La 1. Un docureality gastronómico que se ha convertido en un viaje de amigos en el que han visitado los mejores restaurantes y donde han disfrutado de experiencias únicas y realizado deportes extremos.

¿Qué ha supuesto para vosotros la grabación de 'Donde comen dos'?

Langui: Una experiencia única. Le propuse a Curro Velázquez que ideara algo para que Pablo y yo pudiéramos trabajar juntos. Y un día me llamó Curro y nos dijo: “Vais a viajar por el mundo, en un docureality gastronómico, un viaje de amigos en el que os vais a conocer”.

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Pablo Pineda: He dado muchas charlas, muchas conferencias... Y el programa me ha supuesto salir de esa zona de confort y hacer cosas que nunca había pensado en mi vida... Superar todos mis miedos, como montar en globo a lo que tenía un pavor horroroso. Hacía ya una década desde mi película 'Yo también', con lo cual no me había puesto delante de una cámara desde hace ya 11 años, así que me ha venido muy bien.

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Habéis dicho que el programa va a servir para normalizar la discapacidad. ¿Cómo lo estáis logrando?

PP: Hacer un programa divertido en el que se vea como con nuestras capacidades sabemos reírnos de nosotros mismos y pasarlo bien.

L: No es un programa dirigido a personas con discapacidad, es para todo tipo de público. Es un reality con dos ingredientes muy peculiares a destacar, uno es que los dos presentadores, uno tiene down y otro parálisis cerebral. Claro que te vas a topar con la visibilidad, con los problemas a los cuales me enfrento yo día a día en barreras arquitectónicas, a los problemas que nos encontramos Pablo o yo con lo prejuicios... Son toques de atención que damos, a la administración, políticos, a la sociedad, a nuestro propio sector: “Ey tío no te duermas, que tu tienes una capacidad diferente, como la hemos tenido nosotros, pero tu también puede hacerlo”. Ayudamos a empatizar, sobre todo a los jóvenes, que están viendo unos referentes que al fin y al cabo en aspecto son diferentes aunque luego sean muy iguales a todos los demás. Creo que este programa va a ayudar a adquirir ciertos valores que en esta sociedad se están perdiendo.

¿Que habéis aprendido durante estos viajes? De las personas que habéis conocido, las experiencias...

PP: Son personas que tienen afán de superación, que a pesar de la diversidad, ellos siguen hacia adelante, luchan, demuestran lo que saben y lo que pueden aportar...

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L: Después de 4 meses compartiendo, pues hay de todo entre Pablo y yo, hay “canalleo”, risas, mano tendida, hay “déjame un ratito en paz que ya estoy de ti saturado”... Lo hemos pasado muy bien, en el programa no hay filtro, así como ven es como lo hemos pasado.

¿Cómo ha sido vuestra experiencia gastronómica?

L: La alta cocina es como hacer el amor continuamente, es un gusto total, en el que disfrutas y al mismo tiempo das a disfrutar. En este caso hemos dado a disfrutar transmitiendo nuestra sensación al público. Para nosotros ha sido un orgasmo continuo, en todos los restaurantes.

PP: Es un programa creado a la diversidad, diversidad cultural, diversidad gastronómica, diversidad de nosotros dos.

¿Cómo describiríais el momento en el que conocisteis al Papa Francisco?

P: Fue una experiencia única. Es un hombre muy cercano, que a pesar de todas las ocurrencias que le preguntamos, nos respondió.

L: No teníamos una entrevista pactada, paso a saludarnos a nosotros como saludó a 20 personas más. Tuvimos la oportunidad, y seas o no creyente, es impactante.

Pudimos estrecharle la mano, hablar con él, hacerle preguntas... Si es mas sibarita de la alta cocina o si es más del “cuchareo”, y el te contesta, y te dice que es mas del “cuchareo”, que le gusta el asado como buen Argentino que es. Y de repente Pablo preguntó: “¿Y para cuando un Papa con síndrome de down?”.

¿Cuál ha sido vuestro momento más duro durante la grabación?

L: Para Pablo fue cuando se tuvo que tirar por tirolina. Los dos somos muy miedicas y en este programa, quisimos superar nuestros miedos y nos tiramos por tirolina, con el parasailing, paramotor, el tunel de viento, rafting...

P: Yo soy más de hacer aventuras tranquilas.

L: En Valencia me llevó a hacer algo tranquilo, tai chi. Me llevaba a sitios así, a cantarle a un jilguero...

P: A hacernos un masajito.

¿Hay alguna anécdota que hayáis experimentado durante la grabación del programa?

P: Por su afán de superación, los 135 escalones de la Plaza de España de Roma que subió Langui.

L: Subí todos los escalones. Creo que era una muestra, primero el toque de atención, de que Roma es una ciudad muy poco adaptada. Todos tenemos derecho a disfrutar de monumentos, de actividades culturales, de irme a un restaurante y comer como cualquiera en una mesa. Y cuando quieres ir al baño, poder ir y que no te digan que hay 20 peldaños para llegar. También es una forma de decir que seamos una sociedad más empática y luchemos por ello.

El momento con el que yo me quedo, es en el que Pablo impartió clase en Extremadura. Pablo tiene magisterio y nunca ha ejercido como maestro, sea porque nadie confía en tenerle como profesor o por los prejuicios de los padres... Y verle dando clase durante una hora a niños... Para mi fue espectacular. Ojalá Pablo ejerciera como profesor en el colegio de mis hijos y que ellos fueran sus alumnos. No creo que haya profesor igual.