Argentina

Una comedia antirromántica

«Sólo para dos» es una coproducción española, argentina y venezolana para San Valentín

Una comedia antirromántica
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¿Se alojaría en un hotel sólo para parejas en el que el menú para comer y cenar únicamente estuviera diseñado para ser consumido entre dos?

¿Se alojaría en un hotel sólo para parejas en Isla Margarita en el que el menú a la hora de comer y cenar únicamente estuviera diseñado para ser consumido entre dos? Ni siquiera el director de la película, Roberto de Santiago, está muy seguro de si aceptaría semejante alojamiento como destino vacacional. «Primero tendría que estar emparejado...». Y asegura que la máxima dificultad es que aquellos que regentan el negocio (la argentina Martina Gusan y el español Santi Millán) son una pareja internacional que cuando se enamoraron montaron el alojamiento, pero que ahora atraviesan una profunda crisis que no deben transmitir a sus clientes. «Reconozco que es algo empalagoso, pero, precisamente, la película pretende todo lo contrario: Se trata de la comedia romántica. Se percibe como algo americano y no me parece que es algo que tengamos que cambiar. En nuestro país, sin embargo, hay mucha tradición de reírnos de nosotros mismos y creo que hay mucho de esto en la cinta», asegura el director, que subraya que el hecho de que se estrene el día de San Valentín sólo responde a un deseo de la distribuidora. El caso es que en este parque temático del amor en la isla venezolana conviven personajes españoles, argentinos, venezolanos... lo que abre más puertas a la distribución de la película: «Existe algo en la mezcla que deja claro que hay muchas cosas que nos unen, pero también que nos separan. Existe un sentido del ritmo completamente diferente de la vida y también de las preocupaciones. En Isla Margarita nadie entendía por qué nos estresábamos tanto, pues todo con el tiempo se acaba solucionando», asegura el director de «El penalti más largo del mundo».

Es uno de los realizadores más fecundos de los últimos tiempos y siempre ha transitado por los terrenos del humor, aunque él no cree que ambas circunstancias estén relacionadas: «No es algo deliberado. Creo que durante la crisis se ha hecho mucha comedia, pero también antes y seguro que después. No me he propuesto hacer comedias, sino contar cosas que me han interesado. El problema es que acaban teniendo ese tono», asegura el director español. De todas maneras, no descarta que este tipo de producciones, con actores de distintas nacionalidades que puedan entenderse como propias en tres países, supongan una alternativa para ampliar el mercado del cine español, que está empezando a rodar en inglés con más frecuencia: «En Argentina y en Venezuela entendí que estaban ávidos de escuchar obras en acento español y más si las sentían como propias», concluye.