Escapada de la semana: una última bajada por las pistas de Valdezcaray

La mejor manera de despedir la temporada de esquí viene con mucho ejercicio, buena comida y ganas de vivir. La localidad riojana de Ezcaray cuenta con los tres ingredientes. Este es un último adiós a la nieve antes de lanzarnos a la playa.

Las estaciones de esquí triplican la oferta de nieve
Las estaciones de esquí triplican la oferta de nieve
El encanto de una estación pequeña

Comienzan a florecer los almendros y la marmota de Bill Murray ha salido de su madriguera. Se acercan los días de primavera. La nieve que cubría las pistas de esquí se derretirá durante las próximas semanas, saldrá césped verde, entonces habrá que esperar hasta la temporada que viene para volver a calzarnos los esquís. Pero antes de decir adiós al forfait, vamos a saludar Valdezcaray.

Situado en la zona riojana del Sistema Ibérico, concretamente la Sierra de la Demanda, la estación de esquí en Valdezcaray cuenta con 300 hectáreas de esquí bien accesibles a los coches. No es una estación grande, pero la cantidad de actividades que la rodean suplen cualquier falta y lo convierten en el destino perfecto para un fin de semana variado, mitad deportivo y mitad disfrutón, escondido en una de las zonas más relajadas de la península. Para los iniciados en este deporte, sus pistas suaves son el escenario ideal donde quitarse el miedo a un trastazo. El trastazo es suave, casi acariciador, y cuentan con dos escuelas de esquí para los más pequeños de la familia.

Vistas desde el monte de Santa Bárbara.
Vistas desde el monte de Santa Bárbara.
San Millán también fue patrón de España

Es habitual aprovechar esta escapada para investigar los alrededores. Cerca de Ezcaray, la población más próxima a las pistas, se encuentra el monasterio de San Millán de la Cogolla, conocido como la cuna del castellano. Fue aquí donde se recogieron los primeros textos medievales escritos en nuestro idioma. Al forofo de la historia le apasionará pasear entre sus paredes de piedra húmeda y bajo los grabados de arte mudéjar. Aunque tan solo se puede acceder al monasterio a partir de las visitas guiadas que organizan, merece la pena, ya que podremos leer de primera mano algunos de los volúmenes escritos en los albores de nuestra lengua.

También sorprende descubrir que antes de ser Santiago el patrón de España, fue el propio San Millán patrón de Castilla y Navarra. Sorprenden su vida profundamente espiritual, sus largos años de ermitaño.

Monasterio de San Millán de la Cogolla.
Monasterio de San Millán de la Cogolla.Alfonso Masoliver
La lana viene en forma de manta y clacetines

Si la lana de Ezcaray todavía no ha conseguido ser Patrimonio de la Humanidad será por política, porque calidad no le falta. Ahora mismo, mientras escribo, calzo sus gruesos calcetines de rombos y mis dedos están calentitos. Con ellos no me hacen falta siquiera unos zapatos y es bien fácil encontrarlos. Simplemente hace falta caminar por las callejuelas del pueblo, asomar la cabeza en las charcuterías y librerías y tiendas de vino, y a base de probar entramos en una tienda de mantas o calcetines. Lanas suaves y de todos los colores, calcetines para toda la vida.

Cuidando siempre el respeto a la materia prima, con un amplio conocimiento sobre los tipos de lana que regalan las ovejas castellanas, en Ezcaray se prepararan desde 1930 las famosas mantas que pudieron dar sentido a la frase “mantita y peli” los días fríos de invierno. Si no consiguen hacerse con una, al menos pálpenla unos minutos. Aunque mejor hacerlo con los calcetines ya puestos.

Disfrutar es sencillo

Cuando nos alojamos en el Hotel Echaurren, además podremos disfrutar de su excelente restaurante con una estrella michelín, aunque en Ezcaray no faltan locales en los que disfrutar de comida rica en proteínas para recuperarnos de la larga esquiada. El Bar Troika, en la calle Arzobispo Barroeta, es el lugar ideal para tomarnos la última copa (o las dos últimas) antes de meternos en la cama. Aquí el ambiente está siempre cargado con una nube de ruidosa alegría.

No hace falta despedirnos de la temporada de nieve con nostalgia. Volverá, aunque nosotros queremos despedirla desde la Ermita de Santa Bárbara. Subimos el monte que lleva su mismo nombre (en todoterreno o a pie, si no queremos un resbalón) y respiramos el aire puro que mana del Río Oja O Glera. Aquí arriba sentimos que todo está bien.

Ermita de Santa Bárbara.
Ermita de Santa Bárbara.Alfonso Masoliver