Esta isla endogámica es la más remota e inaccesible del mundo: ¿sabes cuál es?

Se encuentra en mitad del Oceáno Atlántico Sur, a 2.400 km del territorio poblado más cercano. En la isla se repiten casi todos los apellidos, pues la endogamia es inevitable

Hay un archipiélago británico remoto y casi inaccesible en pleno Océano Atlántico Sur conformado por cuatro islas principales. Así es Tristán de Acuña, un territorio de 98 km2 de extensión aislado a 2.400 kilómetros de distancia del territorio poblado más cercano: la isla de Santa Elena.

Se trata de un lugar pequeño con una comunidad humana muy reducida: 270 habitantes y solo ocho apellidos diferentes, pues la endogamia es algo casi inevitable. Todos sus habitantes son parientes de los originales ocho hombres y siete mujeres que llegaron como colonos a partir de 1816.

Tristán de Acuña no cuenta con aeropuerto y sólo se puede acceder por mar a través de una embarcación, SA Agulhas II, un rompehielos sudafricano que parte desde Ciudad del Cabo, a 2.800 kilómetros de distancia de la isla. Este trayecto tiene una duración de unos seis días aproximadamente y los billetes se tienen que reservar con varios meses de antelación.

Asimismo, las plazas en este barco son muy limitadas: apenas puede trasladar unos 12 pasajeros, quienes tienen que permanecer en la isla como mínimo tres semanas, que es cuando la embarcación después de su recorrido vuelve a recogerlos para llevarlos nuevamente a Ciudad del Cabo.

Prohibido desembarcar sin realizar trámites previos

Desembarcar en Tristán de Acuña no resulta tan fácil, pues está prohibido hacerlo sin haber realizado unos trámites previos ante la municipalidad de la isla a través de la página web oficial. Hay que argumentar los motivos de la visita, aportar documentación y someterse a la aprobación del consejo. Si la solicitud es denegada, no se puede desembarcar.

Estos datos hacen que esta isla británica sea el territorio habitado más remoto e inaccesible del planeta, un reconocimiento que los distingue y que sus habitantes estamparon en un cartel que se puede ver plantado ahí, y que se convierte en una de las fotografías típicas que hacen los viajeros que llegan hasta allí.

Desde el punto de vista turístico, la geografía de Tristán de Acuña no ayuda a que la isla pueda ser explorada fácilmente, pues cuenta con acantilados de más de 600 metros de altura y una gran parte del terreno de la isla es casi inhabitable e inaccesible. Eso sí, como isla volcánica posee en la naturaleza su mejor baza y sólo dispone de un bar que sirve comidas un día a la semana.

Esta isla fue descubierta en el siglo XVI por los portugueses, quienes le dieron este nombre. Estuvo deshabitada hasta bien entrado el siglo XIX. Sin embargo, sus nativos están arraigados a esa pequeña porción de tierra hasta extremos insospechados.

En 1961, cuando el volcán que le dio origen entró en erupción, toda la colonia fue evacuada a Gran Bretaña ante el riesgo de muerte. Meses después se calmaron las cosas y se dio a los “tristones” (su gentilicio real) la posibilidad de quedarse a vivir en la segura madre patria, pero la inmensa mayoría de ellos prefirieron regresar a sus hogares al no adaptarse al estilo de vida de Reino Unido.

Con respecto a la meteorología, la temperatura media en verano oscila los 24 grados, mientras que en invierno el promedio está en 4 grados. El clima es húmedo subtropical: las lluvias abundan, la luz solar escasea y hay mucho viento.

Por último, si eres una de esas personas que sufren autofobia (aversión a la soledad), no es recomendable que viajes hasta Tristán de Acuña, pues puedes empezar a notar los síntomas en esta isla tan lejana. Ahora que ya sabes cómo es el lugar más remoto del mundo, ¿te animarías a visitarlo?