¿Podrías identificar a los apóstoles representados en la fachada de la Basílica de San Pedro?

En tu próxima visita a Roma te acordarás seguro del nombre de cada uno de ellos

Las emociones son tantas cuando se va uno aproximando al Vaticano, que los deseos de iniciar la visita nos arrastran a no detenernos a observar cada detalle. Los ciento catorce metros con cuarenta y nueve centímetros de ancho, y sus cuarenta y cinco metros con cuarenta y cuatro centímetros de altura, hacen de la fachada una obra impresionante. Fue construida por el arquitecto Carlo Maderno. La obra se inició el 5 de Noviembre de 1607 y fue finalizada en 1614.

Alcemos la mirada y descubramos a las estatuas en lo más alto de la fachada de San Pedro

Cristo Redentor, San Juan Bautista y los apóstoles en la fachada de la Basílica de San PedroAlicia Romay

De izquierda a derecha, el primero es San Judas Tadeo, de origen campesino. A este apóstol de temperamento apasionado se le atribuye la autoría de una Epístola a los primeros creyentes, a los que invitaba a que, “combatiendo vigorosamente por la fe”, siguiesen a Jesucristo sin dejarse desviar por perecederos maestros de errores, semejantes a “nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos” o a “árboles otoñales infructuosos, dos veces muertos, sin raíces”. En tal epístola trata en efecto de combatir los errores de los nicolaítas, los simonianos y los gnósticos. Era un hombre de rostro alargado, tieso, fibroso (así está representado en un mosaico del siglo V en el baptisterio de Rávena), San Judas Tadeo soñaba con el triunfo de Cristo, la destrucción de los enemigos y el subsiguiente dominio judío sobre los odiados romanos. Después de la triunfal entrada de Jesús de Nazaret en Jerusalén, al oír el moderado discurso del Maestro, lo interrumpió a quemarropa para dirigirle la ardiente petición: “¿Qué ha sucedido, Señor, que tienes la intención de manifestarte a nosotros, pero no al mundo?”.

San Judas Tadeo goza de gran popularidad entre los creyentes mexicanos, pues se cree que suele hacer favores como atenuar los problemas económicos, conseguir trabajo, etc. Se tiene la creencia que este santo es el protector de los maleantes.

Interesante: “Algunos pensaban que solo existía un Judas y los maleantes no encontraban la diferencia entre Judas Iscariote (traidor) y Judas Tadeo quien murió martirizado y se convirtió en santo”

Se le menciona en los Evangelios como el hermano de Jesús.

San Judas TadeoALICIA ROMAY

El segundo por la izquierda es San Mateo. Se llamaba también Leví, y era hijo de Alfeo. Su oficio era el de recaudador de impuestos, un cargo muy odiado por los judíos, porque esos impuestos se recolectaban para una nación extranjera. Los publicanos o recaudadores de impuestos se enriquecían fácilmente. Y quizás a Mateo le atraía la idea de hacerse rico prontamente, pero una vez que se encontró con Jesucristo ya dejó para siempre su ambición de dinero y se dedicó por completo a buscar la salvación de las almas y el Reino de Dios.

San Mateo ALICIA ROMAY

El tercero es San Felipe y era uno de los que seguían a Juan el Bautista y estaba con él cuando Juan señaló por primera vez a Jesús como el Cordero de Dios. Al día siguiente de la llamada de Pedro, cuando estaba a punto de partir para Galilea, Jesús se encontró con Felipe y le llamó al Apostolado con las palabra “Sígueme”. Fue el quinto apóstol convocado. Felipe obedeció la llamada, y, poco después, trajo a Natanael como nuevo discípulo. Él le dio y ayudó a Jesús en la multiplicación de los panes, él le trajo los panes y los peces a Jesús.

San FelipeALICIA ROMAY

El cuarto es Santo Tomás, siempre viendo la fachada de la basílica de San Pedro de izquierda a derecha. Tomás era llamado también Judas Tomás Dídimo. El nombre Tomás significa «gemelo» en arameo, y Dídimo tiene la misma acepción en griego. Es venerado como santo tanto por la Iglesia católica como por la Iglesia ortodoxa. Es patrón de los arquitectos. Santo Tomás Apóstol era judío, pescador de oficio. Tuvo la bendición de seguir a Cristo, quien lo hizo apóstol el año 31. Se le conoce a por su incredulidad después de la muerte del Señor. Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente.

Santo TomásALICIA ROMAY

El quinto, Santiago el Mayor. Llamado así para diferenciarlo del otro apóstol homónimo, tiene un papel destacado en los Evangelios y murió decapitado en Jerusalén. Gran parte de su relevancia se debe a una leyenda que lo considera evangelista de la Península Ibérica y coloca su sepulcro en Santiago de Compostela, lugar que, por ello, en la Edad Media se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación. Su imagen es la de un peregrino, con un sombrero de ala ancha adornado con la concha (venera jacobea ), un bastón de peregrino y la bolsa entre otros.

Santiago el MayorALICIA ROMAY

El sexto, el único que no es apóstol, llamado el Bautista o Juan el Bautista. Fue un predicador judío, santo en varias ramas del cristianismo y venerado en el islam y otras confesiones como profeta (y en el caso del mandeísmo, como Mesías). La tradición cristiana lo considera el precursor de Jesús. Es patrón de los sastres, de los hoteleros, de los fabricantes de cuchillos y de las espadas. Hacia el año 28, Juan el Bautista comenzó a ser conocido públicamente como profeta. Su actividad se desarrolló en el bajo valle del río Jordán, donde predicaba la «buena nueva» y administraba el bautismo en las aguas del río. En sus predicaciones, que tuvieron gran acogida por parte del pueblo, exhortaba a la penitencia, basándose en las exigencias de los antiguos profetas bíblicos.

Juan administró el bautismo a numerosos judíos, a quienes pretendía purificar y preparar para la inminente llegada del Mesías; la penitencia que predicaba no debía ser meramente formal y externa, sino que tenía que comportar un auténtico cambio en la forma de vivir y de actuar. Poco después de la iniciación de su ministerio, Jesús de Nazaret recibió el bautismo de manos de Juan, pese a que el Bautista no quería hacerlo aduciendo que «soy yo quien debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» (Evangelio de San Mateo, 3:14). En los Hechos de los Apóstoles se distingue este bautismo, «con agua», del realizado por Jesús, «en Espíritu Santo»

San Juan BautistaALICIA ROMAY

Cristo Redentor

Cristo RedentorALICIA ROMAY

El octavo es San Andrés , nació en Betsaida, población de Galilea, situada a orillas del lago Genesaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano de Simón Pedro. La familia tenía una casa en Cafarnaum, y en ella se hospedaba Jesús cuando predicaba en esta ciudad. Andrés tiene el honor de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con San Juan el evangelista. Los dos eran discípulos de Juan Bautista, y este al ver pasar a Jesús (cuando volvía el desierto después de su ayuno y sus tentaciones) exclamó: “He ahí el cordero de Dios”. Andrés se emocionó al oír semejante elogio y se fue detrás de Jesús (junto con Juan Evangelista), Jesús se volvió y les dijo: “¿Qué buscan?”. Ellos le dijeron: “Señor: ¿dónde vives?”. Jesús les respondió: “Venga y verán”. Y se fueron y pasaron con Él aquella tarde. Jamás podría olvidar después Andrés el momento y la hora y el sitio donde estaban cuando Jesús les dijo: “Vengan y verán”. Esa llamada cambió su vida para siempre.

San AndrésALICIA ROMAY

El noveno es San Juan Evangelista. Era hijo de Zebedeo, un pescador de Galilea y de Salomé y frecuentaba el círculo de discípulos de Jesús. Según la tradición cristiana, Juan Evangelista fue junto a su hermano San Santiago Apóstol, uno de los primeros apóstoles de Cristo. Jesús llamaba a Santiago y a Juan boanerges («hijos del trueno») por su carácter impetuoso, que se pone de manifiesto en algunos hechos relatados en los otros evangelios (San Marcos, 9:38, y San Lucas, 9:54). Ellos dos, junto con San Pedro, constituían el núcleo más íntimo del maestro. Fue San Juan Evangelista quien con la Virgen María se encontraba al pie de la cruz cuando murió.

San Juan EvangelistaALICIA ROMAY

Llegamos al décimo y es Santiago el Menor. Fue discípulo de Jesús. Era hijo de Alfeo según unos y de Cleofás según otros. Se le confunde a menudo con Santiago, hijo de Alfeo, discípulo de Jesús y uno de los doce apóstoles. Aunque no fue discípulo de Jesús «vio» al Resucitado. Probablemente por ser «hermano» (o primo) de Jesús, fue el primer obispo de Jerusalén. Tuvo un importante papel en las decisiones del primer Concilio. Jefe de la comunidad judeocristiana, influyó en la última estancia de San Pablo en Jerusalén. Como primer obispo de Jerusalén tuvo fama de justo tanto entre los cristianos como entre los gentiles. Fue lapidado en el año 62, por instigación de Ananáis. Sus reliquias fueron trasladadas junto con las de san Felipe apóstol.

Santiago el MenorALICIA ROMAY

El número once es San Bartolomé, también llamado Natanael, fue uno de los primeros doce apóstoles de Jesucristo, junto con Pedro, su hermano Andrés, Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, Felipe, Tomás, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el traidor a Jesús.

San Bartolomé nació en Caná, Galilea, una pequeña aldea a 14 kilómetros de Nazaret. El hijo del granjero Tholomai también era conocido como Natanael. San Bartolomé era un escéptico y a veces irónico acerca de los asuntos de Dios. El momento en que Bartolomé descubre a Jesús es relatado en el Evangelio de Juan: Jesús, que estaba en Betania, a orillas del Jordán, fue bautizado por Juan. «Al día siguiente, Jesús decidió irse a Galilea. Se encontró con Felipe y le dijo: «Sígueme. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Nos encontramos con aquel de quien Moisés escribió en la Ley y también con los profetas, Jesús de Nazaret, el hijo de José. Natanael dijo: «¿Puede salir algo bueno de Nazaret? Felipe respondió: «Venid y veréis»

Una antigua tradición armenia afirma que el apóstol fue a la India y allí predicó la verdad del Señor Jesús según el Evangelio de San Mateo. Después de que en esa región convirtió a muchos a Cristo, superando dificultades extremas, fue a Armenia Maior, donde convirtió al Rey Polymio, a su esposa y a muchos otros hombres. Estaba en más de doce ciudades. Estas convenciones, sin embargo, causaron gran envidia entre los sacerdotes locales. En el año 51, fue perseguido por aquellos que no aceptaron la Buena Nueva de Cristo, San Bartolomé fue desollado vivo y luego decapitado.

San BartoloméALICIA ROMAY

El doce es Simón el Cananeo o el Zelote fue un nativo de Galilea, que fue uno de los discípulos de Jesucristo que llego a formar parte del grupo de los Doce. Se le llama Cananeo en el libro de Mateo y como Zelote en el libro de Lucas y Hechos. Cananeo y Zelote, derivan del arameo y significa lo mismo: “celoso”. Se asume por este apodo que Simón pertenecía a la secta judía conocida como zelotes. La Enciclopedia Católica sugiere que Simón el Zelote pudo ser la misma persona que Simeón de Jerusalén o Simón el hermano de Jesús. Tal vez pudo ser el primo de Jesús o un hijo de José de un matrimonio anterior. La tradición de la Iglesia Ortodoxa Oriental sostiene que fue a la boda de Simón a la que Cristo y sus discípulos asistieron en Caná de Galilea, en el que Cristo convirtió el agua de seis tinajas de piedra en vino. Es llamado fanático porque al ver este milagro, Simón salió de su casa ,dejó a sus padres y a su novia y siguió a Cristo. También se dice que después de Pentecostés, su misión tuvo lugar Mauritania en África. Otra tradición sostiene que fue Simeón de Jerusalén, que se convirtió en el segundo obispo de Jerusalén, a pesar de que nació en Galilea.

Nadie sabe a ciencia cierta lo que habría sido del ministerio de Simón. Algunas tradiciones dicen que estableció el cristianismo en Egipto, junto con Marcos y en Siria acompañado de Felipe.

San SimónALICIA ROMAY

El número trece es Matthias. La abreviatura del nombre en hebreo Mattatia, que significa don de Yahvé, fue elegido en lugar de Judas, el traidor, para completar el número simbólico de los doce apóstoles, que representan a los doce hijos de Jacob y por tanto a las doce tribus de Israel. Según los Hechos Apócrifos, nació en Belén, de una ilustre familia de la tribu de Judá. Una cosa es cierta, porque lo afirma San Pedro (Hechos, 1:21), que Matías fue uno de esos hombres que acompañó a los apóstoles durante todo el tiempo que Jesucristo vivió con ellos, comenzando con su bautismo en el río Jordán hasta su 'Ascensión al cielo. No es improbable que fuera uno de los 72 discípulos designados por el Señor y enviados por él, como corderos entre lobos, de dos en dos frente a él, en cada ciudad y lugar adonde iba a ir. San Matías conoció ciertamente al más desagradable de los apóstoles, Judas, natural de Kariot, el que en la lista de los Doce siempre se coloca en el último lugar y se designa con la expresión “el que traicionó al Señor”.

San MatíasALICIA ROMAY

Y San Pablo y San Pedro. Sus esculturas están a los costados de la entrada principal en la Plaza de San Pedro

San Pablo - Saulo (era su nombre en hebreo) Conocido también como el apóstol de los gentiles.Nació en el seno de una familia acomodada de artesanos, judíos fariseos de cultura helenística que poseían el estatuto jurídico de ciudadanos romanos. Después de los estudios habituales en la comunidad hebraica del lugar, Saulo fue enviado a Jerusalén para continuarlos en la escuela de los mejores doctores de la Ley, en especial en la del famoso rabino Gamaliel. Adquirió así una sólida formación teológica, filosófica, jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo). No debía residir en Jerusalén en el año 30, en el momento de la crucifixión de Jesús de Nazaret; pero habitaba en la Ciudad Santa seguramente cuando, en el año 36, fue lapidado el diácono Esteban, mártir de su fe. En concordancia con la educación que había recibido, presidida por la más rígida observancia de las tradiciones farisaicas, Saulo se significó por aquellos años como acérrimo perseguidor del cristianismo, considerado entonces una secta herética del judaísmo. Inflexiblemente ortodoxo, el joven Saulo de Tarso estuvo presente no sólo en la lapidación de Esteban, sino que se ofreció además a vigilar los vestidos de los asesinos.

San PabloALICIA ROMAY

San Pedro y San Pablo se encuentran en la misma plaza

San Pedro, Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia. Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaúm para unirse a los discípulos de Jesús de Nazaret en los primeros momentos de su predicación; junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, todos formaron parte del núcleo originario de los doce apóstoles. San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió entre los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al maestro, erigiéndose frecuentemente en portavoz del grupo. A través de los evangelios puede trazarse un perfil bastante completo de su personalidad. Pedro es sencillo, generoso e impulsivo en sus intervenciones, que a veces denotan una incomprensión del auténtico mensaje del maestro. Jesús, por su parte, muestra por Simón una predilección que aparece patente desde el primer encuentro. Junto con Santiago Apóstol y San Juan Evangelista, Pedro participaba en toda la actividad de Jesús, asistiendo incluso a episodios íntimos de los que quedaban excluidos los demás apóstoles. En Cafarnaúm, Jesús debió ser a menudo huésped de la familia de la que procedía la mujer de Pedro.

El sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús al señalarle como la «piedra» (petra en latín) sobre la que habría de edificar su Iglesia. Personalidad impetuosa y sincera, San Pedro tuvo también momentos de debilidad. Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro; pero, arrepentido de aquella negación, su fe ya no volvió a flaquear y, después de la crucifixión y la resurrección, fue privilegiado con la primera aparición de Jesús y se dedicó a propagar sus enseñanzas.

San PedroAlicia Romay

Os pongo a prueba y si acertáis a reconocer a cada uno de los apóstoles, en la próxima entrega el reto será reconocer las ciento cuarenta estatuas de santos que coronan la colonnata de Bernini en la plaza de San Pedro.