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Salzburgo, el Gran Teatro del Mundo

La ciudad austriaca, cuna de Mozart, alberga más de 4.000 eventos culturales cada año

  • Juegos del Agua del palacio de Hellbrunn / Foto: Manena Munar
    Juegos del Agua del palacio de Hellbrunn / Foto: Manena Munar
Salzburgo.

Tiempo de lectura 8 min.

14 de septiembre de 2018. 08:21h

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Manena Munar .  Salzburgo. 14/9/2018

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El asentamiento y nombre de la villa austriaca a orillas del río Salzach, el río de la Sal, y en las laderas de los Alpes Septentrionales, se debe a los romanos que juzgaron idóneo este enclave rodeado de minas salinas, el oro blanco de aquel entonces. Con el paso de los siglos y los sucesivos mandatos de los 24 príncipes-arzobispos, Salzburgo se convirtió en una importante urbe barroca, ruta de paso y, por lo tanto, centro de comercio y cultura que dejaron la enorme impronta de la que hoy disfruta y que la Unesco incluyó en su patrimonio en el año 1997.

Tras la primera impresión de una bella ciudad dibujada por los meandros de río y amparada por Hoehensalzburgo, la fortaleza en lo alto de la colina, resulta una seductora tarea descubrir sus muchas facetas a cada paso. Lo primero que se advierte en sus calles es el culto por su hijo predilecto Wolfgang Amadeus Mozart, cuyo rostro sonríe envolviendo bombones y posando en los escaparates mientras su música protagoniza muchos de los festivales que aquí se dan cita, pues se celebran mas de 4.000 acontecimientos culturales al año. Famoso es el de Pascua que creó el célebre director de orquesta Herbert von Karajan, también oriundo de Salzburgo, así como los conciertos en la Universidad Mozarteum y el Festival de Salzburgo.

Salzburgo, el Gran Teatro del Mundo

Las fantasías principescas

A pesar de ser la cuarta metrópolis más poblada de Austria, sigue siendo una ciudad manejable, perfecta para pasear o recorrer en bici, bordeando el río, callejeando entre la barroca calle de las tiendas, Getreidegasse, o incluso pedaleando al igual que la familia Von Trapp en «Sonrisas y Lagrimas», entre bosques y prados hacia el palacio de Hellbrunn.

Al son de do, re, mi , fa... se llega a uno de los lugares más alucinantes del escenario salzburgués. Antes de entrar en detalles sobre Hellbrunn hay que hacer hincapié en una sociedad dominada por príncipes-arzobispos cuyos caprichos conformaron la ciudad . De ellos nació el rococó artificial, el barroco transformado en fantasías caricaturescas que tiene su máximo exponente en el Castillo de Hellbrunn. El amor desmedido del príncipe-arzobispo Wolf Dietrich por Salome Alt erigió el Palacio de Mirabell y sus jardines. Quizás motivado por los celos hacía su predecesor y tío, Dietrich, al que logró encarcelar, y por su pasión hacia la arquitectura italiana, Markus Sittikus edificó el majestuoso palacio de Hellbrunn, un parque de atracciones del s. XVII para su disfrute personal. Había que rezar por no estar en la lista de invitados de Sittikus, pues según el humor que tuviera el príncipe ese día, al convidado le podían caer una serie de grotescas bromas y salir mal parado del jolgorio.

Salzburgo, el Gran Teatro del Mundo

Los Juegos del Agua siguen protagonizando el bellísimo escenario del palacio y al sentarse el viajero a la mesa de Sittikus, rodeada por el Teatro Romano, puede que le caiga una ducha espontánea. Y una vez fresquito, puede seguir con el recorrido por este universo fantasioso de grutas artificiales, como la de Diana cazadora, la de Venus o la del Espejo, así como por los teatrillos con la vida cotidiana de la ciudad escondidos en cada recoveco, o el magnífico teatro mecánico de agua de 156 piezas representando un pueblo medieval.

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De paseo por Salzburgo

Entre castillo, palacio o cementerio no hay más remedio que hacer un alto en la cervecería de los Agustinos y disfrutar de la cerveza elaborada por los monjes. Allí se reúnen de antaño los habitantes de Salzburgo para jugar a las cartas o disfrutar de la conversación con los amigos en una de las acogedoras salas, rellenando su jarra de cerámica a lo largo de la estancia. Se aconseja acompañar la jarra con el famoso filete empanado schnitzel y de postre deleitarse con una de las deliciosas tartas del Café Tomaselli, sito en lo que fue morada de Constanza, viuda de Mozart.

La casa donde residió la familia de Leopold Mozart entre 1717 y 1773 es un lugar evocador para sentir como vivía la familia, observar los instrumentos de Wolfgang –véase su violín infantil–, partituras, notas y maquetas de las coreografías diseñadas por el gran compositor.

Al castillo de Holenfaung que comenzó a construirse en 1077 bajo las órdenes del arzobispo Gebhard se sube en el funicular más añejo de Austria. Una vez arriba se ve la ciudad a vista de pájaro. En su interior, las señas de identidad de cada príncipe- arzobispo decoran la estancia.

Entrañable el Teatro de Marionetas, uno de los pocos que quedan en el mundo, donde presenciar la magnífica interpretación de la Flauta Mágica o la Traviata a cargo de unos títeres que lloran, ríen y aman con una veracidad asombrosa, la que le otorgan esos hombres y mujeres arriba del telón que llenos de amor y disciplina logran seguir haciéndolo posible, a pesar de que dar vida a una marioneta a nivel de ópera les cuesta seis años y de que este mundo digital s XXI tiene demasiada prisa para disfrutar de algo que requiere tiempo y devoción.

Aviones, arte y estrellas Michelin

A Dietrich Mateschitz, dueño de Red Bull, le apodan el Rey Midas, pues todo lo que toca lo convierte en oro desde que, influido por Krating Daeng, bebida energética de extremo oriente, decidió fundar Red Bull Gmbh. El refresco dulzón y tonificante pronto se convertiría en una bebida de culto para los jóvenes. Dietrich Mateschitz completó su sueño cuando se hizo con dos hangares en el aeropuerto de Salzburgo que gracias al genio del arquitecto Volkmar Burgstaller quedaron convertidos en Hangar-7, la espectacular estructura cristalina, símbolo del Imperio Red Bull y receptáculo de una galería de arte, del restaurante IKarus con dos estrellas Michelin, y expositor de su flota de aviones, coches y helicópteros de otras épocas.

Las claves

Cómo llegar: Puede volar a Múnich con Air Europa y desde allí coger el tren a Salzburgo en la misma terminal. La duración del trayecto es de 2 horas y media.

Dónde dormir: El Hotel Stein que pertenece al grupo preferredhotels.com está ubicado en un edificio del s. XIV y se abrió en primavera de 2018. En pleno centro, se trata de un oasis de comodidad decorado con el cristal de Barovier & Toso y las fotografías de Luigi Caputo. www.hotelstein.at/

Dónde Comer: Seven Seas es el rooftop bar y restaurante del Hotel Stein desde donde contemplar unas espectaculares vistas de la ciudad. No defrauda el restaurante M32, con una de las mejores panorámicas de Salzburgo. En el local St. Peter Stiftskeller es posible disfrutar de Mozart Dinner Concert en un entorno palaciego con músicos en trajes de época, mientras que la cervecería Stiegl es la primera destilería de Austria en operar de forma orgánica.

Más información:

En las web www.salzburg.info y www.austria.info/es.

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