La pandemia multiplica la elección del aborto farmacológico frente al quirúrgico

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) denuncia que este tipo de prácticas priva a las mujeres de un “método eficaz y seguro”, como es la técnica instrumental.

Los largos meses de confinamiento en gran parte del mundo motivaron que el aborto farmacológico (el que se lleva a cabo en el domicilio, en las primeras semanas de gestación y con un seguimiento sanitario a distancia) se convirtiera en la opción más elegida por las mujeres, con el objetivo de evitar los posibles contagios en las sucesivas visitas a los hospitales. Sin embargo, pasado este tiempo, la balanza no se ha equilibrado y, según la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) la expansión del aborto farmacológico telemático, agudizada durante la pandemia, puede acabar privando a las mujeres de un método “eficaz y seguro” como es la técnica instrumental. “Imponer, limitar o generalizar uno de los dos métodos sobre el otro, constituyen mecanismos que merman el empoderamiento de la mujer y que resultan irrespetuosos con su legítima libertad de elección”, señala ACAI en un comunicado con motivo del Día Internacional del Aborto Legal y Seguro.

La asociación teme que se acabe imponiendo como única opción el aborto con medicamentos, lo que impediría tener en cuenta las condiciones médicas, personales o familiares de las mujeres, mermando, además, su libertad de elección frente al método. Los profesionales de ACAI consideran imprescindible la convivencia y la defensa de los dos métodos complementarios y hacen un llamamiento a las organizaciones de Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos y a las autoridades sanitarias para que se escuche la opinión de las mujeres.

Elección del método

La Asociación apela al derecho de las mujeres, no solo a interrumpir o no su gestación, sino a elegir el método con el que desean hacerlo, de acuerdo con sus semanas de gestación, condiciones sanitarias y conforme con su situación íntima y personal, incluso en tiempos de pandemia. Por ello, ellos mismos defienden que se priorice la técnica farmacológica en determinadas situaciones, entre otras, en países con leyes de aborto restrictivas, cuando se tienen que realizar grandes desplazamientos o superar importantes trabas burocráticas, entre otras, en las que es la única opción segura para estas mujeres. “Pero el problema viene cuando, a estos factores, se suman otros que potencian el método farmacológico como la falta de formación de los profesionales, la ausencia de relevo generacional, la objeción de conciencia ética y/o profesional y los intereses de la industria farmacéutica”, argumentan.

Y es que, según un estudio comparativo de ambos métodos, el aborto instrumental es la técnica elegida por el 70 % de las mujeres, fundamentalmente por su eficacia, su seguridad, rapidez y por la baja incidencia de efectos secundarios y complicaciones.