La costosa apuesta de Perú por las pruebas baratas de COVID

El país ahora puede realizar 12.000 pruebas moleculares al día, muchas menos que otros países en Latinoamérica, los médicos afirman que las percepciones generalizadas ocasionan errores graves

(AP).Hasta la fecha, Perú ha diagnosticado a más de 800.000 personas con COVID-19; del total, 77 % de los casos han sido diagnosticados mediante pruebas rápidas de anticuerpos. En general, ha realizado más de ocho millones de pruebas de sangre, y solo 780.000 moleculares con hisopos nasales.

En la región más afectada del mundo, es el tercer país con mayor número de casos, casi a la par de Colombia, que tiene 20 millones de habitantes más. Más de 32.000 personas han muerto, pero los funcionarios de salud admiten que 23.585 más con síntomas de COVID-19 fallecieron antes de recibir una prueba positiva. Aun con la estadística más baja, Perú tiene más o menos tantas muertes como Francia, que tiene una población dos veces mayor.

Algunos médicos se muestran reacios a criticar la enorme dependencia del país en las pruebas de anticuerpos. Sostienen que, cuando son usadas correctamente, las pruebas pueden ser una herramienta útil, especialmente para naciones como Perú que no tienen una amplia capacidad para pruebas moleculares. Además, varios dijeron que los médicos deben dar un diagnóstico con base en los síntomas, no en una prueba, y que, en última instancia, múltiples factores son los culpables, incluidos años de inversión insuficiente en la atención médica.

El país ha realizado avances para la expansión de pruebas moleculares: ahora hay 46 laboratorios públicos y privados capaces de procesar los exámenes. Además, Perú recientemente comenzó a usar una prueba molecular creada por médicos del país que puede dar resultados en menos de dos horas.

“Pruebas rápidas tienen su lugar y su momento de uso. Nuestro país tomó la decisión al no haber más pruebas moleculares de incorporar las pruebas rápidas como una forma de paliar la ausencia de pruebas, y tienen su función”, dijo Pilar Mazzetti, la ministra de salud de Perú. “No hay ninguna que tenga 100% de capacidad de detectar el virus”.

Aunque Perú ahora puede realizar 12.000 pruebas moleculares al día, aún muchas menos que otros países en Latinoamérica, el diagnóstico todavía se realiza principalmente mediante pruebas de anticuerpos. Los médicos dijeron que las percepciones erróneas generalizadas sobre el significado de un resultado positivo o negativo ocasionan errores graves.

“Que no se haya cambiado la utilización de las pruebas rápidas, eso me parece inaceptable”, dijo el doctor Ernesto Gozzer, profesor de la Universidad Cayetano Heredia, en Perú.

En una amplia gama de trabajos —desde sesiones de fotografía hasta mercados de alimentos—, los empleadores requieren una prueba de anticuerpos negativa para poder volver al trabajo. Las pruebas, que pueden costar 30 dólares cada una, se han vuelto populares. Sin embargo, un resultado positivo no necesariamente es signo de una infección activa. Más bien, puede indicar que alguien tuvo el virus con anterioridad.

De la misma manera, un resultado negativo no ofrece ninguna garantía de que alguien no tenga el virus.

En Lima, las pruebas moleculares cuestan alrededor de 110 dólares cada una, que es casi la mitad del salario mínimo mensual, lo que las deja fuera del alcance de muchos peruanos que no pueden pagarlas de su bolsillo y a quienes quizá sólo se les ofrezca una prueba serológica en una clínica local.

Marco Mayo, supervisor de construcción, vio de primera mano los resultados aleatorios que pueden generar las pruebas. Utilizó dos pruebas diferentes vendidas por dos marcas distintas, una en su dedo índice izquierdo y la otra en su dedo medio: un dedo resultó positivo y el otro, negativo.

No se le permitió regresar a trabajar mientras los resultados no fueran claros.

“Por culpa de ellos perdí un mes de mi vida”, dijo.

Otros malos resultados han sido mucho más significativos.

Katy Retamozo, presidenta de la Asociación Peruana de Enfermeras Intensivistas, dijo que ha visto pacientes que han resultado negativos en pruebas rápidas de anticuerpos y que regresan días después con neumonía por COVID-19 avanzada. El retraso en la identificación adecuada de los casos, cree ella, podría ser un factor en el nivel especialmente alto de mortalidad de la nación.

“Eso hizo que se tardaran de repente en acudir al hospital o empezar tratamiento”, dijo.