La Iglesia exhuma trece cuerpos de los 128 futuros mártires cordobeses

Las exhumaciones se han llevado a cabo en siete municipios con todas las garantías forenses, bajo un estricto respeto a los restos y siempre que no se encontrasen vinculados a los de otras personas

La Diócesis de Córdoba ha exhumado ya los restos de trece de las 128 personas cuya causa de beatificación y canonización por martirio prevé que quede cerrada por el Vaticano en noviembre próximo. Así lo ha expresado en una entrevista con Efe el director del Secretariado Diocesano para las Causa de los Santos de la Diócesis de Córdoba, el sacerdote Miguel Varona, que ha concretado que las exhumaciones se han llevado a cabo en siete municipios con todas las garantías forenses, bajo un estricto respeto a los restos y siempre que no se encontrasen vinculados a los de otras personas.

La Diócesis tiene autorización para ello de las familias de cincuenta futuros mártires, la mayoría de las que se ha podido localizar.

En cuatro de los siete municipios, once de las veinticuatro exhumaciones previstas no se pudieron llevar a cabo porque al abrirse las cajas mortuorias la delegación nombrada por el obispo, Demetrio Fernández, comprobó que había restos de más de una persona.

En estos casos, el criterio de la Iglesia, concretó Varona, que también es el postulador de las causas, es no avanzar en la posible identificación de los restos del futuro mártir y mantenerlos en la sepultura.

Esto sucedió en Pozoblanco, donde había programadas cinco exhumaciones y sólo se realizó una, Castro del Río, donde había previstas cuatro y se hizo también una, y Montoro, donde se sacaron los restos de un futuro mártir cuando la previsión era recuperar los de dos, además del caso de Posadas, donde hubo seis exhumaciones y se descartó actuar sobre la fosa común donde consta que están sepultados dos represaliados por sus ideas religiosas.

Este es el origen del procedimiento abierto en la Diócesis a raíz del impulso dado por Juan Pablo II a las causas de beatificación y canonización por martirio.

La Diócesis cordobesa propuso 132 casos de sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos asesinados entre 1934 y 1939 en la provincia tras una investigación jurídica canónica, que debe probar que, aparte de la muerte como consecuencia de sus ideas religiosas, hubo perdón del represaliado.

Después de un primer análisis en la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, donde interviene un franciscano cordobés, fray Alfonso Ramírez Peralvo, la lista quedó en 128 personas.

La normativa canónica determina que debe realizarse la “exhumación, reconocimiento, tratamiento, consolidación y extracción de las reliquias”, concreta el responsable del proceso en la Diócesis cordobesa, cuando la causa se encuentra en una fase avanzada.

Esto es, aclara, con vistas a darle culto público y su posterior traslado a un lugar de relacionado con cada mártir, la parroquia donde fue bautizado o en la que ejerció, por ejemplo, después de que el papa Francisco dicte el correspondiente decreto y se celebre el acto público de beatificación solemne.

En este proceso se han localizado restos en otros de trece municipios cordobeses. En cinco se cuenta con autorización municipal para las exhumaciones (El Viso, Cardeña, Villafranca, Villanueva de Córdoba y Cañete de las Torres), mientras que uno, Villa del Río, se descartó por encontrarse los restos mezclados dentro de un panteón.

Hay otros cinco ayuntamientos que no han respondido (Palma del Río, Peñarroya-Pueblonuevo, Adamuz, Villaviciosa y Bujalance), otro, Fuente Obejuna, ha contestado que ha localizado los restos pero no a la petición y uno, y el de Villaralto, ha abierto un plazo de un mes “al objeto de que los familiares de las personas que pudieran estar inhumadas en la misma tumba, manifiesten su postura ante la apertura e inspección ocular"”, según una resolución de su alcalde, Ángel Moreno (IU).

Mientras que Varona afirma que el matrimonio cuya situación se pretende conocer con la inspección ocular, con la presencia de un equipo forense, está enterrado de manera separada de los fusilados en Villaralto durante el control republicano, el alcalde aseguró a Efe que en el ‘Panteón de Caídos’ hay otras ocho o diez personas, todos ellos bajo la inscripción de “caídos por Dios y por España”.

El sacerdote, que ha gestionado casi novecientas declaraciones de cerca de trescientos testigos, ha aportado al Ayuntamiento de Villaralto testimonios que señalan cómo el matrimonio, fusilado tras meses de reclusión en una mina de cobre, Cantos Blancos (Alcaracejos), fue enterrado en nichos tras recuperar sus cuerpos de la galería, pero que tres años después fueron trasladados a la fosa común “perfectamente separados” de otros cinco cuerpos en la parte central del panteón.

Se pretende hacer una inspección ocular para comprobar que los restos no se han mezclado y tramitar, en su caso, la exhumación de lo que pasarían a ser reliquias custodiadas, junto las demás, en la Capilla de San Pablo de la Catedral de Córdoba hasta su proclamación como mártires.

Sólo el Ayuntamiento de Montoro abrió en otro caso una exposición pública para autorizar las exhumaciones. Su alcaldesa, Ana María Romero (PSOE), dijo a Efe que por procedimiento interno se publican casi todos los actos y en este en concreto se hizo por si hubiese algún familiar que pudiese oponerse a la exhumación, lo que no sucedió.