Cómo ejercer una parentalidad positiva

Ofrece a tus hijos la mejor versión de ti

Facilita el desarrollo de su inteligencia emocional

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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de febrero de 2017. 10:29h

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Madrid. 7/2/2017

Carl Rogers (1902-1987), precursor de la Psicología Humanista, desarrolló un modelo de atención denominado “enfoque centrado en la persona”. Hablaba de 3 ingredientes fundamentales en la relación terapéutica y los procesos de curación. Lalu Gómez, psicóloga y psicoterapeuta especializada en Infancia y Familas en el Centro Médico Garos, propone unos sencillos tips para poner en práctica esas 3 actitudes, ofreciendo así a tus hijos e hijas la mejor versión de ti mismo, y una oportunidad de desarrollarse en un ambiente óptimo y potenciador. La familia es un entorno privilegiado para facilitar el desarrollo de la inteligencia emocional y una vinculación sana. Te animo a ofrecerles un escenario protector, nutritivo y sano, ¿Quieres ejercer una parentalidad positiva?

1.Autenticidad

Sé tu misma/o. Suena clásico, lo se, pero también se que a veces nos resulta difícil reconocer ante nuestros hijos nuestro lado más frágil, incapaz o torpe. No tengas miedo a mostrar ni a reconocer tus errores o defectos. Entrar en contacto y observar esa parte de ti les permitirá relacionarse de una forma sana con sus propias vulnerabilidades. Solo entonces serán capaces de desarrollar y mostrar al mundo su talento y su genialidad, es decir su parte más brillante, más potente y capaz.

2. Aceptación incondicional

Transmite "Te quiero siempre y en todo momento, pase lo que pase hijo mío" y dirás, vale, otra obviedad. Piensa un momento en la mayor trastada o rabieta que ha protagonizado tu hijo últimamente, piensa en esa que ocurrió en el peor escenario posible, y que superó al máximo tu (seguro que infinita) paciencia y autocontrol, y trata de mirar la escena desde los ojos de tu hijo. En la infancia, desde la fantasía desbordante y la construcción de la identidad y los vínculos, los niños experimentan muchas veces sensaciones confusas y desagradables que aluden al miedo a quedarse solo, a no ser querido, a ser abandonado. Es un clásico de las historias infantiles y cuentos tradicionales (el niño/cachorro abandonado a su suerte ante un mundo hostil y cruel). Simplemente prueba, dile a tu hijo antes de ir a dormir cada día que le quieres infinito, que le amas hasta la luna y vuelta, y que le quieres hasta cuando duerme, cuando se porta mal, cuando está en el colegio, incluso antes de que naciera. Observa su cara, fíjate en el efecto que produce, y si sientes que le sirve y le alimenta, repítelo cada día. Estamos hechos de palabras, las palabras curan (y a veces las palabras enferman).

3. Empatía

La empatía se define como la capacidad de detectar y sintonizar con los estados emocionales de los demás, con sus necesidades afectivas. Requiere interés por el otro, deseo por compartir tiempo con él, construir un espacio común. Permiten acceder a un escenario donde las posibilidades son infinitas, impensables: uno más uno no es igual a dos. Los procesos cooperativos, colaborativos y grupales multiplican exponencialmente los resultados que habrían obtenido los integrantes de manera individual. Explora qué tipo de mensajes transmites a tus hijos, no me refiero de forma explícita, es sencillo decirles que hay que respetar y preocuparse por el otro (todas las madres y padres lo hacemos). Hay algo que tiene mucha más influencia que lo que les decimos que hagan: nuestra propia conducta. Echa un vistazo a la energía que pones en ayudar a los demás , ya sea a personas desconocidas a través de la solidaridad y las causas sociales, ya sea a tu propio entorno. Ya sé que estamos siempre muy liados, que el tiempo da para lo que da, y que una vez que tienes hijos hay que hacer malabares para conciliar y no morir en el intento. Pero también sé que una de las formas más rápidas y efectivas de conseguir lo que quieres es regalarlo primero. Si desearías tener más ayuda, que las cosas fueran más fáciles, que haya más pasión y diversión en tu día a día... hazlo por y para otros. Es como un efecto "boomerang", lo que va, viene, lo que deseas, creas, lo que quieras que tus hijos incorporen, ponlo en marcha tú primero.

Esos son los 3 rasgos básicos que según Rogers facilitan la curación en los procesos de terapia. Y en este caso, lo mismo que cura es lo que previene, es decir que practicando cada uno de estos 3 tips estarás promoviendo el desarrollo de una identidad sana, segura y resiliente en tu familia. Son factores de protección frente a la psicopatología infantil y los desajustes en el desarrollo motor, cognitivo, emocional y relacional. Los profesionales de la psicología nos dedicamos a curar y atender déficits y problemas, y también a prevenir, a potenciar y a acompañar la gran capacidad de los seres humanos.

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