Con la llegada de la primavera se disparan los tratamientos estéticos

  • Mujer sometiéndose a una operación estética | Dreamstime
    Mujer sometiéndose a una operación estética | Dreamstime

Tiempo de lectura 8 min.

30 de abril de 2019. 15:35h

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Moisés Amselem.  30/4/2019

Por fin llegó la tan anhelada primavera. Aunque los almendros ya comenzaron a florecer en febrero antes de lo habitual y lo que abril nos depara son lluvias mil, en la mente de todos subyace una recalcitrante idea: ¡hay que prepararse para la operación biquini! Y no sólo a nivel corporal, sino a nivel facial también hay que estar saludables, ya que es tiempo de alternar, terrazas de verano, cenas, bodas, comuniones y otras celebraciones que requieren estar a punto.

Es impresionante cómo en las clínicas de medicina estética y supongo que también en las de cirugía, aumentan exponencialmente las demandas de tratamientos estéticos en esta época del año. Tanto hombres como mujeres buscan ese pacto con el diablo del que nos habló Oscar Wilde en su «Retrato de Dorian Gray» y diversos son los motivos de consulta. Por tratar de sistematizarlos de alguna manera, dividiré los tratamientos médico-estéticos, que son los que me incumben, sin quirófano, anestesia general ni bisturí, en faciales y corporales. Esto no quiere decir que en casos más extremos recurramos a la cirugía.

Los motivos de consulta más frecuentes a nivel facial son: manchas y rojeces en la piel, flacidez, arrugas de expresión en frente, entrecejo y «patas de gallo», arrugas por flacidez facial y otras imperfecciones en la cara como cicatrices de acné, remodelado labial, de pómulos, nasal del mentón o de los lóbulos de las orejas, grasa localizada en mejillas (bolas de Bichat), en papada o en arcada mandibular, exceso de piel en párpados y caída de cejas, arrugas periorales y perioculares, tratamiento de las ojeras, caída de las comisuras orales, arrugas y flacidez en cuello, manchas y arrugas en escote y quizás me olvide alguna, pero éstas diría que son las principales.

A nivel corporal, resulta más fácil englobarlas: grasa localizada, flacidez, celulitis y «piel de naranja», retención hídrica y aumento de volúmenes en contorneado corporal. Por tanto, aquí los efectos que se buscan son: liporeducción, reafirmación, drenaje, mejorar la calidad de la piel y recuperación de volúmenes.

A nivel facial, destacaría: reducción de arrugas de expresión con toxina botulínica para relajar la expresión siempre y cuando esté bien indicado por un profesional, te dará un aspecto de cara luminosa y descansada, te reducirá el aspecto brusco del entrecejo que denota enfado y te permitirá sonreír de forma natural sin que se te aprecien esas «patas de gallo» tan intensas. Como norma general, siempre deben estar los volúmenes conservados y, si no, habría que reponerlos previamente con alguna sustancia de relleno. Su duración estará entre los cuatro a seis meses. Hay que decir que, en esta época al haber más sol, la acción bloqueante del músculo por la toxina es menos duradera que en invierno, por existir más luz.

Otro es la revitalización, retensión de estructuras, reproyección de volúmenes y relleno de arrugas con ácido hialurónico. Desde hace unos 17 años que venimos utilizándolo en Medicina Estética, se ha convertido en la herramienta más eficaz para un rejuvenecimiento integral del rostro, dándole un aspecto de frescor y naturalidad. Se trata de una sustancia que tenemos en nuestra piel y cartílagos entre otros y que, junto al colágeno y la elastina, constituyen las sustancias que mantienen la hidratación, firmeza y turgencia en la piel. Con el tiempo lo vamos perdiendo y por ello, se inyecta en un gel que se obtiene en laboratorio por fermentación bacteriana. Existen diversas densidades del producto en base a su concentración y reticulación, ya que no es lo mismo hidratar la piel o quitar una fina arruga que reponer un volumen importante o dar un efecto de «lifting facial no quirúrgico». Resulta importante no combinarlo con radiofrecuencia, ya que ésta desestructuraría la molécula de ácido hialurónico. Está relativamente contraindicado su uso en algunos procesos autoinmunes y su duración de efecto en término medio está entre los seis a nueve meses.

La reafirmación facial y regeneración dérmica con inductores de colágeno se basa en sustancias que estimulan a las células de la piel a producir nuestro propia molécula. Esto no es un proceso automático, sino que requiere de unos cuatro meses para evidenciar objetivamente el efecto, por lo cual le suelen añadir en la misma jeringa, otro elemento que es una cadena de azúcares como el ácido hialurónico y que proporciona un efecto inmediato hasta hacerse evidente la generación del nuevo colágeno. Hay cuatro principalmente: hidroxiapatita cálcica, policaprolactona, polidioxanona y ácido poliláctico, estos dos últimos, también disponibles en forma de hilos tensores y en todos ellos, la duración media de efecto se estima alrededor de todo un año.

Los hilos tensores, muy popularizados hoy día, tienen efecto sin agregar volumen al rostro. Los hay en diferentes formatos: con conos, espiculados, trenzados, en 360 grados, etc. Siempre será recomendable si las dimensiones se respetan, si no, al igual que con la toxina, deberá procederse primero a la restitución de masa con hialurónico o inductores y, al poco tiempo, plantear el uso del hilo.

Los tratamiento de manchas, tanto las oscuras –producidas por acúmulo de melanina, ya sea en forma difusa (melasma) o localizada (léntigo)–, como las rojizas –también en forma difusa (rosácea) o localizada (cuperosis)– se pueden tratar mediante máscaras de LED o con IPL (luz pulsada intensa). También se valoraría la opción de «peelings» de distinta intensidad siempre y cuando, no haya muchas rojeces en la cara o cuando la piel no sea muy sensible. Recientemente han aparecido unos péptidos, con el nombre de Prostrolane, que se inyectan a modo de vitaminas y que clarean los melasmas en tan sólo dos sesiones, espaciadas dos semanas. Sobra decir que este tipo de tratamiento es mejor realizarlo fuera de las épocas de sol más intenso.

La revitalización dérmica con complejos vitamínicos como conjunto de vitaminas, aminoácidos, ácidos nucleicos, péptidos... con o sin ácido hialurónico que, de forma mantenida y progresiva, aportan nutrición profunda a la piel. Se suelen hacer a demanda en cualquier persona, sexo o época del año.

A nivel corporal, entre los principales tratamientos que podemos ofrecer a nuestros pacientes se encuentra la reafirmación con radiofrecuencias que calientan en profundidad para estimular la producción de colágeno (Intracel, Venus Legacy, Exilis...), HIFU (ultrasonidos de alta intensidad), Ultherapy, hilos tensores, luz verde de láser frío (Verjú), inductores de colágeno, etcétera. También la reducción de grasa localizada mediante ultrasonidos (Deep Sleem, ProSlimMelt, Sculpsure, Cyclon, etc.), luz roja de láser frío (Zerona), mesoterapia, péptidos como Prostrolane Inner B, etcétera. Si se necesita un drenaje, emplearemos técnicas con vacuum (Venus Legacy y Cyclón), presoterapia (Ballancer)...

Para combatir la celulitis y la «piel de naranja» acudimos a la mesoterapia, cortes de los tractos fibrosos con Cellfina, láser frío de luz verde Verjú... Y en el contorneado de volúmenes, inyección de inductores de colágeno como la Hidroxiapatita cálcica (Radiesse e Hydroxytec), Policaprolactona (Ellansé), ácido poliláctico (Sculptra), etc.; aplicables en abdomen, brazos, glúteos y cara interna de muslos.

Después de todo lo expuesto, no dudarás en que la oferta es múltiple para cubrir todo el espectro que la armonía y belleza tanto facial como corporal demandan. Por ello, ahora te toca decidir cuándo, dónde, cómo y con quién te decides a vivir esta aventura. ¡Suerte!

Para más información: www.clinicaacidohialuronicomadrid.es

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