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«La agresividad del tumor se relaciona con la obesidad»

Dr. Asier Leibar Tamayo, Urólogo del Instituto de Medicina EGR

  • Dr. Asier Leibar Tamayo
    Dr. Asier Leibar Tamayo

Tiempo de lectura 4 min.

11 de junio de 2018. 18:41h

Comentada
Marta Robles.  11/6/2018

-¿Existe algún tipo de alimentación «preventiva» del cáncer de próstata?

-No, la dieta mediterránea puede ser favorecedora para mejorar el estado de salud general y controlar el peso, aunque la relación entre la alimentación y el cáncer de próstata está muy poco demostrada. La actuación preventiva básica es visitar al urólogo para un chequeo prostático a partir de los 50.

-Entonces eso que se dice de que el zumo de granada y los frutos rojos en general están especialmente recomendados en la prevención, ¿no es cierto?

-Los arándanos rojos son protectores del urotelio, pero no específicamente del cáncer de próstata. Las demás cosas que se cuentan son un poco «uropatología ficción».

-¿Es verdad que en los pacientes obesos o con sobrepeso, la pérdida de kilos puede reducir la agresividad del cáncer?

-Se relacionan con la aparición de algunos tumores, pero en el de próstata no hay evidencias muy sólidas. Sí se ha postulado, sin embargo, que el alto índice de masa corporal puede tener relación con la mayor agresividad, aunque una vez se tiene la enfermedad no ha demostrado actuar sobre la histología tumoral.

-Y cuando se está en tratamiento de próstata, ¿es necesario vigilar especialmente la alimentación?

-Siempre es saludable que la dieta sea equilibrada y más aún cuando se está en tratamiento de cualquier tipo de cáncer, porque la propia terapia provoca alteraciones de la salud y cuanto más saludable esté el paciente resulta mejor para poder curar su cáncer, pero no específicamente en el cáncer de próstata común. En la terapia de la próstata metastásica se usan agentes químicos que producen una castración; ahí sí el paciente debe vigilar el buen tono muscular, control de la glucemia y el colesterol, porque el tratamiento le va a provocar alteraciones de esos índices. Por eso, si mantienen una dieta equilibrada, no comen grasa animal –no mucha–, no ingieren ácidos grasos monosaturados e incluyen una alimentación basada en frutas, verduras y pescado, se pueden controlar mejor las alteraciones del metabolismo, de la glucosa y de los lípidos y así tolerar mejor el tratamiento.

-Además de las grasas animales y la carne cocinada, ¿existen más alimentos que sean poco recomendables durante el tratamiento de la enfermedad y deba reducir su ingesta?

-Los alimentos fritos podrían tener una relación con el cáncer de próstata.

-¿Y hay algún tipo de alimento específico, especias o complementos que estén recomendados?

La Asociación Europea de Urología recomienda como alimentos que podrían tener un papel favorecedor algunos micronutrientes y vitaminas (carotenoides, retinoides, vitaminas C, D y E), consumo de frutas y verduras, minerales (calcio, selenio) y fitoestrógenos (isoflavonoides, flavonoides, lignanos). También se ha hablado de las pipas de calabaza... El problema es que surge medicación no basada en evidencias científicas.

-¿Y respecto al alcohol tampoco?

-Un estudio relaciona más cáncer de próstata en pacientes que beben mucho alcohol o en los que son totalmente abstemios; pero esos resultados hay que tomarlos con pinzas, porque son indicios de estudios aislados. ¿Qué viene a decirnos eso? Que hay que llevar una vida saludable y moderada.

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