Donar óvulos tras ser madre: un nuevo estudio despeja una duda recurrente

Muchas mujeres con problemas de fertilidad encuentran en la donación de óvulos la única opción para ser madres. Una vez descartados por inviables los procedimientos de fecundación asistida de sus propios ovocitos, la generosidad de otras mujeres se convierte en la última oportunidad de alcanzar la maternidad tras gestar ella misma a su hijo, es decir, sin contar la adopción. A diferencia de la donación de esperma, la donación de óvulos genera muchas más dudas en las mujeres donantes que las que también asaltan, aunque en mucha menor medida, a los hombres que donan.

¿Podré ser madre tras donar óvulos? ¿Se me adelantará la menopausia por haber sido donante? ¿El proceso aumenta el riesgo de padecer cáncer de ovarios? Estas son solo algunas de las variadas dudas que plantean muchas aspirantes a donantes en la consulta del especialista o en los numerosos foros existentes en internet sobre la donación de óvulos. Y no solo ellas se preguntan cosas; también los propios profesionales sanitarios van despejando incógnitas sobre este proceso a medida que se van publicando nuevos estudios basados en la práctica clínica.

Entre estas últimas se encuentra si haber sido madre previamente convierte a la mujer en mejor donante de óvulos. O dicho de otro modo, si el hecho de tener fertilidad demostrada supone una mayor garantía de que su óvulo donado terminará en un embarazo viable. Basta visitar las webs de clínicas del sector para comprobar que no pocas afirman categóricas que, en efecto, así es. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que no necesariamente y que, de hecho, no parecen existir diferencias significativas en el éxito de una donación procedente de una madre respecto a la de una mujer que no lo ha sido.

Un centenar de casos revisados

El estudio fue presentado en el reciente congreso de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) por Esther López Gallego, enfermera de la Unidad de Reproducción Humana Asistida del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo-Grupo Quirónsalud, de Madrid. “Si la donante ya ha sido madre y tiene por tanto fertilidad probada, se tiende a pensar que su calidad ovocitaria será buena, pero a veces nos llevamos sorpresas desagradables y hay que descartar finalmente a la donante porque no se obtienen embriones de buena calidad con sus óvulos”, explica Esther López.

La constatación de este hecho en su práctica clínica la llevó a revisar los resultados de casi un centenar de mujeres que donaron ovocitos en el mencionado hospital madrileño durante 2017. La información registrada sobre estas donantes incluía si tenían hijos propios previos o interrupciones voluntarias del embarazo (IVE), si ya habían donado previamente, el número de ovocitos obtenidos, número de embriones transferidos o críopreservados y los embarazos obtenidos.

“Nuestro objetivo era comprobar si las mujeres que acudieron a nuestro centro para donar ovocitos y tenían hijos propios obtuvieron embriones de buena calidad y, por tanto, se consiguieron más embarazos en las receptoras”, añade esta enfermera especializada en reproducción humana asistida.

Conclusión: no crear falsas expectativas

En el análisis de los datos se comprobó que el 35,7 % de las donantes que realizaron ciclos tenían hijos o IVE anteriores. Estas donantes tuvieron de media 15 ovocitos, frente a los 18 de las que no tenían hijos. El 45 % de donantes que obtuvieron embarazo tenían hijos propios. La mitad de los abortos obtenidos (16 % del total) correspondieron a donantes con hijos previos. La tasa de cancelación de donantes fue muy similar entre ambos grupos (0,1 % aproximadamente).

La conclusión del estudio fue clara: no hay diferencias significativas en los resultados entre donantes con hijos previos y las que no los tienen. Por lo tanto, afirma Esther López Gallego, “no es suficiente que una posible donante tenga fertilidad probada (es decir, haber sido madre o haberse quedado embarazada previamente) para asegurar que la donación de ovocitos vaya a tener éxito o no”.

Así pues, este estudio arroja nueva luz sobre una duda recurrente y ayudará a no crear falsas expectativas ante la mayor o menor posibilidad de éxito de una donación en función de si la donante ha sido madre o no con anterioridad.