El tiempo es la moneda de tu vida

“Tú puedes entretenerte, pero el tiempo no esperará. Y el tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar”.(Benjamin Franklin 1706-1790)

¿Como pueden algunas personas desperdiciar tanto su tiempo, día tras día y pretender tener el éxito del vecino?

Cuando me hacen alguna entrevista siempre me preguntan que cómo me da tiempo a hacer todo lo que hago, y yo siempre les respondo lo mismo: “muy fácil, gestionando mi tiempo”.

Si tienes unos objetivos en la vida, debes tener claro que para conseguirlos hay que tener tiempo para todo, y la única manera de no malgastarlo en cosas sin fundamento y que te desvían de ellos, es gestionarlo.

Debemos tener siempre presente que el tiempo es irrecuperable e irreemplazable. Es muy fácil rechazar algo cuando sabes que hay cosas mejores que hacer, y con esto me refiero a no malgastar horas y horas delante de un televisor, una consola, un móvil, redes sociales o perdiendo tu salud en un botellón. Cuando amas tu vida y te respetas a ti mismo, haces todo lo posible para que tu valioso tiempo sea productivo y eficaz. Cuanto más tiempo dediques a actividades que te hacen bien, menos tendrás para perderlo en banalidades.

Aprender a gestionar tu tiempo es una manera de valorar tu vida y tu trabajo, y debería estar presente en cada uno de nosotros. Es tu responsabilidad utilizarlo para que tus metas se vayan cumpliendo e ir eliminando aquellas actividades que te interrumpen y que no te llevan a nada bueno.

La fuerza de voluntad juega un papel muy importante y sobre todo, los jóvenes tenemos que saber cuanto tiempo vamos a dedicar a divertirnos -algo imprescindible- y cuánto vamos a dedicar a cumplir nuestros objetivos. No traicionarnos a nosotros mismos es la clave para que esto funcione, y cuando empieces a ver los resultados estarás orgulloso de tus logros y los demás valoraran el trabajo realizado. Nadie dijo que fuera fácil, solo es cuestión de “gestionar tu tiempo, tu vida, tu futuro”. Inténtalo y no permitas que nadie te corte las alas.

“El tiempo es la moneda de tu vida. Es la única moneda que tienes, y solo tú puedes decidir cómo se gastará. Ten cuidado de no dejar que otros la gasten por ti”. (Carl Sandburg 1878-1967).