Tradiciones

Abejar abre sus casas a la barrosa, un viejo ritual carnavalesco y mitológico

Este año le ha correspondido a Sergio y Jorge Romero, jóvenes de 18 años que estudian en Elche y Burgos pero que mantienen un fuerte arraigo familiar con el pueblo

La Barrosa, rito celtíbero en Soria para despedir el Carnaval.Daniel Serini y Adrián Gómez han sido los barroseros que han amenizado la fiesta ancestral
La Barrosa, rito celtíbero en Abéjar (Soria) en CarnavalMiriam ChacónIcal

Los vecinos de Abejar han abierto desde esta mañana del sábado las puertas de sus casas para recibir y agasajar a la barrosa, un viejo ritual entre carnavalesco y mitológico, de incierto origen, que es el orgullo de los hijos de este pueblo conocido por ser la puerta de la comarca soriana de Pinares y que tiene a gala perpetuar una de las tradiciones más antiguas de los carnavales en Soria.

Este año le ha correspondido a Sergio y Jorge Romero, jóvenes de 18 años que estudian en Elche y Burgos pero que mantienen un fuerte arraigo familiar con el pueblo y con la tradición, portar la barrosa, un armazón de madera decorado con telas y lazos que simboliza una vaca.

Esta tradición de Abejar cuenta con referencias en documentos del año 1935, pero incluso los investigadores creen que podría celebrarse años antes y califican esta fiestas como “única en España”, motivo por el cual se ha pedido con insistencia el reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional

El recorrido les lleva a los barroseros, que eran hasta la supresión del servicio militar en 2001 los mozos que entraban en quintas, por todas las casas abiertas en este municipio, que ante el fenómeno de la despoblación que afecta a la provincia se vio obligado en 2019 a trasladar la fecha de celebración, del tradicional martes de carnaval al sábado más próximo, para facilitar la participación de hijos del pueblo que emigraron a otras tierras para abrirse camino.

Los barroseros tienen que ir, para su cuestación, casa por casa de todos los vecinos y no deben dejar de visitar ninguna, ya que los vecinos se sentirían marginados de la comunidad, y en todas las casas les obsequian con roscos y místela.

Frente a los tradicionales obsequios de hace muchos años -huevos, chorizo, patatas, licores,...-, ahora los vecinos les entregan dinero, en una cuestación que se prolonga hasta bien entrada la tarde.

El son de los cencerros los lleva de un lugar a otro del pueblo, uno portando la Barrosa y el otro la cesta para la recogida de alimentos y la fusta, en una tarea que cambian frecuentemente los papeles.

El sonido es peculiar y viene determinado por el movimiento de brazos y hombros del barrosero, un movimiento continuo de avance y retroceso, lo que le obliga a caminar de un modo determinado y a un duro esfuerzo físico, lo que hace que la barrosa tampoco camine horizontal, sino como queriendo acometer, con la testuz baja y la cola elevada.

La estructura de la barrosa, o fingida res vacuna, está construida por un armazón de madera de forma rectangular que sirve de soporte de una sábana blanca que lo cubre a modo de faldón, con los laterales engalanados con cintas de calores y en la parte trasera un apéndice a modo de rabo y ocultos media docena de cencerros.

El frontal lo preside un dibujo con tira negra del rostro del bóvido, que luce un vistoso cachirulo en la frente y le sobresalen unas astas auténticas injertadas.

Momento en el que la «Barrosa» sale a las calles de la localidad soriana de Abejar para pedir la «gallofa» con la que obsequiar a los visitantes
Momento en el que la «Barrosa» sale a las calles de la localidad soriana de Abejar para pedir la «gallofa» con la que obsequiar a los visitanteslarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1ca0c1f9

De fiesta hasta la noche

En torno a las nueve de la noche se celebrará el final del ritual en el salón del Ayuntamiento, donde se dará muerte a la barrosa con unos disparos de fogueo lanzados al aire en la calle, momento en el que sus restos serán portados por todos los jóvenes para entrar nuevamente en el salón y dar otras tres vueltas, siempre ante la emoción y los aplausos de los vecinos.

Acto seguido, se beberá vino como símbolo de la sangre de la barrosa, y tras la ‘resurrección’ del animal, los barroseros bailarán el tradicional pasodoble con sus madres.

Los vecinos afirman que esta fiesta, organizada por los mozos de la localidad, se hace "por tradición", aunque documentalmente no se ha podido poner una fecha concreta debido en gran parte al incendio sufrido en 1897 en el Ayuntamiento.

Lo que sí está escrito es que esta mascarada ha llamado en el tiempo la atención de antropólogos, arqueólogos e historiadores, entre ellos de Julio Caro Baroja, quien relacionó la barrosa con otras vaquillas como las que se celebran en Atienza (Guadalajara), Rebollar (León), y Miraflores y Los Molinos(Madrid).

El Ayuntamiento de Abejar ha presentado en varias ocasiones, desde 1999, la solicitud a la Junta de Castilla y León para que la barrosa fuese reconocida como fiesta de interés turístico regional, pero la petición ha sido desestimada siempre por entender que los visitantes de la fiesta son mayoritariamente locales