Salud envía test de detección rápida a las residencias pero no hará la prueba a todos los ancianos

Si el 25% de los residentes da positivo se considerará que hay un brote y no se harán más pruebas

Los 180.000 test de diagnóstico rápido que el Gobierno ha enviado a Cataluña han empezado hoy a distribuirse a las residencias geriátricas a través de los Centros de Atención Primaria (CAP). Sin embargo, no se hará a todos los ancianos. Se seguirá el mismo criterio que ha anunciado el Ministerio de Sanidad. Si el 25% de los residentes da positivo, se considerará que hay un brote en el centro y que el resto de personas está contagiada, pero no se harán más pruebas rápidas ni PCR.

Las residencias geriátricas son el colectivo que más está sufriendo esta crisis. La falta de material sanitario y de previsión ha propagado el virus y ya se ha cobrado la vida de más de mil residentes.

El conseller de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de la Generalitat, Chakir El Homrani, ha lamentado que la situación en estos centros es "muy compleja, muy complicada y muy dura”. “Hemos llegado tarde con los EPI (equipos de protección individual), porque algunas decisiones han hecho que se alargaran procesos”, ha admitido en una entrevista en Catalunya Ràdio esta mañana. En la rueda de Prensa posterior, ha añadido que ante esta situación, su conselleria ha decidido comprar por su cuenta material en vez de esperar a que llegue desde la administración central.

En una conversación telemática con periodistas, director del Servicio Catalán de la Salud, Adrià Comella, ha explicado que los test de detección rápida que ha enviado el Gobierno también se utilizarán para hacer cribados y recuperar profesionales sanitarios. Comella recordó que el único test que sin ningún tipo de duda asegura si una persona tiene o no coronavirus es la prueba PCR que se hace en un laboratorio y requiere personal especializado. La Generalitat anunció ayer que a través del “Proyecto Orfeo”, dotado de 1,38 millones de euros, los laboratorios del Centro de Regulación Genómica (CRG), del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) y del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) harán pruebas de detección masiva de personas infectadas del coronavirus con el objetivo de detener la propagación de la epidemia. La idea es dotarse de 170.000 pruebas para detectar a personas infectadas tanto durante el confinamiento como cuando las medidas se vayan relajando progresivamente y ello permita aislar mejor a los ciudadanos enfermos y que los trabajadores sanos puedan regresar a su trabajo.

Aunque los test rápidos, tanto el serológico como el antígeno, no son fiables para descartar un negativo, cuando sale positivo no engaña y pueden ayudar para hacer identificaciones, separar y ahorra PCR.