Coronavirus

Tom Cruise: ¿es un monstruo o una buena persona?

Thadie Newton ha sido la última en criticar su exceso de intensidad frente a las cámaras, pero han sido muchos los que le han defendido, de Alec Baldwin a Emily Blunt, Robert Duvall o Paul Newman

Tom Cruise en una escena de «Misión Imposible 4»
Tom Cruise en una escena de «Misión Imposible 4»

¿Ya no existen estrellas de cine? No hay duda de que Tom Cruise lo es, lo ha sido los últimos 40 años, y lo seguirá siendo para siempre. Su estatus ha conseguido que el poder de su nombre sea tan grande y pesado que incluso intimide. No hay actor que no hable de su increíble ética de trabajo, pero lo cierto es que a veces puede llegar a ser excesivo. Las grandes actores de Hollywood se empequeñecen al lado de un actor y productor del que todo el mundo tiene una historia que contar, y les encanta compartirlas.

La última ha sido Thadie Newton, la actriz de “Westworld” o “Crash” que en 1990 protagonizó con Cruise “Misión Imposible II” y que aseguró en la revista “Volture” que el actor le daba miedo y que fue un rodaje demasiado estresante. La prueba más impactante del tipo de persona que es Cruise es que, cuando una escena entre los dos no parecía ir a ninguna parte, Cruise le ofreció a la actriz intercambiarse los papeles. “Grabamos la escena entera conmigo siendo él, porque créeme, para entonces ya me sabía el diálogo, y con él interpretándome. No ayudó en nada... no puedo pensar en nada menos revelador. Solo me empujó más a un lugar de terror e inseguridad. Era una absoluta vergüenza”, afirma la actriz, que asegura que Cruise es un hombre que vive en constante presión, esforzándose mucho en parecer una buena persona.

¿Es una buena persona? Otro de los que no guardan un buen recuerdo de él es Rob Lowe. Ambos se conocieron en e rodaje de “Rebeldes”, la película de Francis Ford Coppola basada en la novela juvenil de Susan Hinton. “Estaba preparado para triunfar desde el minuto uno. Pensé: vaya, este tío va a por todas. Cuando llegamos al hotel y Tom se dio cuenta de que compartía habitación conmigo, montó en cólera”, recordó hace tres semanas en el podcast del actor cómico Dax Shepard. “Lo significativo de esta anécdota es que demuestra que algunas personas siempre han sido como son, y que es precisamente esa característica la que les ha llevado al sitio que ocupan. Que un chaval de 18 años con un par de papelitos cortos en dos películas tuviera ese tipo de comportamiento es sorprendente”, añadió.

La película que le convirtió en estrella internacional, “Top Gun”, de la que ya tiene lista su secuela, fue el escenario de otra trifulca con una de sus compañeros de reparto. En este caso nos referimos a Val Kilmer, Iceman en la película, que en su autobiografía aportó una anécdota sobre sus diferencias. “Desde el primer día, su cabeza estaba centrada en un único objetivo: convertirse en el héroe de acción más grande en la historia del cine. Estaba despierto aprendiendo líneas; pasaba cada hora perfeccionando sus acrobacias. Su dedicación era admirable. Por supuesto, aún más admirable es el hecho de que logró su objetivo. También me encanta que sea fanático de Mark Twain. Tom es un compañero al que respeto y admiro, aunque como criaturas venimos de galaxias muy, muy alejadas entre sí”. La prueba que marco su relación fue una broma con una cara botella de champán de por medio que a Cruise no le hizo ninguna gracia. “Creí que rompería el hielo entre los dos, pero creo que el hielo ya estaba bien para él”.

Es decir, buena persona o no, está claro que Cruise prioriza la película por encima de todo. Sin embargo, por cada mala historia del actor hay diez buenas. Bill Hader, por ejemplo, su compañero en “Tropic Thunder”, explicó cómo en el rodaje de una promoción para la película, Cruise aceleró la producción sólo para ayudarle. Era 2010 y empezó a hablarse de que había un coche bomba en Nueva York. La mujer de Hader y su hija recién nacida vivían cerca del incidente y el actor no podía contactar con ellas. Cruise se acercó y le preguntó si estaba bien. Él le explicó lo sucedido y Cruise hizo que dos días de trabajo se realizasen en 45 minutos. Después consiguió que pudiese coger un vuelo esa misma noche, así que seis horas después estaba al lado de su mujer. “Me dijo, te llevaremos a casa esta noche y bam, lo consiguió. Así es trabajar con Tom Cruise”, dijo Hader.

Lo que es reconocido por todos es su detallismo. Regala a sus compañeros de reparto cada año un gran pastel por Navidad, como a Kristen Dunst, la niña de “Entrevista a un vampiro”. Se acuerda de cumpleaños, aniversarios y celebraciones de todo el mundo que entra en contacto con él. Desde los once años, Dakota Fanning recibe un regalo por su cumpleaños, y ya tiene 26. Incluso en su obsesión en que todo el mundo se sienta bien tratado llega a procurar que su compañero de reparto en “La momia”, Jack Johnson, haga ejercicio con él para que los dos cojan la forma o que, por ejemplo, invite a su casa a Zac Efron, justo después de acabar su paso por “High School Musical”, en busca de ser tomado en serio como actor, para enseñarle a ir en moto y prepararle para su próximo papel. “En ese momento nadie me había ayudado nunca y él se ofreció”, recordó el actor.

Una de las historias más tiernas en torno a Cruise sucedió en “Jerry Maguire”. El papel del hijo de Renee Zellweger cambió de actor tres semanas después de comenzar el rodaje. El primer niño no aguantó la presión y quiso dejarlo. Un mes después, Cameron Crowe recibió una llamada de la madre del niño sólo para que le diese las gracias a Tom Cruise por haberse preocupado por él y haber mantenido el contacto. “Vaya, yo no tenía ni idea que había hecho eso. La madre me contó que había ayudado mucho a su hijo a que volviese a su vida normal”, recordaba Crowe.

Uno de sus compañero de reparto en aquella película, Cuba Gooding Jr., recordaba el día en que su padre conoció a Tom Cruise en una fiesta. Lo primero que hizo al verle fue preguntarle directamente si era gay. “Creí que se acababa el mundo, pero Tom sólo se rió y le contestó que no y pasamos todos una buena noche”, afirmó Gooding en el “talk shaw” británico de Graham Norton.

Luego está Hether Locklear, la actriz de “Dinastía” y “Melrose Place”, que salió con él a principios de los 80 cuando llegó a Los Ángeles y todavía no conocía a nadie. En este caso, fueron a un club a bailar y Cruise empezó a bailar como en “Risky business”, avergonzando un poco a la actriz, que no sabía que hacer, así que acabó por sentarse y mirar sus extraños movimientos. “No volví a salir con él, era demasiado raro”, recordaba la actriz.

También ha ayudado a muchos compañeros de profesión. Cameron Crowe iba a dejar de dirigir películas por culpa del fracaso de “Elizabethown” cuando Cruise le llevó al rodaje de “Knocked up”, le presentó a Judd Apatow, uno de sus fans más acérrimos y le recordó lo divertido que podía ser rodar una película. Así que decidió volver a intentarlo. Con Jessica Chastein, que tenía que protagonizar “Oblivion”, le permitó romper su contrato para poder rodar “Zero Dark Thirty”.

La lista de las personas que hablan bien de él es larga, de Alec Baldwin a Jennifer Connely, Cobie Smoulders, Simon Pegg o Robert Duvall. Se hizo amigo de Billy Wilder en sus últimos meses de vida y Paul Newman hablaba maravillas de aquel chico ambicioso y concentrado de “El color del dinero”. Hay mil historias sobre él, como cuando escaló un muro de cinco metros para colarse en una fiesta en casa de Kurt Russell y Goldie Hawn, como explicó Kate Hudson. O cuando pidió jugar al escondite a Will Smith y Jada Pinkett Smith y a otras doce personas en una reunión en su casa.

Luego está el lado oscuro de la cienciología y su enfrentamiento con la actriz Leah Remini o su obsesión por rodar sus propias escenas de acción. Así que lo que parece evidente es que es un hombre que ama realmente su trabajo, cuya exigencia puede llegar a ser intimidante, y que a veces su exceso de positividad puede poner nervioso a más de uno, pero eso es parte de su encanto. “Me acuerdo que estábamos en el rodaje de “Al filo de lo imposible”, colgados del techo en unos pesados trajes de astronauta. Hacía un calor de mil demonios allí dentro y yo no podía más. Tom me vio agobiada y me preguntó cómo estaba. Se lo expliqué y vi su mirada y pensé, oh Dios, ahí va. “Piensa que es un reto”,dijo para calmarle. Tuve ganas de matarlo, pero así es Tom, una persona dulce que siempre busca el lado bueno de las cosas”, aseguraba Emily Blunt.