Miguel Poveda: «Recibo como un regalo poder cantar en una época como esta »

El cantaor actúa el lunes en Casa Seat de Barcelona para presentar temas de su disco «Enlorquecido»

Ha sabido ponerle voz como nadie a la palabra de Federico García Lorca en un disco que ya es un clásico titulado «Enlorquecido». Miguel Poveda regresa a Barcelona para ofrecer hoy un concierto gratuito en Casa Seat.

Actúa este lunes en Casa Seat de Barcelona, una actuación que será gratuita.

–Me pidieron un repertorio que estuviera centrado en la figura de Federico García Lorca. Es un aforo pequeño, de unas cien personas y creo que puede seguirse por streaming. Además de Federico, también habrá una parte de canción andaluza y flamenco, algo a lo que era muy apasionado el poeta y por lo que hizo mucho, como demuestra en 1922 al participar en la organización del Concurso de Cante Jondo con Manuel de Falla. No se puede olvidar que, respecto a la canción andaluza, Federico coincidió en Barcelona con Rafael de León y parece que tuvieron ahí una conversación que desembocó en esa copla mítica que es «Ojos verdes». Así que, como puede imaginarse, estoy encantado con el repertorio para este concierto.

En el Hotel Oriente, en la Rambla, es donde el poeta se reunió con Rafael de León y Miguel de Molina para hablar de «Ojos verdes».

–He estado allí y sé que acudieron a ese lugar después de escuchar a Miguel de Molina cantar en el Teatro Principal. Miguel participó en esa conversación y es gracias a él que sabemos qué pasó.

Parece que cuando Rafael de León leyó la letra, Lorca dijo: «¡Pero si esto es mi “Romance sonámbulo”!» Y Rafael de León contestó: «El verde no solo es un color solo tuyo».

–Exactamente. Rafael de León era muy admirador de Federico. En su poesía se nota mucho esa influencia lorquiana. Lo que pasa es que luego hizo textos en forma de canción, poesía para ser cantada.

Lleva dos años cantando a Lorca con «Enlorquecido».

–Sí, salió en 2018, aunque fue en 2016 cuando empecé a darle vueltas a hacer un disco entero sobre Federico hasta que lo llevé a cabo.

¿Conoce mejor hoy al poeta?

–Creo que sí. Lo que para mí era la responsabilidad de hacer un disco entero con sus poemas, haciendo yo la selección y ocupándome de las músicas era un reto. Todo eso se convirtió en una obsesión que fue más allá y me «enlorqueció», como dice nuestro querido Ian Gibson. Eso me hizo bucear en lo más profundo de su aspecto personal. Quise cada vez saber más y más, también del aspecto personal. La publicación de sus entrevistas completas me ayudó a saber cómo hablaba y pensaba sobre el mundo del teatro, la música, su pensamiento humano... Me sentí muy cercano a él, también con la lectura de sus cartas personales. Por eso incluí en el disco un fragmento de una de sus cartas. He sentido que vivía y convivía con él, a la vez que me guiaba los pasos. Fue un zarandeo intelectual muy fuerte. Así que sí, creo que lo conozco un poco más, aunque sigue teniendo ese halo de misterio que nos sigue atrapando. La convivencia perdura, aunque más relajada.

Ha vuelto a Granada para cantar al poeta.

–Sí, después de la pandemia fue mi primer concierto. Fue un regalo inmenso volver a cantarlo, hacer la obra entera y verlo en la pantalla fue un regalo inmenso.

Contó con Ángel Ruiz, el actor que interpretó a Lorca en «El Ministerio del Tiempo».

–Vino y me removió todo de nuevo. Antes de salir al escenario, él estaba en la otra punta de los Jardines del Generalife vestido de Federico García Lorca. Al verlo allí, de blanco, entre los cipreses, fue un impacto impresionante. Levanté la cabeza, miré al cielo y vi que nos iluminaban las estrellas. Entonces pensé que sí, que Federico estaba allí. Sentí una conexión que no la sentía desde que terminó la gira. Federico aparece y desaparece, pero nunca te abandona.

Está haciendo algunas actuaciones en estas últimas semanas. ¿Cómo está viviendo esta crisis?

–La afronto con cierta tristeza, pero recibo como un regalo el poder hacer música cuando parecía que nos iban a arrebatar la libertad. En cierta manera, a muchos sí se la han arrebatado, pero afortunadamente he tenido ocasiones para cantar en un escenario. Eso me ha dado la vida porque es mi pasión, mi medio de vida y mi mejor forma de comunicarme. Si no hago música me marchito. Quiero pensar que todo esto será circunstancial y que el año que viene volveremos a hacer música como antes. Yo soy feliz aunque sea cantando para cuatro personas.

¿La cultura es la víctima más frágil?

–Sí, está demostrado que la cultura es lo primero que se castiga. Muchos compañeros no han vuelto a trabajar. He tenido que adaptarme mucho, aunque también he suspendido muchos conciertos. Cuando le dices a un compañero que se suspende una actuación, ese silencio es aterrador.