Aragonès se estrena como “president” en el Parlament: ¿nueva etapa política en Cataluña?

El vicepresidente marca distancias con el discurso de Torra, aleja el tono bronco y se centra en la gestión

Pere Aragonès ha estrenado hoy funciones de president en el pleno del Parlament y ha dado evidentes señales de querer marcar distancias con Quim Torra y de tener voluntad de marcar su propio sello en estos cuatro meses de interinidad que hay por delante hasta las elecciones del 14 de febrero. El vicepresidente de la Generalitat, que ha sustituido al inhabilitado Torra, ha mostrado un tono más conciliador y menos bronco con la oposición y ha centrado sus intervenciones en la gestión. En las respuestas a las preguntas que han formulado los líderes de los distintos grupos parlamentarios, el vicepresidente de la Generalitat ha evitado caer en cualquier provocación y ha pasado de puntillas por el “procés”, ha dejado de lado los ataques permanentes al Estado que había convertido en habituales Torra y ha optado por reivindicar la labor del Govern en materia social y económica.

Lo cierto es que el último sondeo publicado por el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat -CIS catalán- el viernes invita tomar este camino que Esquerra había enfilado ya desde hace tiempo, aunque siempre bajo las dudas y el temor a las críticas por no ser excesivamente beligerante con el Estado. En este sentido, ese sondeo mostraba que el 56% de los catalanes piden al Govern que priorice la gestión mientras que aquellos que piden que se priorice el “conflicto” entre el Estado y la Generalitat ha caído en el último año del 56% al 39%. Es decir, avala la línea estratégica de los republicanos, que han empezado también a poner el acento en el eje izquierda-derecha.

Aragonès ha aprovechado hoy, por tanto, para, más allá de hacer breves y anecdóticas alusiones a la “represión” del Estado y a la voluntad independentista, reivindicar la labor del Govern pese a la inhabilitación de Torra. Entre otras cosas, ha subrayado que la Generalitat ha aprobado una nueva ampliación del presupuestos para sanidad (200 millones de euros), universidades (20) y cultura (6), que se une a la ya aprobada en julio de 1.230 millones de euros y que permitirá a la Generalitat “afrontar los próximos meses con las finanzas preparadas”. También, ha puesto de relieve que se han tomado decisiones para “anticiparse” a la evolución del coronavirus.

“En los días que han seguido a la inhabilitación del presidente de la Generalitat, hemos reunido cuatro veces el Comité Ejecutivo de seguimiento de crisis contra la Covid”, ha afirmado, antes de reivindicar que se han aprobado medidas “proactivas” para avanzarse al aumento de contagios en Amposta, Roquetes o Tortosa y afirmar que se han hecho nuevos cribados en Salt.

Esa ha sido la tónica de la sesión de control. Aragonès, a pesar de las críticas que ha recibido por parte de PP o Ciudadanos, ha evitado entrar al choque y ha salido sin ningún tipo de bronca con la oposición. De hecho, en una declaración de intenciones, también ha mandado un mensaje al partido naranja, recordando que la encuesta del CEO también reflejaba una voluntad de los catalanas por aparcar la crispación. También es cierto que ha ayudado a ese clima más distendido que Podemos y PSC han mostrado hoy una actitud mucho menos hostil que frente a Torra, con quienes siempre acababan protagonizando episodios de fuertes enfrentamientos verbales -hasta el punto que, en alguna ocasión, alcanzaba el ámbito personal-.

Para evitar dar pie a las críticas y recelos de sus propios socios de Govern (JxCat), quienes han amagado con acusarle de “usurpador”, Aragonès también ha tratado de recordar a menudo que es el “vicepresidente” y que Torra ha sido “inhabilitado” por una pancarta. De hecho, cuando Alejandro Fernández (PP) y Jéssica Albiach (Podemos) le han afeado que vaya a desempeñar sus funciones de manera “limitada”, se ha acogido a lo que dicta la Ley de presidencia sobre los Governs en funciones.

En cualquier caso, estos próximos meses serán un escaparate electoral para Aragonès, que será el candidato a la Generalitat de Esquerra. Con prudencia, Aragonès trata de proyectarse como president y trata de imponer su propio estilo, mucho más asociado a la gestión y responsabilidad y alejado de la bronca y la crispación permanente. Uno de los puntos clave será la mesa de diálogo con el Gobierno, icono de la vía del diálogo que abandera Esquerra, que ahora podría reactivarse con mayor facilidad tras la salida de Torra de la Generalitat, que siempre se había mostrado mucho más reticente.