Bausen, el destino del cementerio más pequeño de España

El camposanto de diez por diez metros solamente acoge una tumba, la de Teresa, a la que un párroco no quiso enterrar

Bausen es un pequeño y hermoso pueblo en el Valle de Arán, a muy pocos kilómetros de la frontera con Francia, que en la actualidad tiene empadronadas a 69 personas. La localidad es hoy popularmente conocida por albergar el cementerio civil más pequeño de España, con una sola tumba, la de una joven llamada Teresa. Desde este otoño este espacio cuenta con la declaración de bien de interés cultural local por el Conselh Generau d’Aran.

La historia detrás de este pequeñísimo cementerio ha sido muy comentada, pero aún sigue sorprendiendo. A principios del siglo pasado, dos adolescentes, Francisco de Doceta y Teresa de Belana, quisieron casarse. Estaban emparentados: eran primos. Eso hizo que el párroco del pueblo se negara a que la pareja pudiera contraer matrimonio. Pese a los problemas, Francisco y Teresa decidieron vivir juntos en Bausen y trataron de construir una familia teniendo dos hijos. Pero la felicidad de la familia dio un giro cuando Teresa enfermó gravemente. Murió con solamente 33 años el 10 de mayo de 1916. Otra vez el cura del pueblo fue el gran obstáculo: ahora se negó a que el cuerpo de la fallecida fuera enterrado en el cementerio católico de Bausen, pese a las súplicas de Francisco. Los vecinos, conmovidos por la historia, no lo dudaron ni un instante y se decidieron a levantar en unas 24 horas un pequeño cementerio de 10 por 10 metros en el Coret, un bello paraje de esta pequeña población. Es allí donde, desde hace más de cien años, descansa solamente la desafortunada Teresa. Francisco siguió viviendo en Bausen, pero la Guerra Civil lo obligó a exiliarse e instalarse en Francia donde murió con la esperanza de que sus restos fueran inhumados alguna vez con los de aquella que fue su pareja.

Los llamados «amantes de Bausen» se han convertido en un mito que ha traspasado la comarca. La tumba de Teresa es hoy un lugar de culto y el reconocimiento de la mano del Conselh Generau d’Aran puede servir para mejorar una zona que hace tiempo que pide ayuda. Así lo admite, en declaraciones a este diario, José Antonio Barés Martín, alcalde del pueblo. «Claro que estamos contentos por tener una distinción de estas características, pero a veces lo más difícil no es lograr algo así sino poder mantener un espacio como este», apunta.

El alcalde reconoce que son muchas las dificultades que se viven en este rincón del Valle de Arán y que van mucho más allá de la leyenda de los dos enamorados. «Estamos todavía hoy pagando facturas de 2016. Hay cosas sin arreglar porque todo está bloqueado», dice Barés Martín quien espera que la distinción otorgada este año lleve con ella alguna subvención. «Eso nos permitiría poder solucionar algunos problemas. Solamente se enseña lo bonito de Bausen, pero esto no es “Alicia en el país de las maravillas”». Prueba de ella son las complicaciones que se tienen para acoger a los visitantes, como sucedió el pasado 12 de octubre y que implicó la llegada de casi 400 automóviles. «No tenemos un parking y los coches tienen que aparcar en la carretera», según el edil al referirse a los problemas que supone poder conservar la leyenda de Teresa y Francisco.

El actual alcalde renunció a cobrar un sueldo, a diferencia de su predecesora que todos los meses tenía 2.400 euros. «Tenemos problemas muy serios en el pueblo, por lo que decidí no tener sueldo. La situación en el último año ha sido especialmente complicada porque en el ayuntamiento hemos estado seis meses sin secretario. Luego vinieron los tres meses de encierro que hicieron todo todavía más difícil», añade Barés Martín.

En la actualidad la tumba de Teresa es el Conselh Generau d’Aran el encargado de limpiarla. Al alcalde le gustaría que los visitantes siguieran asistiendo a este lugar, pero pudiendo ofrecer algunos servicios mínimos que ahora son imposibles. «No tenemos ni lavabos para quienes llegan hasta aquí. Son cosas que hay que hacer y esperamos que, en este sentido, la declaración del Conselh sirva para todo esto», comenta.

Hay mucho que hacer.

Mientras siguen acudiendo curiosos y excursionistas por la zona, aunque no con la intensidad de tiempo atrás, cuando no había ningún virus que nos acechara. El mito pervive y aún son muchas las preguntas que no se tienen respuesta sobre el trágico destino de Teresa y Francisco. No han aparecido documentos y poco se sabe de la vida del viudo después de la prematura muerte de su mujer. El alcalde de Bausen cree que finalmente Francisco fue enterrado en el pueblo, en el cementerio católico, pero reconoce que no está seguro. «Tengo que mirarlo, pero es que tenemos tanto trabajo aquí», asegura a este periódico.

Lo que es seguro es que Teresa sigue sola en esta parcela construida por los vecinos. En la tumba puede leerse: «Recuerdo. A mi amada Teresa que falleció el 10 Mayo 1916 a la edad de 33 años». Ha pasado el tiempo y sigue siendo el cementerio de Teresa, su cementerio.