¿Por qué no hay que cerrar los colegios? Nuevos datos avalan que no son un foco de transmisión

Cataluña no se plantea cerrar escuelas ni institutos. Interrumpir la educación presencial no asegura reducir casos, sólo un 6% de la transmisión dentro de los domicilios puede atribuirse a los niños

Educación y Salut han matizado esta mañana las palabras de la portavoz del Govern, Meritxell Budó, que el pasado sábado en una entrevista radiofónica dijo que el ejecutivo catalán tiene sobre la mesa la posibilidad de volver a cerrar los colegios para frenar al virus. Doce días después de entrar en vigor el cierre de bares y restaurantes, las restricciones no se ven reflejadas todavía en las estadísticas. El riesgo de contagio se encarama a 841 puntos, es el máximo nivel de la pandemia. Claro que la la situación actual no es comparable a la de marzo, entonces se detectaba el 10% de los positivos, ahora se diagnostica cerca del 70%. El último parte habla de 4.100 positivos más, una incidencia acumulada de 572 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, además de 2.017 hospitalizados y 347 personas ingresadas en la UCI. Para hacerse una idea de la velocidad con la que se ha acelerado la epidemia, a principios de mes en la UCI había 160 pacientes. La velocidad de transmisión, que es el primer dato que suele relajarse cuando se aplican medidas restrictivas, sigue “in crescendo”, está a 1,53. Esto es que cada persona contagia a una y media. El objetivo de cerrar bares y restaurantes era rebajar esta tasa a uno. Quedan cinco días para lograrlo. ¿Y si no? Sobre la mesa hay múltiples estrategias. El último anuncio es un confinamiento de fin de semana para reducir las interacciones sociales, pero hoy por hoy, el cierre de los colegios e institutos no se plantea.

El director general de Centros Públicos del departamento de Educación, Josep González-Cambray, y el secretario general del Salut, Marc Ramentol, han defendido esta mañana en Catalunya Ràdio que las escuelas no son un foco de transmisión. Los datos les avalan. No hay ningún centro confinado. De los 72.000 grupos escolares, 2.987 están en cuarentena, un 4,02%. Desde que ha empezado el curso, se han detectado 13.556 positivos, el 0,85% de los alumnos y el 0,80% de los profesores. El doctor Pere Soler-Palacín, responsable de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátrica del Hospital Vall d’Hebron, añade además que el tanto por ciento de PCR positivas dentro de los colegios es menor que fuera, un 4% versus un 12%. También ha explicado que entre el 70-80% de los niños que se han infectado no han transmitido el virus a sus compañeros. Es un dato un poco peor que hace veinte días, cuando el 87% de los niños no había transmitido el virus a ningún compañero ni profesor, pero no basta para decretar el cierre de las escuelas.

El doctor Soler-Palacín avanzó otro dato para defender que las escuelas sigan funcionando. Esta semana presentarán los datos de un estudio que analiza quién contagia a quién dentro de los hogares, ¿padres o hijos? Pues bien, según ha dicho, sólo un 6% de las transmisión que se da dentro de los domicilios se puede atribuir a los niños. Es un gran qué. El 60% de los casos se contagia en el ámbito de la familia. Con estos datos, el doctor Soler-Palacín concluye que “si tenemos que acabar cerrando los colegios, nos lo tendremos que hacer mirar como sociedad”.

Hay más evidencias para descartar el cierre de las escuelas. Además de que dentro de las escuelas los niños se contagian menos y contagian menos, también desarrollan formas menos graves de la enfermedad. Soler-Palacín comenta que en estos momentos, en el Hospital Materno-Infantil de Vall d’Hebron sólo hay cuatro niños con covid. Sólo uno llegó al centro con sintomatología compatible con el virus y ha estado más grave, el resto se enteró de que tenía covid al hacerse la PCR por protocolo. Los cuatro están en planta.

Soler-Palacín insiste en no bajar la guardia. Mantener las aulas ventiladas, aunque baje la temperatura es clave. También se ha visto eficaz el uso de mascarilla. En espacios interiores puede reducir los contagios entre un 80 y un 90%. Y ahora, que los datos no son bueno, mejor que los abuelos no vayan a buscar a los niños.

Pero además de los datos del pediatra de Vall d’Hebron, su compañero Toni Soriano y la responsable del grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (BIOCOM-SC) de la Universidad Politécnica de Cataluña, Clara Prats, se han hecho eco de un estudio de Francesc Pujol para SM Reputation Metrics sobre la incidencia del coronavirus en menores de 15 años tras el inicio del grupo escolar. Constata que en las 5-7 primeras semanas del curso escolar, los colegios no son un foco de contagios. A principios de julio, tras el confinamiento, la incidencia de casos en España era de 200 niños menores de 15 años. En agosto, esta cifra subió a 2.400 casos y en septiembre, a 7.000. El curso empezaba con datos desfavorables y una incidencia a la alza. La segunda y tercera semana de septiembre, la incidencia creció, hay que matizar que eran contagios previos al inicio de la escuela -la fotografía actual del virus refleja lo que sucedió hace dos semanas-. Pero a partir de la cuarta semana bajó, por debajo de los 9.000 casos y se ha mantenido estable. Parte de la explicación de este control de los contagios es la aplicación de los protocolos que se muestran eficaces. Con estos datos, los expertos se atreven a decir que interrumpir la enseñanza presencial no asegura que se vaya a reducir la incidencia de manera significativa en el conjunto de la sociedad.

La prevalencia de contagios en niños menores de 14 años está por debajo de su peso demográfico, cosa que no pasa con la franja de 15 a 39 años, que está muy por encima.