Reabren el caso del asesinato de la bibliotecaria Helena Jubany en 2001

El juez ha ordenado a la Policía Nacional que analice el ordenador de la víctima.

El abogado de la familia de Helena Jubany, Benet Salellas, atiende a los medios
El abogado de la familia de Helena Jubany, Benet Salellas, atiende a los medios FOTO: Europa Press

El Juzgado de Primera Instancia 2 de Sabadell ha vuelto a abrir la investigación por la muerte de Helena Jubany en la misma población, en 2001, y ha ordenado a la Policía Nacional que analice el ordenador de la víctima.

El auto detalla que la familia Jubany ha explicado que en el ordenador hay un chat en el que ella explicó el primero de los mensajes anónimo que recibió antes de ser asesinada.

Esta causa se archivó en 2005, y este mismo juzgado la abrió en verano a petición de la familia, mientras que en marzo la Audiencia de Barcelona ordenó su archivo de nuevo al considerar que las nuevas diligencias que se proponían eran “inútiles” para avanzar en la investigación.

Hace apenas 2 meses, el mismo juzgado acordó volver a archivar la causa que reabrió para investigar el asesinato, después de que así lo acordara la Audiencia Provincial de Barcelona.

“En cumplimiento de lo acordado por la Sección tercera de la Audiencia Provincial de Barcelona, mediante Auto de 11 de febrero de 2021, se acuerda dejar si efecto el Auto de reapertura de 30 de julio de 2020 y reponer las actuaciones de sobreseimiento provisional y archivo en el que se encontraban antes del mismo”, exponía el auto.

El tribunal de Sabadell había decidido reabrir la causa de la bibliotecaria de 27 años asesinada en 2001 por medio del auto de 30 de julio de 2020 a tenor de los testimonios hechos públicos en la emisión del programa “Crims” de TV3 dedicado al caso; un auto revocado por la Audiencia que deja sin efecto la reapertura y provoca que la causa quede de nuevo archivada. La familia lamentó la decisión de la Audiencia Nacional, que rechazó la reapertura del caso.

En un comunicado, la familia destacó su “estupefacción” y perplejidad absoluta, y subrayó que la Audiencia “se excede de sus funciones, ya que hacíae valoraciones que no son pertinentes en un momento tan inicial de las pesquisas, remarcando qué es creíble qué y no”.

Asimismo, cree que hace “todo tipo de conjeturas que no se corresponden con este momento procesal”, y añadieron que la Audiencia actuó como si se hubiera celebrado un juicio, a la vez que ha recriminado que haya resuelto con el material que había en julio del 2020 y no haya pedido actualizar el sumario.

En este sentido, apuntaron a las nuevas tandas de declaraciones que se llevaron a cabo en los últimos meses en los juzgados de Sabadell y, por tanto, “resuelve sin tener en cuenta la realidad actual del expediente”.

La familia garantizó en marzo que estudiará “todas las acciones judiciales posibles para mantener abierta o reabrir de nuevo la causa” con la finalidad que se pueda investigar hasta el final.

También manifestó la indignación que provoca “tanta injusticia y la incomprensión de unos tribunales que no es que no quieran juzgar o condenar es que se niegan a la posibilidad de investigar” y ha insistido en el derecho de la familia de conocer la verdad.

La Audiencia había calificado de “inútiles” las nuevas diligencias solicitadas, que considera que revelan indicios ya valorados en su momento y que son insuficientes a efectos culpabilísticos.

Así resolvió el recurso presentado por el abogado de Santi Laiglesia, a quien los abogados de la víctima consideraban el principal sospechoso; en el auto, el tribunal ha subrayado que los nuevos elementos arrojados al caso “ni lo son, ni aun cuando pudieran resultar útiles a la finalidad perseguida poseen la relevancia que se les atribuye”.

En este sentido, y en relación con los nuevos testigos que declararon que Laiglesia vivía en el mismo edificio donde encontraron el cuerpo de Jubany, el tribunal considera que “es un hecho no discutido” que Laiglesia solía ir allí, donde vivía su pareja: así lo habían asegurado amigos, conocidos, vecinos del inmueble y la propia pareja, Montserrat Careta, inquilina del piso, la única encausada y que se suicidó en la cárcel en 2002.

El tribunal también descartó, como se hizo en 2002, practicar diligencias para averiguar quién compró en una farmacia cercana un fármaco que se encontró en el cuerpo de Jubany; en cuanto a una cerilla que se halló en la azotea del bloque, “pierde significación ante la imposibilidad de compararla” con el que había en la escena del crimen.

En julio del 2020 el Juzgado de Primera Instancia 2 de Sabadell acordó reabrir diligencias, después de que la causa se archivara en 2005, y tras la presentación de nuevas pruebas por parte de la familia ese mismo mes de junio.

Hasta el momento han comparecido ante el juez seis personas, en calidad de testigos, a petición de la defensa, y la Policía Nacional había configurado un equipo para retomar nuevas pesquisas.