Los fondos europeos tensionan la reactivación del diálogo entre el Gobierno y la Generalitat

La Mesa Bilateral se retoma hoy tras el plante de Aragonès a Sánchez en la Conferencia de Presidentes

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«Es probable que se alcancen acuerdos concretos», dicen de forma taxativa fuentes del Gobierno sobre la reunión que hoy mantendrá la Comisión Estado-Generalitat. «La relación de la ministra –Rodríguez– con el president y la consellera –Vilagrà– es muy buena y hay voluntad real de diálogo, negociación, de normalizar la situación y de tratar sobre los problemas que afectan a los catalanes», apuntan fuentes de la Moncloa lanzando un claro mensaje de concordia tras el rapapolvo que el presidente Sánchez dio al presidente Aragonés por no asistir a la Conferencia de Presidentes.

En el terreno del acuerdo, todo apunta a que la reunión arrojará un pacto sobre el traspaso de las becas universitarias, una reivindicación histórica de la Generalitat (que ha pleiteado y ha ganado la batalla al Gobierno en el Tribunal Constitucional), aunque también habrá espacio para el desacuerdo en materias sensibles como los fondos europeos. En este sentido, la Generalitat ha querido incluir en el orden del día (que ha estado negociándose hasta el último momento) el dinero de los «Next Generation», pero se ha topado con la negativa del Gobierno, que asegura que deben abordarse en una mesa multilateral con el resto de las autonomías en lugar de en un encuentro bilateral. En cualquier caso, desde el Govern aseguran que lo «sacarán en la reunión» y hablarán de los fondos europeos.

Más allá de esta cuestión trascendental (en 2021 ya se reparten 19.000 millones de los 140.000), la Generalitat quiere abordar multitud de transferencias (como la gestión del Aeropuerto y Puerto de Barcelona) e «incumplimientos» del Gobierno (como la disposición adicional tercera del Estatut o la infrafinanciación de la Ley de dependencia). En concreto, según explican desde el Govern, quieren trazar un calendario para abordar hasta 56 traspasos pendientes.

La reunión, no obstante, llegará hoy precedida del plante del viernes de Aragonès a Sánchez en la conferencia de presidentes autonómicos. Parecía que el president había cambiado el rumbo, pero no. No asistió a la cumbre de Salamanca porque prefirió acudir a Ginebra a reunirse con Marta Rovira. Urkullu sí fue. A cambio, la gestión de impuestos. Asistió y allí se enteró de la compra de vacunas y de la cesión del 55% de los fondos europeos a las CC AA. Aragonés se enteró por la prensa. El reparto de estos fondos promete una dura batalla entre los diferentes territorios y la negociación también empieza hoy (en una conferencia sectorial con las autonomías).

Con su ausencia, Aragonés no pudo defender el criterio de Cataluña y no se enteró del criterio del resto de CC AA. Y lo que es peor, «no interpretó bien lo que es una relación bilateral que nunca debe abandonar lo multilateral», apuntan fuentes republicanas. En el seno de ERC la decisión de Aragonés no ha sentado bien en algunos sectores, que lo consideran un error. Tampoco en Junts ha gustado que el conseller de Economía asistiera al Consejo de Política Fiscal y Financiera, pero Jaume Giró asistió. No consiguió su objetivo de liberalizar el déficit hasta el 1,1, pero, según sus palabras, el Gobierno da margen para confeccionar los nuevos presupuestos.

La delegación catalana estará presidida por la consellera de la Presidencia, Laura Vilagrà, junto con el vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, el conseller de Economía y Hacienda, Jaume Giró, y otros cargos de sus respectivos departamentos, además de la delegada de la Generalitat en Madrid, Ester Capella. De la española solo se sabe que la presidirá Isabel Rodríguez, portavoz y ministra de Administraciones Públicas, flanqueada por la Delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, y por secretarios de Estado «competentes en las materias que se tratarán». Desde Moncloa se insiste en el buen clima del encuentro a pesar de las diferencias entre las partes sobre la cuestión de los Fondos Europeos. Está por ver el tono de la reunión, pero el Gobierno trata la Comisión como un punto de encuentro técnico con solo una ministra y la Generalitat desplaza, nada más y nada menos, que a dos consellers y a un vicepresidente (dos miembros de JxCat y una de Esquerra).

Desde que en 2008 se cumpliera por última vez la disposición adicional del Estatut, Cataluña ha fracasado estrepitosamente en su relación bilateral con el Estado. Con Zapatero por la crisis económica, con Rajoy por el nulo interés del PP de mover pieza y con Sánchez por la inestabilidad de los dos primeros años de gobierno y más tarde por la pandemia. El procés se inventó en Cataluña pero en Cataluña nunca se ha rentabilizado en cosas concretas. «Siempre ganan los vascos», se repite en estos días en Barcelona y decenas de artículos así lo ratifican y el PNV sigue con su hoja de ruta, avanzando en su bilateralidad negociando día a día cosas concretas al margen de la grandilocuencia del independentismo catalán y la compagina con la multilateralidad, sabedor de que ésta es fundamental para el Gobierno de España.

La última cita: hace justo tres años

La última reunión de la Comisión Estado-Generalitat fue el 1 de agosto de 2018, después de siete años sin hacerlo (desde 2011, con el presidente Zapatero). Rajoy no lo hizo nunca. Sánchez la retomó, pero sin avances. El independentismo centraba todos sus esfuerzos en exaltar los ánimos ante la inminente sentencia de los hechos del 1-0 y tenía poco interés en un gobierno con un apoyo de sólo 84 diputados. Sánchez visita a Torra en febrero de 2020 en la Generalitat y le presenta su Agenda de Reencuentro con 44 puntos sobre la mesa en los que el Ejecutivo estaba dispuesto a negociar. Sin resultados: Quim Torra solo hablaba de independencia.