Economía

Adiós a Nissan: “A la Generalitat le interesaban más los lacitos que los coches”

Este mes debería oficializarse el acuerdo para el traspaso de las tres plantas de la Zona Franca de Barcelona a QEV Tecnologies

Los trabajadores de Nissan se movilizan por el centro de Barcelona en favor del mantenimiento de las plantas catalanas de la multinacional japonesa.
Los trabajadores de Nissan se movilizan por el centro de Barcelona en favor del mantenimiento de las plantas catalanas de la multinacional japonesa. FOTO: Alejandro García EFE

El cierre de la automovilística Nissan dejó a casi 1.500 personas sin trabajo que han visto con desasosiego cómo los proyectos industriales que opositaban a quedarse con lo terrenos de la Zona Franca de Barcelona iban cayendo. Finalmente, ha salido seleccionado un proyecto que nace con la intención de reutilizar las tres fábricas de Barcelona y recolocar a las personas despedidas. El Hub de Descarbonización (D-Hub) quiere reactivar la producción que dejó Nissan y fabricar vehículos eléctricos a partir del segundo semestre de este año.

Los ex trabajadores, mientras, reparten culpas entre Gobierno y Generalitat del trágico final de una empresa con muchísima solera. No en vano, en los últimos años se han visto movimientos cuanto menos, a sus ojos, “extraños”. Este mes, en cualquier caso, será “clave para oficializar el acuerdo”, según han dicho los impulsores del proyecto, QEV Technologies. Aparte de revivir las fábricas aseguran que el objetivo es “ir mucho más allá” y convertirse en un revulsivo para la automoción eléctrica e innovadora.

El languidecer de Nissan comenzó allá por 2017, cuando la compañía nipona eliminó un turno de trabajo por la reducción de ventas en el 2017. Al año siguiente la automovilística anunció que dejaba de producir dos modelos en Barcelona. Y en 2019 la automovilística propuso echar a 600 trabajadores. Estos movimientos de la empresa hicieron que los trabajadores de Nissan temieran el cierre de las plantas de Barcelona. Y sus temores se hicieron realidad. Los trabajadores se movilizaron en varias ocasiones para evitar el cierre. Hicieron cadenas humanas, cortaron vías como la B23 e incluso realizaron una marcha lenta por la Diagonal. Pero, finalmente, en mayo del 2020, Nissan anunció que cerraría su fabricación en Barcelona. En agosto de ese mismo año, empresa y plantilla firmaban un acuerdo para los despidos. La fábrica de Nissan de la Zona Franca terminó su actividad en diciembre de 2021.

Por aquel entonces, Quim Torra ocupaba la presidencia de la Generalitat. Y tuvo la gran idea de prescindir de la consellera de Empresa, Àngels Chacón, que había negociado el mejor ERE que se recuerda en la historia reciente de Cataluña, por no ser suficientemente afín a la causa. Carlos, un antiguo empleado de la compañía, tiene aquel episodio. “Desde que empezó el procés la política industrial de Cataluña ha sido completamente inexistente. Vieron como Nissan caía poco a poco y no hicieron nada por evitarlo. Les interesaba más los lacitos que los coches”. De la ex consellera guarda, sin embargo, un buen recuerdo. “La sensación que nos dio es que hizo lo que pudo y, al menos, fue honesta. Nunca vimos a ningún presidente de la Generalitat venir a hablar con nosotros”. De hecho, tal y como publicó La Vanguardia, Carles Puigdemont, como presidente de la Generalitat se negó a visitar China, pese a los intereses en la planta de varias automovilísticas como GWM, por el miedo al qué dirán. David, otro ex trabajador también reprocha al Gobierno su comportamiento en los últimos tiempos. “Hemos vista como regaban de dinero las plantas de Airbus por toda España pero nada para Nissan, que alguien me lo explique”, señala.

Así las cosas, al margen de rumores sobre la posible instalación de una fábrica de tanques, la empresa catalana QEV Technologies parece destinada a quedarse con los terrenos. Pero QEV es solo la punta del iceberg, ya que su oferta comprende la creación de un hub de electromovilidad. Su propuesta asegura el futuro de las tres fábricas que deja Nissan, con la intención de producir más de 100.000 vehículos al año antes del 2025, y crear más de 4.000 empleos directos y cerca de 10.000 puestos de trabajo indirectos. Para ello, prevé aglutinar múltiples iniciativas propias y de terceros, pero gestionadas bajo una misma organización que lo englobe todo.

Así las cosas, han puesto sobre la mesa una primera propuesta de 7,5 millones de euros. El “hub de descarbonización”, D-Hub, como lo han llamado, que comprende, por ejemplo, para la gestión de infraestructuras, a la energética franco-belga Engie, al grupo de servicios Ilunion (de la obra social ONCE) y al grupo centrado en servicios logísticos Ágora Invest (Tradisa), además de “un grupo especializado en grandes infraestructuras y en desarrollo inmobiliario y con una amplia capacidad de inversión”, según explicaron.

En el ámbito de la micromovilidad, han entrado a formar parte del D-Hub los proyectos industriales de Muving (Vela Mobility) y The E-Miles Company. Y en el área tecnológica, el Centro CIM, perteneciente a la UPC, y Eurecat (Battech).

Pero QEV también ha anunciado que otra pata de la reindustrialización de Nissan será una ‘joint venture’ con la también catalana BTECH y la norteamericana Ronn Motor. En este caso para desarrollar productos eléctricos para vehículos industriales y de última milla, así como de plataformas eléctricas para buses y camiones pequeños. Cada una de las empresas fabricaría bajo su propia marca.

En el caso de Silence, otra de las empresas del hub, la empresa catalana apostaría por quedarse solo con los terrenos de Montcada i Reixac para construir motocicletas y ciclomotores y “posiblemente” también cuatriciclos eléctricos. Este proyecto, que apostaría por implantar un sistema de producción integral, podría cubrir 200 puestos de trabajo de inicio y 350, a largo plazo.