JxCat agita el fantasma de la ruptura con ERC por vincular a Puigdemont con el Kremlin

Rufián rectifica a medias: pide disculpas por la “contundencia” de las formas pero se reafirma en el mensaje

Las duras declaraciones públicas de Gabriel Rufián (ERC) vinculando al entorno de Carles Puigdemont con el Kremlin y relacionando el “procés” con Rusia han sentado especialmente mal en JxCat por varios motivos. Primero, porque sitúan a su máximo líder en el punto de mira en pleno conflicto internacional y después de que el Parlamento europeo instara la semana pasada a investigar la “trama rusa” del independentismo catalán; y segundo, porque implican que los republicanos se desmarquen por completo de los supuestos contactos del círculo posconvergente con el Kremlin.

“Raül Romeva –el consejero de Exteriores de ERC hace dos legislaturas– lo pudo hacer y no lo hizo”, abundó Rufián el martes abriendo una crisis de magnitudes difíciles de comparar en el seno del independentismo.

Tanto que JxCat alimenta el fantasma de una hipotética ruptura con ERC y culpa a Rufián de querer poner en riesgo el Ejecutivo de coalición entre ambas formaciones. “No sé si eso [preguntando directamente sobre una ruptura en la Generalitat] es lo que querría Rufián para justificar un tripartito con los Comunes en el Govern y con el apoyo parlamentario del PSC. Lo que sé seguro es que Junts es la garantía independentista de este Govern”, advirtió el vicepresidente de la formación, Josep Rius, este miércoles en una entrevista en Catalunya Ràdio.

Una posición clara que fijó el nuevo portavoz del partido y persona de la más estricta confianza de Puigdemont, uno de los dirigentes de su círculo estrecho. “Las declaraciones de Rufián son muy graves, lamentables, deshonestas”, abundó Rius antes de advertir que desde JxCat “analizarán” la situación del Govern si Esquerra no rectifica y negó por completo cualquier vínculo con Rusia para el “procés”.

Sin embargo, por ahora se antoja prácticamente imposible que los posconvergentes rompan el Govern –se quedarían sin altos cargos ni poder y en la oposición- aunque aprovechan la circunstancia para agitar el fantasma de la división y desgastar a Esquerra ante el electorado independentista con la hipótesis de un hipotético tripartito en el Palau de la Generalitat. También repiten que el republicano “ha comprado el discurso de las cloacas del Estado”, otro dardo directo a ERC.

De hecho, la presión pública de JxCat contra sus socios no se terminó aquí: los posconvergentes han registrado en el Parlament una inaudita petición para que Gabriel Rufián comparezca ante la Comisión de Asuntos Institucionales y dé explicaciones 24 horas después de unas declaraciones inaceptables y de un silencio inaceptable”, según denunció Albert Batet.

Todo después de que el mismo vicepresidente del Ejecutivo, Jordi Puigneró exigiera directamente a los republicanos, sus socios en el Govern, una disculpa pública. “Se les ha hecho llegar nuestro malestar”, repiten desde las filas posconvergentes.

Y la supuesta “rectificación” llegó a medias y de la mano del mismo Rufián, quien lejos de retractarse se reafirmó en sus palabras aunque se disculpó por la “contundencia”. Pero “la situación requiere esa contundencia”. “Nos jugamos la credibilidad, nuestra línea internacional no puede vincularse con el Kremlin y menos ahora”, añadió. Es decir, pidió disculpas por las formas pero no por el fondo de la cuestión. Cabe recordar que Rufián calificó de “señoritos que se paseaban por Europa reuniéndose con la gente equivocada y creyéndose James Bond” al círculo de Puigdemont, y en concreto al jefe de su oficina, Josep Lluís Alay.

En ERC, por su parte, guardaron silencio y ningún dirigente salió al paso más allá del mencionado Rufián. Tampoco lo hizo Pere Aragonès, de viaje oficial a Alemania y pese a comparecer ante los medios para anunciar un acuerdo económico con una multinacional del sector de la automoción. El president rehuyó en todo momento el asunto acompañado por el consejero de Empresa Roger Torrent, otro peso pesado de la formación.

Lejos de atajar la crisis, en las filas de Puigdemont acogieron la rectificación de Rufián con cierta frialdad. Según aseguraron desde la órbita del partido, dicen «valorar las disculpas» del líder de Esquerra en el Congreso “por las formas” de su crítica, pero la formación que preside Puigdemont mantiene la petición de comparecencia de Rufián. “Queremos que no quede ninguna sombra de duda sobre la acción internacional del independentismo”, señalan desde JxCat.

Alay admite contactos pero los desmarca del “procés”

El jefe de la oficina de Puigdemont, Josep Lluís Alay, admitió ayer algunos contactos con Rusia, pero negó en una entrevista en Rac 1 que fueran por el “procés” y los justificó como parte de su trabajo de difusión con los medios y académico. En concreto, detalló tres viajes a Moscú: en marzo de 2019, para cerrar entrevistas. En junio en calidad de profesor, cuando dio una conferencia cerrada sobre la situación en Cataluña a la que asistió, entre otros, el exespía ruso y actual académico Andrei Bezrukov; y volvió a encontrarse con él y con el director de un programa de política en febrero de 2020.