Junts lanza dividido su boicot para romper el Govern con ERC

Aragonès desdeña la última propuesta posconvergente, que consultará a 6.465 militantes este jueves y viernes

La presidenta de Junts, Laura Borràs y el secretario general de Junts, Jordi Turull conversan a su llegada a la reunión de la Ejecutiva
La presidenta de Junts, Laura Borràs y el secretario general de Junts, Jordi Turull conversan a su llegada a la reunión de la Ejecutiva FOTO: David Zorrakino Europa Press

Órdago lanzado: 6.465 militantes posconvergentes decidirán si rompen el Govern de la Generalitat con Esquerra y certifican el cisma político, o bien si continúan en el poder. «¿Quieres que Junts siga formando parte del Govern de Cataluña?» es la pregunta que el partido realizará a sus bases entre el jueves y el viernes en una consulta telemática que llega con el Ejecutivo roto y tras una cruda guerra que ha dejado al independentismo agonizando de nuevo.

La consulta será binaria –de «sí», «no» o en blanco– y Junts dice que aplicará el resultado sea cual sea la diferencia, aunque gane una de las dos opciones por la mínima. Es decir, la formación podría llegar a abandonar el Palau de la Generalitat por un puñado de votos de su militancia. «Seremos consecuentes», aseguran.

La gran incógnita es saber hacia dónde se decantará el partido. Su secretario general, Jordi Turull, dará a conocer su posición a los afiliados en las próximas horas, igual que se espera de Laura Borràs, aunque en público trató de hacer ciertos equilibrismos: culpó a ERC de la consulta interna e incluso evidenció las grandes diferencias entre ambos partidos, aunque dejó la puerta entreabierta a un pacto «in extremis» si lo hubiese con Aragonès, algo que ahora parece casi imposible.

En este sentido, Junts afronta dividido una decisión que marcará su Historia: la crisis ha abierto en canal a la posconvergencia, una formación con varias corrientes contrapuestas y con Carles Puigdemont y su influencia desde la sombra. A grandes rasgos, los afines a Borràs y al ex president de la Generalitat defienden los planteamientos más radicales de romper de inmediato el Govern, mientras que los alcaldes y consejeros de Junts apuestan por la continuidad en el Ejecutivo. Por ejemplo, ayer el diputado Jaume Alonso-Cuevillas –muy cercano a la ex presidenta del Parlament– ya anunció que apuesta por la ruptura, mientras que la consejera de Acción Exterior, Victòria Alsina, formalizó su militancia para así defender la continuidad del Ejecutivo de coalición entre Esquerra y Junts.

Todo después de un fin de semana fallido, en el que fracasó cualquier intento de acuerdo de un independentismo que parece destinado a la ruptura definitiva. Junts remitió la noche del domingo una última propuesta a Pere Aragonès en la que reculaba y retiraba la exigencia de restituir al ex vicepresidente Jordi Puigneró para tratar de limar asperezas. Una rebaja rechazada por el president y su entorno, que la tildan de poco seria. Los posconvergentes también matizaron otra de sus reclamaciones: pedían que diputados de su grupo parlamentario –como Borràs o Albert Batet, por ejemplo, aunque no especificaban nombres– pudieran sentarse en la mesa de diálogo con el Gobierno. Demandas que se toparon con otro portazo de Esquerra.

Fuentes de Presidencia explicaron a Europa Press que a última hora de la noche del domingo Junts envió «un mensaje de texto, breve y genérico» modificando algunos aspectos del documento, pero critican que no era una propuesta elaborada como la que mandaron los posconvergentes el viernes, sino que se limitaba a un mensaje de Whatsapp.

En cambio, desde la posconvergencia el discurso es el contrario: «Por parte de Junts, hay una serie de renuncias», resumió ayer Turull señalando a los republicanos y achacándoles la falta de acuerdo.

Cabe recordar que los posconvergentes trasladaron el viernes un mandato a Aragonès con sus exigencias: constituir el «Estado mayor del procés» con un papel central del Consejo por la República de Carles Puigdemont y activarlo antes del 15 de noviembre; un frente común entre Esquerra y Junts en el Congreso y la apuesta decidida por la autodeterminación y la amnistía en la mesa de diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez, además de la mencionada restitución de Puigneró apenas tres días después del cese fulminante por parte del president.

En esta guerra abierta por el poder también aparecen en el horizonte las elecciones municipales de primavera del año que viene. Los alcaldes de Junts no quieren romper con el Govern y afrontar la larga campaña electoral que se avecina desde la oposición y sin los recursos económicos y mediáticos que garantiza el Ejecutivo. «Dije que una de las condiciones básicas es que no nos peleemos y que haya acuerdo, no solo acuerdo interno en Junts. No quiero pelearme con ERC, estamos cometiendo un error y no creo que sea bueno lo que estamos haciendo», resumió ayer el ex alcalde Xavier Trias, quien sopesa si presentarse en Barcelona.