Cataluña

Colau triplicará los controles y radares de la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona

El Ayuntamiento ha cerrado un concurso público para pasar de los 20 puntos de control actuales a 62

Barcelona pone en marcha la Zona de Bajas Emisiones
Vista de la Ronda de Dalt de la ciudad de Barcelona FOTO: Enric Fontcuberta EFE

La zona de bajas emisiones (ZBE) de Barcelona es uno de los grandes proyectos que más trabajo le está costando al Ayuntamiento sacar adelante. El pasado mes de marzo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anulaba la ZBE por «falta de informes», por un «exceso en el ámbito geográfico de implantación» y por una «excesiva restricción en el tipo de vehículos afectados». El fallo sacudió la estrategia medioambiental del Ayuntamiento y la Generalitat, que recurrieron al Tribunal Supremo. El consistorio, sin embargo, decidió cambiar el marco normativo para evitar que la ZBE «estuviera en peligro». Es decir, que el gobierno municipal de Ada Colau está poniendo toda la carne en el asador para implantarla a pleno rendimiento el año que viene. De hecho, esta semana se ha filtrado que la ZBE tendrá el triple de puntos de control de los previstos inicialmente para vigilar que no circulen vehículos sin etiqueta ambiental. El Ayuntamiento ha cerrado un concurso público para pasar de los 20 puntos de control que hay actualmente a un total de 62. Esto supondrá instalar 110 cámaras, que estarán operativas a partir del segundo semestre del próximo año.

Los cambios en la ordenanza del gobierno municipal persiguen, por lo tanto, un doble objetivo: por un lado, añadir medidas sociales y, por otro, blindar la ZBE antes de que el Tribunal Supremo dicte una sentencia que pueda anular la norma actual.

Así las cosas, los ciudadanos más vulnerables con vehículos sin etiqueta ambiental de la DGT podrán circular por la zona de bajas emisiones (ZBE de Barcelona). La actualización de la ordenanza de la ZBE añadirá nuevas medidas para proteger a las personas con rentas más bajas -que recibirán autorizaciones anuales- y también ampliará de 10 a 24 el número de autorizaciones diarias que el resto de la población puede utilizar cada año.

Autorizaciones diarias

Otra de las novedades destacadas es el incremento de las autorizaciones diarias para los vehículos que carecen de etiqueta ambiental que pasan de los 10 días al año a 24. Aquí también quedan incluidos los vehículos históricos y los clásicos. Además, se añaden los vehículos extranjeros, que tendrán 24 días de permiso. La nueva ordenanza también amplía la lista de autorizaciones temporales para circular por la ZBE a los vehículos sin etiqueta ambiental.

En cuanto a los puntos de control de la ZBE, en todo caso, se ubicarán tanto en las rondas como en el interior de Barcelona, y cada uno tendrá entre una y tres cámaras. Entre las nuevas ubicaciones se encuentran algunas de las principales vías de circulación de la ciudad. Así, por ejemplo, habrá cámaras en puntos como: la avenida Diagonal, la avenida de Vallcarca, la calle de Aragó, la ronda del General Mitre, la vía Augusta, la avenida de Madrid, el paseo de Maragall, la calle de Balmes, el paseo de Santa Coloma, la avenida de Vallvidrera o la calle de Potosí.

El coste de la licitación es de cerca de 1,5 millones de euros, que se repartirán entre los presupuestos de este año y el próximo. La adjudicataria es Aluvisa, una empresa de Cornellà especializada en sistemas de iluminación y vigilancia aplicados a la movilidad urbana. Todo ello se hace con la financiación de los fondos Next Generation y, según el consistorio, permitirá finalizar el despliegue previsto.

El Ayuntamiento de Barcelona ha encargado nuevos informes técnicos a diversas instituciones y organismos para fundamentar las nuevas medidas incluidas en la ordenanza. La argumentación municipal incluye informes de entidades como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Barcelona Regional, el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la UPC o el RACC. El gobierno municipal presentará el texto con las nuevas medidas a la Comisión de Gobierno, con la intención de que se apruebe en el plenario municipal. El Ayuntamiento, por lo tanto, calcula que la aprobación definitiva podría llegar a enero.