Sociedad

Detectados terremotos en Marte y la Luna: ¿qué los provoca?

Los sismómetros instalados tanto en Marte como en la Luna han detectado movimientos sísmicos en estos mundos donde no hay actividad tectónica.

Recreación artística de la estructura interna de Marte.
Recreación artística de la estructura interna de Marte.NASA/JPL-Caltech

La Tierra está vibrando. Y no me refiero al tipo de vibración sin especificar a la que los círculos más esotéricos hacen alusión de vez en cuando, sino que, literalmente, el material que compone nuestro planeta está siendo sacudido de manera continua por las fuerzas geológicas. De hecho, entre las grandes masas de roca fundida que se mueven en las profundidades de la Tierra y el roce entre las placas tectónicas, el interior terrestre está inundado en todo momento por los ecos los alrededor de 500.000 terremotos que tienen lugar cada año (aunque la mayoría son tan débiles que apenas los registran los sismómetros).

Pues, bien, desde que las misiones Apolo y la sonda Viking 2 instalaran sismómetros sobre la sperficie de la Luna y Marte, y, de manera más reciente, con la llegada de la sonda InSight al planeta rojo, ahora sabemos que la Tierra no es el único planeta que tiembla.

Midiendo terremotos extraterrestres

Muchas características de un planeta se pueden estudiar desde la lejanía, como su relieve o su composición atmosférica aproximada, pero, si lo que quieres es medir las sacudidas que experimenta su interior, no te queda más remedio que colocar un sismómetro sobre su superficie. Esto es precisamente lo que hicieron las misiones Apolo, que instalaron cinco en la superficie lunar que registraron miles de movimientos sísmicos entre 1969 y 1977.

Buzz Aldrin junto al sismómetro que él y Neil Armstrong instalaron en la Luna durante la misión Apolo 11.
Buzz Aldrin junto al sismómetro que él y Neil Armstrong instalaron en la Luna durante la misión Apolo 11.NASA

En 1977 también se detectó un posible terremoto en Marte gracias al sismómetro de la sonda Viking 2. Ahora bien, al contrario que la Luna, el planeta rojo posee una atmósfera que tiene la mala costumbre de generar corrientes de aire. Dado que los instrumentos de la Viking 2 no estaban midiendo la velocidad del viento en el momento en el que se registró el supuesto terremoto, no se puede descartar que el causante de esa vibración anómala fuera una ráfaga de viento momentánea que sacudió los instrumentos, en lugar de un temblor de tierra.

Por suerte, la sonda InSight aterrizó sobre la superficie marciana en 2018 y su sismómetro más avanzado logró registrar de manera inequívoca la actividad sísmica marciana, casi 40 años después del último intento. Curiosamente, esta sonda no detectó nada durante los primeros meses que pasó en el planeta rojo, pero a día de hoy está registrando una media de dos seísmos diarios. Esto sugiere que InSight aterrizó en un momento en el que Marte estaba especialmente «tranquilo» y que el planeta está más activo sísimicamente de lo que se había pensado en un primer momento.

Ahora bien, el hecho de que la Luna y Marte experimenten terremotos podría parecer inconcebible a primera vista porque, al contrario que la Tierra, se trata de dos mundos que no poseen actividad tectónica. Por tanto, ¿qué es lo que está sacudiendo la superficie lunar y marciana?

Lo que hace retumbar un planeta

La actividad tectónica no es el único fenómeno que es capaz de hacer que la masa de un planeta vibre. Por ejemplo, los sismómetros lunares registraron vibraciones que se originan a entre 700 y 1200 kilómetros de profundidad y que parecen estar sincronizadas con el ciclo lunar, lo que sugiere que nuestro satélite podría contener masas de material líquido en su interior (como agua o roca fundida) y que las fuerzas de marea que la Tierra ejerce sobre ellas son capaces de moverlas. Además, los mismos instrumentos también detectaron vibraciones más frecuentes, débiles y externas que probablemente son un resultado de la expansión y contracción de las rocas de la superficie lunar, cuya temperatura incrementa durante el día y disminuye por la noche.

En el caso de Marte, la sonda InSight ha detectado unas 450 señales sísmicas y es probable que la mayoría realmente provengan de su interior, al contrario que las vibraciones ambientales registradas por la sonda Viking 2. De hecho, un par de seísmos parecen haber sido originados en la región de Cerberus Fossae, una zona en la que las imágenes por satélite muestras grandes rocas que se han deslizado pendiente abajo y en cuya superficie fluyeron corrientes de lava sobre hace sólo 10 millones de años. Estos detalles sugieren que los temblores producidos en esta región podrían tener origen volcánico.

El sismómetro desplegado por la sonda InSight, cubierto por la cúpula que lo protege de las inclemencias de la atmósfera marciana.
El sismómetro desplegado por la sonda InSight, cubierto por la cúpula que lo protege de las inclemencias de la atmósfera marciana.NASA

Ahora bien, las sacudidas que se detectan sobre la superficie de un cuerpo celeste también pueden tener una causa externa. Por ejemplo, muchas de las vibraciones que detectaron los sismómetros instalados en la Luna son atribuibles al impacto de meteoritos. En este caso, los fragmentos de roca y metal que se estrellan sobre la superficie lunar a velocidades del orden de los kilómetros por segundo producen ondas sísmicas lo bastante intensas como para que se puedan detectar en puntos de la superficie muy alejados del lugar de la colisión.

“¿Y eso para qué sirve?”

Sea cual sea la fuente de los sismos extraterrestres, lo cierto es que resultan muy útiles. El motivo es que la velocidad a la que se propagan las ondas a través de un planeta depende de las propiedades del material por el que viajan. Por tanto, midiendo los tiempos de llegada de las diferentes vibraciones, su frecuencia y su duración, se pueden deducir una gran cantidad de información sobre la composición y la estructura interna de un planeta. De hecho, la eficacia de esta técnica está más que demostrada en la Tierra, donde llevamos casi un siglo utilizando las ondas sísmicas producidas por los grandes terremotos para investigar cómo es el interior de nuestro propio planeta.

Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que los responsables de la misión InSight estén cruzando los dedos para que se desate un gran terremoto sobre Marte. El más intenso que se detectado hasta el momento tenía magnitud 4 en la escala de Richter, pero esa intensidad es insuficiente como para que las ondas provocadas por el evento alcancen el núcleo del planeta. Por tanto, en cuanto Marte experimente un terremoto lo bastante energético como para que InSight pueda detectar el eco de las ondas que lleguen hasta las profundidades del planeta, podremos obtener muchas pistas sobre cómo es el interior del planeta rojo... Sin siquiera tener que partirlo por la mitad para investigarlo.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Hemos llegado a la Luna y mucho más allá. Una prueba de ello son algunos de los aparatos que hemos dejado en su superficie, que pueden verse de forma directa o indirecta desde la superficie terrestre.

REFERENCIAS (MLA):