Sociedad

¿Y si un hongo fue el culpable de la caza de brujas?

Algunos historiadores creen que el caso de las brujas de Salem fue causado por una intoxicación

Dos mujeres vestidas de brujas durante la noche de San Juan en Gijón
Dos mujeres vestidas de brujas durante la noche de San Juan en Gijón

El año 1691 fue especialmente duro para los habitantes de la pequeña colonia de Salem, en Massachusetts (Estados Unidos). Esta comunidad de ganaderos y agricultores habían sufrido una racha de mala suerte. Primero, un invierno especialmente gélido destruyó una parte importante de sus cultivos. Después, un verano muy húmedo y lluvioso anegó completamente las plantaciones. Para acabar, alguna enfermedad extraña había acabado con algunas vacas de los ganaderos. Con esta combinación, no les quedaba más remedio que rescatar los pocos recursos que lograban y racionarlos para sobrevivir un año más.

En medio de esta ola de preocupación y hambruna, vivía en la colonia el reverendo Samuel Parris. Este se había mudado unos años antes junto a su familia y varios sirvientes procedentes del Caribe, que apenas hablaban inglés, y se comunicaban con gestos. Los habitantes de la colonia se dividieron ante el recién llegado. Algunos confiaban en el sacerdote y le regalaban víveres y atención; pero otros solo lo veían como una fuente de gastos e impuestos, generando envidias y enfrentamientos.

Estas son las condiciones y personajes de esta historia. Durante el siguiente año, sucedería un fenómeno que aún genera debate entre historiadores y científicos. Todos se preguntan cómo fue posible que el testimonio de unas niñas provocara la muerte de veinte mujeres. Hablemos de la caza de brujas de Salem.

Hechizados...

En las comunidades católicas del siglo XV, el diablo no debía mencionarse ni en broma. En los escritos y conversaciones se le describe como un ser sobrenatural, empeñado en tentar a los creyentes para cometer pecados. Tanto era así, que ser hechizado por un demonio o una bruja era considerado una enfermedad más.

Para los médicos de la época, muchos síntomas eran señal de la presencia de un hechizo. Los síntomas varían de caso a caso, pero solían incluir desmayos, dolores musculares y de cabeza, alucinaciones, comportamientos extraños, insomnio y habla incoherente. Estos síntomas no debían estar presentes a la vez, sino que cada hechizado reflejaba síntomas diferentes según la causa de su malestar.

Con un abanico tan grande de opciones, no era raro encontrar hechizados prácticamente en cualquier lugar. En muchos casos no se buscaba un culpable humano, sino que se atribuía a algún demonio inalcanzable. En esos casos, el sacerdote de la aldea solo podía hacerse cargo del paciente hasta recuperarse, si es que lo hacía.

Pero en ocasiones, los hechizados indican la causa de su malestar, señalando a alguien y acusándolo de brujería. En esa situación, se activan los procesos judiciales de la Inquisición y otros, que persiguen a la bruja hasta ejecutarla.

En diciembre de 1691, ocho niñas presentaron síntomas de haber sido hechizadas al mismo tiempo, incluyendo la hija y la nieta del reverendo. Todas tenían edades comprendidas entre los 8 y los 14 años. Sufrían convulsiones, contracciones extrañas del cuerpo, decían frases incoherentes, y veían alucinaciones. Eran síntomas complicados, y los doctores de la época no dudaron en declarar que eran víctimas de un hechizo.

Todas las afectadas eran amigas, que solían quedarse para merendar en la casa del sacerdote. En el pueblo empezó a surgir el rumor de que los sirvientes habían lanzado algún hechizo extraño en la comida. Y las niñas, en medio del delirio, acusaron a la criada y a otras dos mujeres del pueblo de brujería. En Febrero de 1692, dos meses después, todas fueron detenidas.

Las pruebas del juicio eran curiosamente subjetivas. Para ser declarada bruja, era necesario que las víctimas del hechizo, las niñas, vieran una sombra encima de las acusadas. Además, los síntomas debían parar en caso de que la bruja toque a la niña. Ambas pruebas fueron realizadas durante el juicio, y las niñas confirmaron nuevamente que estaban delante de las brujas, así que fueron inmediatamente ejecutadas.

Pero eso no detuvo el problema. Las niñas seguían estando hechizadas tras el juicio, y eso solo podía significar que había más brujas presentes. Durante 1692, esas mismas niñas acusaron a un total de veinte mujeres por brujería. Todas fueron señaladas y perseguidas por la propia gente de la colonia, y condenadas a muerte bajo un juicio similar. La única salvación que había era acusar a otras personas del pueblo de brujería, algo que ninguna de las víctimas hizo. Una de ellas fue interrogada mientras la empezaban a lapidar viva entre escombros, como una última oportunidad para redimirse y salvarse. Sus últimas palabras fueron “Más peso”.

Esa reacción en cadena de paranoia y muerte acabó cuando vino un nuevo Gobernador a la comarca. Mucho más escéptico, paralizó y terminó los siguientes juicios por brujería, liberando a otras 150 mujeres que esperaban su turno para ser ajusticiadas. Salem supuso una de las últimas cazas de brujas en Estados Unidos, y de ahí su popularidad.

¿Por qué sucedió esto? Ese es el auténtico misterio. En esos años, los juicios por brujería ya empezaban a desaparecer. No parece muy lógico que la propia colonia tomara tan en serio el testimonio de ocho niñas hasta el punto de condenar a muerte a veinte mujeres. La histeria colectiva podría haber sido una explicación, pero el proceso duró todo un año, y este tipo de fenómenos de terror duran mucho menos. Normalmente la población acaba perdiendo interés, y pensando en otros asuntos.

Muchos historiadores apuntan al conflicto político que había en la colonia. Justo en ese momento pasaban por una época de hambruna y escasez, y el reverendo se había ganado muchos enemigos. En su mano estaba aprovechar el caso de brujería de las niñas para manipularlas y acusar a aquellos que le amenazaban. Ya que las pruebas por brujería eran tan subjetivas, las niñas fácilmente podrían condenar a cualquier persona, aumentando el poder del reverendo y el miedo a enfrentarlo abiertamente.

Pero también hay una segunda explicación, que intenta resolver el propio hechizo de las niñas. Cuando empezaron los síntomas, algunos en el pueblo comentaban la posibilidad de que hubieran sido hechizadas a través de la comida. ¿Y si esto era verdad? ¿Y si todos los habitantes de Salem hubieran sido intoxicados?

En los juicios de las brujas de Salem, las pruebas eran realmente subjetivas y dependian por completo de la víctima

...O intoxicados

Los agricultores siempre tienen un ojo puesto en sus cultivos. No solo para darles riego y abono, sino también para evitar que enfermen. Hay muchas plagas diferentes que pueden destruir un cultivo. Algunas de ellas son fáciles de ver, como insectos o parásitos; pero otras son amenazas invisibles difíciles de detectar, como virus o bacterias.

En los cultivos de cereal, como el trigo o el maíz, hay una infección que surge en climas húmedos: la infección por el hongo Claviceps purpurea. Este hongo es capaz de alimentarse de los cultivos e infectarlos con sus micelas. Normalmente es fácil de detectar y destruir, pero si la infección es bastante avanzada puede echar abajo todo un cultivo y dejar vegetales irrecuperables.

Las micelas del Claviceps contienen varios componentes químicos, entre los que se incluyen varios alcaloides, como el ácido lisérgico (uno de los componentes de la droga LSD) y la ergotamina, que provoca náuseas y vómitos. Si se consume demasiado de este hongo, provoca una enfermedad llamada ergotismo. Las versiones más leves provocan un poco de dolor de cabeza, hormigueo en las extremidades, nerviosismo y confusión. Pero si se consumen grandes cantidades del hongo, provoca convulsiones epilépticas, picor en las extremidades, alucinaciones y temblores musculares. Síntomas muy parecidos a los que tenían las niñas hechizadas.

Algunos científicos e historiadores plantean la posibilidad de que los habitantes de Salem sufrían de ergotismo. Los testimonios relativos al clima de ese año demostraban que en regiones cercanas había demasiada humedad, y era el ambiente perfecto para que este hongo crezca. En situación de abundancia, los colonos podrían haber retirado toda la cosecha contaminada. Pero tras el amargo invierno, no tendrían más remedio que quedarse el alimento y tratar de retirar el hongo en la medida de lo posible durante el año.

Muestra de trigo infectado por Claviceps purpurea. Se puede ver perfectamente la infección y el hongo, pero aunque se separe, se quedan las micelas. FOTO: Dominique Jacquin Wikipedia

Hay que pensar que estas reservas son para todo el año, y que muchos de los habitantes de Salem eran agricultores y ganaderos. La dosis de hongo consumida podría ser pequeña pero constante, perfecta para provocar síntomas leves que llevaran a la paranoia y a la acusación de brujas. Y es que es mucho más difícil pensar que no hay brujas cerca si sientes un hormigueo extraño subiendo por tu brazo.

La hipótesis de la intoxicación encajaría en el sentido de que las niñas, al ser más pequeñas, serían mucho más afectadas por dosis bajas. Además, tres niñas hechizadas formaban parte de una granja con cultivos de cereal, y cuando iban a visitar al reverendo aprovechaban para llevar sacos de harina. También encajaría con la extraña enfermedad que se llevó a parte del ganado ese año, ya que el hongo también afecta fuertemente a los animales.

El problema es que realmente no hay ninguna prueba. El ergotismo hoy en día puede ser diagnosticado fácilmente con una prueba de orina, pero en el siglo XV no existía como enfermedad. No hay ningún testimonio que hable de la presencia de este hongo en los cultivos, solo de la hambruna del pueblo ese año. Solo tenemos unos síntomas que coinciden bien con los descritos durante el juicio.

La intoxicación por un hongo forma una teoría muy convincente y atractiva, pero la falta de pruebas es lo que no permite aceptarlo del todo. Puede que sea una combinación de ambas explicaciones, y en Salem hubiera un conflicto de poder combinado con síntomas sutiles de intoxicación. Un cóctel perfecto que supuso la condena y muerte de veinte mujeres acusadas por sus propios compañeros.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Curiosamente, algunos de los componentes del cornezuelo se usan en la actualidad como medicamentos, pero en dosis mucho más bajas. La ergotamina sirve como tratamiento para la migraña, y la ergonovina evita el sangrado y dilata el útero durante el parto.
  • El caso de Salem se considera la última caza de brujas que fue realizada en Estados Unidos, pero el papel de las brujas y su persecución por la Inquisición ha sido habitual durante la Edad Media. En el norte de España tenemos pueblos como Zugarramurdi, con historias similares a la de Salem y doce condenadas por brujería.

REFERENCIAS: