Sociedad

La última prueba de que los neandertales no eran vegetarianos

Los últimos estudios sugieren que los neandertales eran carnívoros estrictos

Reconstrucción de un neandertal macho adulto basado en los restos encontrados en Shanidar 1. Una obra de John Gurche
Reconstrucción de un neandertal macho adulto basado en los restos encontrados en Shanidar 1. Una obra de John Gurche FOTO: Chip Clark/Wikimedia Commons Creative Commons

Hace casi 200 años que encontramos el primer resto de un neandertal y, en 1862, William King acuñó el término Homo neanderthalensis, quedando consolidado como una especie distinta de la nuestra. Sin embargo, la práctica totalidad de lo que sabemos sobre los neandertales la hemos descubierto en las últimas décadas. Ahora sabemos que tenían una cultura compleja, con ritos funerarios y arte. Sabemos que, muy posiblemente, hablaban, que contaban con una proto-medicina y que llegaron a mezclarse con nosotros hasta el punto en que, todavía ahora, nuestro ADN tiene parte de nuestros ancestros neandertales. No eran un escalón anterior al Homo sapiens, eran, por decirlo así, primos nuestros, otra especie paralela e igual de evolucionada (si es que algo puede estar “más evolucionado” que otro algo)

Sin embargo, todavía quedan muchísimas incógnitas por resolver sobre estas personas tan parecidas a nosotros y, a la vez, tan distintas. Una de las cuestiones que trae polémica es la de su dieta. Los seres humanos estamos cargados de sesgos, en parte, porque nos gusta deformar la realidad hasta que conseguimos hacerla un cliché, con malos muy malos y buenos muy buenos. Popularmente se ha imaginado a los neandertales como nuestros primos bondadosos, aquellos que perdieron contra nosotros, los belicosos sapiens. Esto ya supone un sesgo importante que los estudios científicos no pueden respaldar, pero hay una última vuelta de tuerca. Por efecto halo, solemos relacionar esa supuesta bondad con un menor consumo de carne o, incluso, con la dieta vegetariana. Una vez más, no es se trata de una cuestión científica, sino de la percepción popular, así que… ¿qué sabe la paleontología sobre la dieta de los neandertales? ¿Eran “bondadosos” herbívoros, omnívoros o carnívoros?

La polémica

Como decíamos antes, existe cierta disensión entre los últimos estudios. Algunos sugieren que los neandertales, si bien eran omnívoros, consumían mayoritariamente vegetales. Por otor lado, algún estudio sugiere lo contrario, que su dieta era estricta y únicamente carnívora. Para entender quién tiene razón hemos de preguntarnos lo evidente: ¿Cómo han llegado a concluir tal cosa? Por supuesto, nadie espera encontrar un menú del día enterrado en un yacimiento de hace 50.000 años. La clave está en los dientes, aunque no en su forma.

Es cierto que, a partir de la forma de una dentadura podemos saber si una especie está adaptada para cortar carne o moler plantas leñosas, por ejemplo. De hecho, podemos saber muchísimo más. Sin embargo, cuando a la evolución biológica se le cruza la evolución cultural, las cosas cambian. Sabemos que hay poblaciones de Homo sapiens que prácticamente solo se alimentan de plantas y otras que restringen su dieta a la carne, en gran medida debido a las condiciones de su entorno, pues habitan respectivamente en zonas tropicales y polares. Así pues, si queremos conocer la dieta de estos homínidos, estudiar la placa dental es más útil que analizar la forma de sus dientes. Así es como se había hecho hasta entonces y, aunque nos ha permitido sacar conclusiones interesantes, tenía una limitación importante, porque este método solo funciona en entornos templados y con menos de 50.000 años de antigüedad.

Un nuevo método

La investigadora Klevia Jaouen propuso entonces un nuevo método para estudiar la dieta de estos homínidos, concretamente, para estudiar unos restos neandertales encontrados en las cuevas de Gabasa, en Huesca. En lugar de centrarse en la forma de los dientes o en la placa dental, analizaron la concentración de zinc que estaba presente en el esmalte de los dientes. Nunca se había utilizado esta técnica para estudiar los dientes de un neandertal y esa novedad ha traído sorpresas. En principio, cuanto más zinc contiene el esmalte más carne habrá masticado en vida. Así que, para calibrar bien el método, los investigadores analizaron también los restos de animales que murieron en aquel momento, en la misma zona y cuya dieta conocemos. Teniendo todo esto en cuenta, el resultado estaba claro: aquel neandertal había seguido una dieta carnívora. Es más, pudieron determinar que, a pesar de ello, no consumía la sangre de sus presas y, por los otros restos del yacimiento, pudieron saber que sí se alimentaba de la médula ósea.

Por supuesto, el estudio dijo mucho más, por ejemplo, que fue amamantado durante los dos primeros años de su vida. Este es el tipo de datos que la paleoquímica nos revela. No obstante, no es el final del debate. La noticia no es tanto el resultado del estudio, sino la técnica empleada, con la que podemos analizar una mayor diversidad (temporal y espacial) de restos neandertales. Eso es lo que necesitaremos para aclarar definitivamente la duda: analizar muchos más restos para no caer en casos anecdóticos.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • No hemos evolucionado del neandertal igual que no descendemos de nuestros primos. Ambos tenemos un antepasado común, una suerte de “abuelo” evolutivo.

REFERENCIAS (MLA):

  • Klevia Jaouen, et al. A Neandertal dietary conundrum: new insights provided by tooth enamel Zn isotopes from Gabasa Proceedings of the National Academy of Sciences