Virología

A qué temperatura el Ártico comenzará a liberar virus desconocidos

Hasta la fecha se han desenterrado más de 360 muestras y muchas todavía se están analizando.

Un cráter descubierto en una remota zona de la península siberiana de Yamal
Un cráter descubierto en una remota zona de la península siberiana de Yamallarazon

En 1733, un niño y una niña inuit regresaron a Groenlandia después de una visita política a Dinamarca para la coronación del rey. La niña no resistió el viaje de regreso y murió en el trayecto, mientras que el pequeño murió poco después, de “un trastorno cutáneo”. Había traído consigo la viruela, y la enfermedad se propagó por la isla. El brote duró al menos hasta junio del año siguiente y mató quizás a la mitad de la población de Groenlandia. ¿Sigue allí el virus? ¿Puede esto u otro “volver a la vida”?

Hace poco más de un año, un equipo de científicos visitó Groenlandia para tomar muestras de suelo de montones de desechos humanos y animales, o basureros, que datan de la epidemia de viruela y antes. Su objetivo era y es evaluar el riesgo de que, a medida que el Ártico se caliente y el permafrost se derrite, el suelo congelado durante mucho tiempo pueda liberar patógenos peligrosos. Estos “virus zombis” son mencionados a menudo en el cine, pero no son ciencia ficción.

Las temperaturas en el Ártico están aumentando dos veces más rápido que en el resto del mundo y “es evidente que hay patógenos viables acechando en el suelo”, señala Marion Koopmans, viróloga del Observatorio Versátil de Enfermedades Infecciosas Emergentes (VEO, por sus siglas en inglés) que está estudiando cómo el calentamiento en latitudes septentrionales podría influir en las enfermedades infecciosas. "Lo que vemos ahora son estudios que encuentran virus infecciosos en el permafrost", añade Koopmans.

Las probabilidades de que la viruela o algo comparablemente peligroso surjan del suelo después de siglos de estar congelado son bajas, pero “es mejor que lo investiguemos ahora que después de que se haya publicado algo", explica dice el microbiólogo veterinario Frank Aarestrup, director del proyecto VEO. Sin embargo, a algunos científicos les preocupa que este tipo de estudios sean los responsables de liberar un patógeno.

Investigadores de la Universidad de Aix-Marseille fueron los primeros en aislar virus del antiguo permafrost. Sus hallazgos, publicados en 2014 y 2015, demostraron que especímenes excavados del suelo siberiano, congelados durante 30.000 años, albergaban dos grandes virus de ADN que podían infectar a las amebas, pero que no representaban una amenaza para los humanos.

El mismo equipo reveló otros 13 megavirus del permafrost que infectan amebas, uno de los cuales data de hace 48.500 años. Pero es posible que un patógeno más alarmante ya haya surgido naturalmente del suelo helado. En el verano inusualmente caluroso de 2016, Bacillus anthracis, una bacteria que se esconde en el suelo de todo el mundo y causa ántrax, mató a 2.649 renos en Siberia. También enfermó a 36 personas, incluido un niño de 12 años que murió. Pero vincular el brote y el cambio climático no es fácil.

La guerra de Ucrania puso fin a las colaboraciones externas en Siberia, que alberga gran parte del permafrost del mundo, lo que hace que el trabajo de VEO en Groenlandia sea más importante. "El permafrost en el resto del Ártico es un sustituto, y todos los estudios e inversiones al respecto son valiosos", afirma Birgitta Evengård, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Umeå.

Durante su última visita a Groenlandia, el equipo de VEO recogió 360 muestras. Los estudios del grupo hasta la fecha han encontrado varias bacterias del género Clostridium, incluidas algunas que causan intoxicación alimentaria, shock tóxico y botulismo. Muchas muestras todavía están siendo analizadas.

Los investigadores toman precauciones para evitar infecciones y que se liberen algunos de los virus, pero nada es seguro: "No podemos decir que no se va a liberar nada del permafrost, pero no debería ser por nuestra culpa", afirma Aarestrup.

También existe la preocupación de que los patógenos del permafrost puedan infectar al ganado y luego extenderse a los humanos. “Con el cambio climático, Groenlandia espera volver a tener cría de ovejas – concluye Aarestrup -. Como veterinario, esto es algo que inmediatamente te empieza a preocupar porque potencialmente está trayendo a un área una población de animales completamente inmunes. No creo que algo vaya a pasar, pero sí creo que es bueno estar preparado para ello. Nunca deberías decir nunca".