A solas con la Gioconda

El Louvre reabrió ayer sus puertas con todas las medidas anticovid y un aforo de 7.000 personas, menos de un tercio de lo habitual

The Louvre Museum reopens to public
La reducción de aforo, de 30.000 a 7.000 personas, permite ver a la Gioconda de una forma inédita hasta ahoraCHRISTOPHE PETIT TESSONEFE

No eran ni las nueve de la mañana, pero un cartel ya advertía de que si no habías adquirido el ticket con antelación, poco tenías que hacer. Las 30.000 personas que, en la «vieja normalidad», se adentraban por la pirámide de cristal del Louvre, ahora han descendido hasta 7.000, las suficientes para cumplir con las medidas anticovid. Han pasado tres meses y medio desde que el museo parisino cerrase sus pasillos y ayer el más visitado del mundo volvía a las andadas. Aunque, eso sí, todo ocurría bajo la ya habitual atmósfera aséptica. Gel y mascarillas, imprescindibles para una ruta marcada por las flechas azules que indican el recorrido a seguir. Ya no se podrá volver atrás y, además, se han colocado señales para evitar aglomeraciones en lugares estratégicos. Aun así, el director del museo, Jean-Luc Martínez, reconocía que, lejos de pensar en posibles inconvenientes, «es muy emotivo para todos los equipos que han preparado esta reapertura».

En el centro de las visitas, la de siempre, la Mona Lisa, la Gioconda. Llámenla como quieran, pero hay cosas que nunca cambian. Con más o menos turistas (la inmensa mayoría de los visitantes fueron locales, al contrario que antes), siempre está ella, la musa pintada por Leonardo, en el «trending topic» de estas salas, que, como ya hiciera El Prado madrileño, no han abierto al completo: «Alrededor del 70%», reconocían desde el museo. Una circunstancia que no ha pasado de mera anécdota para los visitantes que se dejaban caer por el centro de París. «Es súper, el momento ideal para visitarlo», reconocía a AFP Zino Vandenbeaghen, un belga que había viajado desde su país para hacer dos paradas, el Louvre y el Palacio de Versalles.

Con la Gioconda entre ceja y ceja llegaba otra de las visitas, esta vez local, Helene Ngarnim, que celebraba junto a sus hijos la reducción de aforo para cumplir lo que hasta ahora había sido un imposible: «Es nuestra quinta o sexta visita al Louvre y nunca hemos podido ver a la Mona Lisa. ¡Esperamos que esta vez sí!». Asimismo, con la reapertura se recupera «Figura de artista», exposición de Rembrandt, Dürer, Delacroix, Vigée-Lebrun... inaugurada antes del confinamiento y que ahora cobra una nueva vida.