«Marcelino, el mejor payaso del mundo»: Ríe, Marcelino ★★★✩✩

Dirección: Germán Roda. Guión: Miguel Ángel Lamata y Germán Roda. Fotografía: Daniel Vergara. España, 2019. Duración: 83 minutos. Documental.

El más grande del mundo, sí. Y nació en Jaca, Aragón, un niño posiblemente maltratado que Dios sabe cómo llegó un día a un circo y allí se quedó para siempre. Chaplin y Keaton confesaron su admiración por Marcelino Orbés, que, muy joven, decidió comprarse una especie de viejo frac, pintarrajearse la cara y conquistar medio planeta. Lo consiguió de 1900 hasta 1914 en España, Londres, Nueva York. Cuando llegó a la Gran Manzana, actuó en el teatro más grande jamás construido, El Hippodrome, donde lo veían dos millones y medio de personas al año. Como recuerda ahora este entrañable docudrama, ni siquiera hoy los estrellones de la música podrían alcanzar tamaño número. Pero no contaba el «clown» y acróbata, que encarna en el filme Pepe Viyuela (quién mejor que este gran cómico con alma de payaso triste) que pronto aparecería el mayor enemigo, el cine, fin de un sueño y principipo de otro distinto. Numerosos testimonios y un rico archivo gráfico arropan esta cálida, emotiva declaración de amor a todos los Augusto y Cara blanca que rebelan la vulnerabilidad, el desequilibrio más humano. Lástima que algunos hicieran bueno ese tópico del dolor tras la máscara. Como Marcelino. Solo y arruinado, se suicidó con 54 años. Pero la Prensa lloró la noticia desde las mismas portadas como lo que fue. De nuevo volvía a ser el único.

Lo mejor

El cariño y enorme respeto con que el documental trata al biografiado y, en fin, a todos los «clowns»

Lo peor

Da la impresión de que suaviza aspectos personales de Marcelino y, en especial, el tramo final de su vida