Encuentran un barco nazi que podría contener el tesoro de la Cámara de Ámbar

Un equipo de buceadores polacos asegura que el “Karlsruhe” está prácticamente intacto, un vapor hundido en 1945 clave en la historia de la "octava maravilla del mundo”

La Cámara de Ámbar es de esos capítulos difuminados de la Historia que alimenta la leyenda cada vez que alguien se acerca a ellos o, al menos, lo insinúa. Construida en el siglo XVIII para el palacio de Berlín de Federico I de Prusia, esta “octava maravilla del mundo” fue desmantelada y perdida durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Y, desde entonces, su paradero ha sido una incógnita y no será por falta de cazadores.

Esos 55 metros cuadrados imaginados por el escultor barroco Andreas Schülter en 1701 con todo tipo de lujos, vuelve a saltar a los titulares. El deseado tesoro vuelve a abrir una puerta a la esperanza tras la última inmersión del buzo polaco Tomasz Stachura, que, según informó a la Agencia de Prensa Polaca (PAP), podría haber dado con algunos de sus restos tras indagar en el “Karlsruhe”, un barco nazi naufragado en la primavera de 1945 en el mar Báltico.

Como ha explicado Stachura, el hallazgo se hizo a varias docenas de kilómetros al norte de Ustka: “A una profundidad de 88 metros y está prácticamente intacto. En sus bodegas descubrimos vehículos militares, porcelana y muchas cajas con contenido hasta ahora desconocido”. En boca del buzo, “la localización de los restos del naufragio puede proporcionar información innovadora sobre la desaparición de la legendaria Cámara de Ámbar, ya que fue en Königsberg donde se vio por última vez la sala. Y desde allí, el vapor ‘Karlsruhe’ partió en su último viaje con una gran carga”, completaba.

Esta búsqueda del naufragio “Karlsruhe” ha durado aproximadamente un año. Y fueron los informes de los pilotos soviéticos, los mismos que atacaron el barco de vapor en 1945, los que les llevaron hasta el pecio. “Aunque dieron hasta cinco posiciones diferentes, cuya extensión fue de casi 20 millas”, comentaba Stachura. También explicó que el equipo, sin embargo, sí conocía “más o menos” la ruta seguida por los barcos que evacuaban a los alemanes de Prusia Oriental, y que poseían mapas de pesca en los que se detallaba la ubicación de varios obstáculos que yacían en el fondo del Báltico.

Así, Stachura ha comentado que, sobre esa base, el equipo de búsqueda seleccionó varias docenas de elementos que valía la pena verificar: “En abril de este año, examinamos todas estas posiciones con la ayuda de un sonar y encontramos 22 objetos”. Pero “solo uno de ellos tenía casi exactamente el tamaño de un vapor”.

De junio a septiembre los buzos realizaron tres inmersiones de las que ahora han aportado la documentación fotográfica y fílmica. “Conocíamos muy bien los detalles de diseño del ‘Karlsruhe’, incluida la ubicación de la chimenea, anclajes, pernos, ojos de buey... Todos están, por lo que estamos seguros de que hemos encontrado sus restos”, afirma convencido. Sin embargo, “el impacto provocó que toda la carga que estaba en la embarcación se esparciera”. Tras la información, Stachura está convencido de continuar con la búsqueda, aunque será “muy difícil” porque se encuentra lejos de la costa y muy profundo: “Nos encantaría explorar las bodegas".

“La historia y la documentación disponible indican que el vapor alemán ‘Karlsruhe’ salió del puerto con mucha prisa y con una gran carga, después de que los alemanes tuvieron que evacuar Królewiec. Todo esto, en conjunto, estimula la imaginación humana. Encontrar un barco de vapor alemán y cajas con contenido desconocido en este momento, descansando en el fondo del mar Báltico, puede ser significativo para toda la historia”, añade Tomasz Zwara, otro de los miembros del equipo que ha bajado al barco.