Las dolorosas consecuencias de la Batalla de Trafalgar

Hoy hace 215 años se libró una lucha determinante para el siglo XIX, que supuso la derrota naval franco-española, así como la victoria indiscutible de la flota británica

"La batalla de Trafalgar", de J. M. W. TurnerArchivo

En el centro de Londres se alza una columna estilo corintio de 46 metros rodeada de cuatro leones de bronce. Mamíferos que custodian al Almirante Nelson, caído durante la Batalla que da nombre a la plaza donde se ubica.

La de Trafalgar fue una de las grandes victorias para el imperio británico, así como una de las mayores pérdidas en términos navales y de hegemonía, tanto para Francia como para España. Un día como hoy de hace 215 años se produjo en el Cabo del mismo nombre la Batalla de Trafalgar, el enfrentamiento más doloroso y uno de los más determinantes del siglo XIX.

El por qué de la contienda se remonta a uno de los caprichos de Napoleón, entonces emperador francés, quien quería dominar toda Europa y su próximo objetivo era el de conquistar Gran Bretaña. Pese al Tratado de Amiens, firmado en 1802 y donde Francia y Gran Bretaña firmaban la paz y el fin de sus hostilidades, Napoleón hizo oídos sordos y atacó a la flota adversaria. Para ello, contó con el apoyo español, entonces bajo el reino de Carlos IV, con el objetivo de sumar navíos y tratar de ser invencibles.

Trafalgar Square, en LondresJonathan BradyAP

No obstante, el tiro le salió a Bonaparte por la culata, pues la Batalla de Trafalgar supuso no solo la derrota francesa, sino la confirmación de la superioridad y el poder de la flota naval inglesa durante todo el siglo XIX. En contraposición, la flota franco-española perdió 23 de los 33 barcos que iniciaron la contienda, así como reportaron más de 3.200 muertos, más de 2.500 heridos y 3.000 prisioneros.

Este debilitamiento le supuso a España, por una parte, su pérdida de control de las colonias americanas, iniciándose posteriormente los debidos procesos de independencia. Asimismo, España perdió poder comercial y militar, de la misma manera que el ejército francés. Y es que Napoleón, al no poder avanzar en la invasión a Gran Bretaña, decidió desviar su atención hacia otras rutas: mandó a sus tropas hacia el río Rin para enfrentarse a Austria y Rusia, a las cuales derrotó en la batalla de Austerlitz.

Monumentos, cine y Galdós

Volviendo a Trafalgar Square del centro de Londres, ¿por qué un homenaje a Nelson? Fue su mayor victoria, pero también la última. El Almirante dispuso una técnica de batalla histórica: dispuso sus barcos en ataque en dos líneas, una encabezada por su propio barco, el Victory, y una segunda comandada por el almirante Collingwood, quien atacó por la retaguardia. No obstante, entre el infierno naval que resumió la batalla, Nelson recibió un disparo de un soldado francés, lo que le llevaría a la muerte y a convertirse en un icono británico.

En definitiva, esta Batalla es una de las más populares en cuanto al conocimiento popular. No solo se recuerda en Londres, sino también en numerosas ciudades españolas, al ser este país el escenario de la sangrienta lucha. También se ha llevado este episodio al cine y a la literatura, destacando en este último ámbito “Trafalgar” (1873), la primera novela de “Episodios Nacionales”, de Benito Pérez Galdós, y “Cabo Trafalgar” (2004), de Arturo Pérez-Reverte.

“Un hombre tonto no es capaz de hacer en ningún momento de su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por centenares de hombres de talento”, escribió Galdós en su obra. Y es que, aún con el regocijo británico, la batalla tenía escrito desde el principio en su destino que iba a ser una de las más dolorosas, sangrientas e incluso épicas de la historia.