«Peter Grimes», contagio de buena ópera

El Brexit y la pandemia obligan al Teatro Real a presentar la pieza de Benjamin Britten con dos semanas de retraso

Allan Clayton, en el suelo, será Peter Grimes en la pieza que Ivor Bolton y Deborah Warner estrenan en el Teatro Real
Allan Clayton, en el suelo, será Peter Grimes en la pieza que Ivor Bolton y Deborah Warner estrenan en el Teatro RealJavier del Real Teatro Real

«Peter Grimes» y el Teatro Real tienen una cosa en común: ambos son diferentes al resto, pero por circunstancias opuestas. Si bien el personaje inventado por George Crabbe (1754-1832) es señalado por ser ese «perro solitario» que no encaja en el pueblo, entre otros motivos, por «violento», el Real es ese chico guapo, alto y rico que suele rozar la perfección. Un lugar al que el resto de teatros de la ciudad miran entre la envidia y el rechazo por su magnificencia, aunque no dejan de ser cosas que van «con el cargo». Por ello, cualquier salida del tiesto del coliseo madrileño se mira siempre con especial atención –recuerden aquel connato de motín a principio de temporada–. La última, el «brote»-«no brote» que ha dado un plus de intriga al estreno de este «Peter Grimes», de Benjamin Britten, que Ivor Bolton (director musical) y Deborah Warner (director de escena) traen a la plaza de Oriente. El Real lo tiene claro: se ha actuado con rigor y la cultura es segura.

Estaba anunciado para el 8 de abril, pero ya estamos a martes 13 y no se ha avanzado más allá de la parte ensayística. «En primer lugar, por el Brexit», aseguran desde el Real. Los permisos para entrar y salir se demoraron lo suficiente para que el equipo de trabajo –el mismo que en enero del 17 ya trajo «Billy Budd»– llegara con dos semanas de retraso. De hecho, hoy se celebraría su estreno si nos ceñimos a este motivo. Lo que sucede es que en tiempos de pandemia no se puede decir que la situación está controlada hasta que se ha arrancado y, muchas veces, ni por esas. Así que en el camino de este «Peter Grimes» también se cruzó el dichoso virus. El Teatro se reafirma en que no se ha ocultado nada.

Ivor Bolton y Deborah Warner en una de las salas del Teatro Real FOTO: alberto r. roldán La Razón

Sea como sea, la realidad, siempre en manos del caprichoso coronavirus, es que, con la pieza ya presentada en sociedad, la nueva fecha de estreno es el 19 de abril. Será entonces cuando se desarrollará una pregunta a lo largo de toda la obra: «¿Es Peter Grimes el asesino de un niño?». Sobre esta cuestión se debatirán los habitantes de un pequeño pueblo costero que intentará sentenciar al pescador a pesar de que la justicia lo ha desimputado después de que un joven aprendiz muriera de sed en la barca del protagonista.Fue esta la excusa que encontró Benjamin Britten (1913-1976) para dar una nueva vida operística al Grimes que el poeta inglés Crabbe había esbozado en «The Borough».

Siendo ambos nativos de la costa de Suffolk, y ante el hecho de que Crabbe ambientara en ella sus obras, hizo que Britten empatizara con ese mundo que le resultaba tan cercano. La añoranza de las tierras del mar del Norte llevó al compositor a abandonar, junto a su pareja, Peter Pears, California. Con la ayuda de este durante la travesía de regreso se terminó de completar la ópera que ahora protagonizan sobre el escenario del Real el tenor Allan Clayton (Grimes), la soprano Maria Bengtsson (Ellen Oford) y el barítono Christopher Purves (capitán Balstrode).

En Inglaterra, donde la homosexualidad estaba penalizada, les esperaba una vida difícil en la que tendrían que esconder su amor de la sociedad bien pensante. Este hecho subyace en la ópera y en casi toda la producción operística de Britten, protagonizada por seres insondables, oscuros, a los que se contraponen generalmente víctimas inocentes. «Estoy interesado en la gente que no opina igual. Muchas grandes cosas del mundo tienen su origen en el intruso o en el perro solitario, que no siempre son atractivos (...) Y eso es lo que intento retratar en “Peter Grimes”», aseguró Britten.

Ivor Bolton, en el centro, dirigiendo un ensayo FOTO: Javier del Real Teatro Real

Warner traslada la historia a la actualidad por ser una obra que «no pierde fuerza por situarla en un marco contemporáneo, al contrario. En este pequeño pueblo se pueden observar todas las contradicciones de la sociedad actual y, en especial, de aquello que nos habla del rechazo al diferente (...) El pueblo de la obra original ha crecido mucho en los últimos tiempos, pero por esa zona aún sigue habiendo zonas empobrecidas, que nos sirve para lo que queremos contar», añade la directora. «Se podía haber pensado en trajes de época y mantener la ambientación original, pero creo que se corría el riesgo de que fuera demasiado sentimental, como en ‘Los miserables’ por ejemplo. Eso es peligroso. Quería hablar de cómo la pobreza influye en los personajes de una industria pesquera».

La pobreza se convierte en el hilo conductor de la trama, que también se apoya en la explotación infantil. En especial, en la muerte de tres niños a cargo de Grimes, la causa que origina los problemas con el resto de la sociedad: «Él está aislado y el pueblo es un microcosmos de la sociedad. Su mayor delito es no marcharse y creo que puede haber un Peter Grimes en cualquier lado: alguien que no actúa como los demás y es juzgado por ser diferente», argumenta Clayton.

  • Dónde: Teatro Real, Madrid. Cuándo: del 19 de abril al 10 de mayo. Cuánto: de 15 a 413 euros.

DOS POR UNO EN EL SALÓN DE BAILE

Lo que se vivió en el Salón de Baile del Teatro Real fue un 2x1 de manual. Primero, una rueda centrada íntegramente en el estreno oportuno, y, luego, otra para «aclarar» la «acumulación de casos», definieron, de Covid que se concentraron en marzo entre los miembros del equipo de «Peter Grimes». En total, dos horas y media de exposición que no arrojó nuevos datos más allá de la nota publicada el viernes pasado y que sirvió para desgranar cada uno de los casi 5.000 test preventivos realizados desde mayo.