“Miss Marx”: no eres tú, es tu marco teórico

La italiana Susanna Nicchiarelli (“Nico, 1988”) adapta libremente la vida de Eleanor Marx, hija del padre del comunismo, a ritmo del punk rock más gamberro y feminista

Romola Garai, como Eleanor Marx en la película "Miss Marx"
Romola Garai, como Eleanor Marx en la película "Miss Marx"frameFrame

“Siempre me ha gustado estudiar a Marx, y me interesa su pensamiento, pero al leer sobre su familia quedé intrigada por conocer qué había en su vida privada. Leí acerca de su hija, una mujer que dio la casualidad que fue quien tradujo “Madame Bovary” al inglés y acabó como la propia protagonista”. Con la vehemencia propia de la autoría incontestable y el convencimiento que otorgan varios triunfos en Venecia, Susanna Nicchiarelli explica cómo nació el proyecto de “Miss Marx”, el biopic y adaptación libre de la vida de Eleanor, hija menor del filósofo comunista, que llega hoy a nuestras carteleras después de pasar por la última edición del Festival de San Sebastián.

Con pulso firme, una fotografía apabullante de colores vivos y el protagonismo casi exclusivo de Romola Garai como la hijísima, Nicchiarelli se las apaña para contar una historia sobre la pionera detrás del ruido, la mujer que reivindicaba el voto femenino y el fin del trabajo infantil, pero también sobre la mujer timorata que vivió a la sombra de su padre y que jamás abandonó a una pareja con la que nunca se casó ni tuvo hijos, pero que siempre le dio problemas: “Fue una mujer muy adelantada al S. XIX en el que vivió. Fue siempre absolutamente libre para hacer todo lo que quiso. También por las enseñanzas de su padre, claro. Me resultaba interesante estudiar sus relaciones de pareja, su apego a un hombre en particular por el que decidió específicamente no ser tan libre, pese a las decepciones continuas que ello conllevó. Libremente eligió estar con el hombre equivocado. Cuando hablamos de mujeres y emancipación, nunca nada es blanco o negro, siempre hay matices y contradicciones”, añade.

Esas trampas y contradicciones ideológicas, “asimilables a cualquier marxista del mundo por la propia interpretación de los textos” según la directora, también nos hablan de una mujer que sufría por su condición burguesa, que la alejaba de la lucha obrera y la convertía en una pionera encerrada por su propio contexto: “Su contradicción era vital, porque vivía en constante angustia por la distancia en la que vivía respecto al sufrimiento de la época. En la película eso se refleja cuando ve el sufrimiento de las trabajadoras, casi siempre enfermas. Esa escena la saqué de una carta, porque la atormentó especialmente y es una imagen que la persiguió durante años. Por supuesto, vivió en mil contradicciones, pero creo que es algo que siempre va aparejado a las vidas de los revolucionarios. Es muy complicado estar a la altura de unos ideales todo el rato”, explica la realizadora antes de despedirse justificando la elección del punk rock más gamberro para la banda sonora: “Tanto la música como los saltos temporales tienen mucho que ver con la manera en la que escribo mis guiones. Normalmente elijo la música para la película mientras escribo, y eso me ayuda a hacerlo mejor. Me ayuda a entender la dirección que debe tomar la historia, y forma parte de la propia historia, como en la escena en la que Eleanor rompe a bailar. Creo que la música es algo que no solo acompaña a la historia, sino que es parte de ella desde un punto de vista racional. Te hace pensar sobre elementos que van más allá de la película”.