Cine

Ricardo Darín: «Sigo siendo un galán de telenovela»

El intérprete argentino recibe el Premio Platino de Honor a su trayectoria y defiende el cine iberoamericano frente a la avasalladora industria estadounidense.

Darín, abrigado, pues en Uruguay ahora es invierno
Darín, abrigado, pues en Uruguay ahora es invierno

El intérprete argentino recibe el Premio Platino de Honor a su trayectoria y defiende el cine iberoamericano frente a la avasalladora industria estadounidense.

«Tenemos que elegir hasta qué punto queremos efectos especiales o historias de carne y hueso», dijo el actor Ricardo Darín en las horas previas a la gran fiesta del cine Iberoamericano. «Cada uno tiene que encontrar en su interior la respuesta a esa pregunta, de una forma íntima», añadió como la clave para la pervivencia y el desarrollo de la industria hispanohablante frente a la estadounidense que, añadió, «se ha encargado de desplazarnos. No quiero hablar mal de ellos, en absoluto, sino destacar que me encanta disfrutar de un tipo de cine que ha sido cercenado y sufrido el avasallamiento de la industria americana», afirmó el intérprete, nominado por «Truman», la película de Cesc Gay. El Centro de Convenciones de Punta del Este (Uruguay), recién entregado, se inaugurará en la noche de hoy para la tercera entrega de los Premios Platino.

El actor de «Nueve Reinas» o «El secreto de sus ojos» recibe el premio a una trayectoria (sucediendo a Antonio Banderas) que comenzó con apenas diez años, tiempo «que recuerdo como una nebulosa». «Creo que en realidad no tuve alternativa en heredar el oficio de mis padres. Creo que mi pequeña historia es como lo que ocurre en los circos, cuando una pareja de trapecistas tiene un hijo. Un día, cuando uno de los dos no puede actuar, como el hijo se conoce bien todos los números, pues lo hace él», recordó. «Creo que, como todos los chicos, alguna vez fantaseé con ser veterinario o psicólogo, como hacen todos los niños, pero me siento orgulloso de seguir transmitiendo el oficio de mis padres a mis sobrinos. Soy un eslabón más de la cadena», dijo Darín. Se ve que en Argentina los niños sueñan con ser psicólogos, pero el actor bonaerense trabajó de galán de telenovela. «Y lo sigo siendo», exclamó.

Su última película, «Truman», aborda la experiencia de la muerte, pero para el actor, «la historia habla más de averiguar cómo te paras ante la vida antes que ante la muerte. El reto de la película fue no dejarnos intoxicar por el drama de la desaparición de alguien sino de valorar los momentos que le quedan, y eso es lo que nos dio energía para elevar el tono de la película». Para eso, según dijo, no hay método de interpretación. «Creo que esa mala fama me la está creando Javier Cámara, que va por ahí diciendo que está estudiando primero de darín o segundo de darín y que se va a presentar a exámenes en septiembre –bromeó–. Me vengaré de él». Sobre el aprendizaje como actor explicó que depende de la «generosidad de quienes te encuentras en el camino. Nadie te explica cómo mantener la energía después de 12 ó 14 horas en exteriores. El cine se estudia haciéndolo».

Echando la vista atrás, reconoció que «nunca planifiqué nada. No tengo esa capacidad de mirar al futuro y por eso admiro a la gente que sabe hacerlo y trato de rodearme de ella. Como ocurre con este premio, que me sigue sorprendiendo cómo es posible que se reúnan todos los talentos que lo hacen posible para que este premio sirva para el futuro. Yo soy un vago y el resumen de mi vida es que hago lo que puedo».

Industria estratégica

Los premios Platino, para Darín, merecen «todo el apoyo posible porque apoyan nuestra confraternización. Tenemos unos lazos muy fuertes y hace falta poner en valor eso que ocurre subcutáneamente». Para el presidente de Egeda, Enrique Cerezo, los Platino «cuentan la manera que tenemos que ver el mundo y contar historias los 600 millones de personas que compartimos el español. Esta es una industria estratégica que transmite cultura y de la que también se puede hacer una marca. Lo estamos demostrando». A la competición oficial de esta edición han optado más de 800 películas producidas en 23 países. El objetivo es que pueda constituirse una Academia del Cine Latinoamericano «que tenga 1.500 o 2.000 integrantes salidos de los nominados de todos estos años», dijo Ignacio Rey, de la Federación Iberoamericana de Productores de Cine y Audiovisuales.