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Gerónimo Rauch: "En Madrid me siento, en el buen sentido, muy explotado"

Interpreta a Rob J. Cole en «El médico» y, aunque asegura que Madrid cuenta con una cartelera importante, confiesa que el arte español aún tiene bastante que aprender.

  • Foto: Rubén Mondelo
    Foto: Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 4 min.

22 de mayo de 2019. 01:09h

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Concha García.  22/5/2019

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Es argentino, pero asegura que ha vuelto a casa. Las tablas madrileñas vuelven a escuchar la voz de Gerónimo Rauch quien, tras haber interpretado papeles como el de Jean Valjean en «Los miserables» o de enmascarado en «El fantasma de la ópera» en teatros argentinos e ingleses, ahora da vida al personaje que Noah Gordon creó de su puño y letra: Rob J. Cole, en «El médico». El musical, que se estrenó en octubre del año pasado, sigue llenando las butacas y ahora cuenta con una nueva incorporación quien, asegura, ha nacido para cantar.

–Brevemente: ¿qué es la música?

–(Piensa) Un diálogo en el alma.

–La voz es su principal herramienta para vivir, pero hay competencia. ¿Qué le hace destacar?

–He nacido para esto. Estoy convencido. Quizá hay algo en el timbre de mi voz, en mi forma de interpretar. Y no he dejado de estudiar nunca. Por más que ya haya realizado un personaje lo sigo trabajando.

–¿Desde cuándo se dedica a la música?

–Profesionalmente desde 2000, con el musical «Los miserables», en Argentina. Entonces me dije: «Vale, esto va en serio». Yo estudiaba Publicidad al mismo tiempo y tuve que elegir. Y elegí bien.

–¿Cómo cambia un libro al convertirse en partitura?

–Hay una frase que le dijo Noah Gordon a Iván Macías –autor de la música–: «Si hubiese sido músico habría compuesto esta partitura». No lo dudó: la escuchó y dejó en manos de este equipo los derechos universales. Es decir, el que quiera hacer el musical de «El Médico» tiene que hacer este. Es un regalo, un aval, una bendición.

–¿Y los fans de la novela?

–Deben estar muy contentos porque se ha respetado bastante y, por más de que se ha condensado la historia en tres horas, no falta nada. Este musical es muy fiel al libro. No tanto como la película, que fue más libre.

–Le propusieron entrar en «El Médico» hace tres años. ¿Por qué ahora sí?

–Dio la casualidad de que, cuando confirmé trabajar en «Sunset Boulevard», me llamaron diciendo que ya empezaban con «El Médico». No pude creerlo. Fue un tema de agenda. Además, el estreno en Madrid coincidió con el de mi disco como solista.

–¿Cómo ha sido la vuelta al escenario español?

–En Madrid siento que estoy realmente explotado, en el buen sentido de la palabra. Puedo demostrar toda la paleta de colores como artista. Se agradece volver, también porque vivo aquí, y porque no actuaba desde 2011, cuando estuve en el Lope de Vega con «Los Miserables».

–¿Cómo encara la evolución de su personaje en la obra?

–Había un desafío importante: este personaje empieza la historia con 20 años menos que mi edad actual. Tuve que trabajar la inocencia. Es cierto que, por más que en el año 1100 tener 19 años era como tener 35, quisimos diferenciar la madurez. Terminó siendo una persona con un don asentado, enamorado. Es una evolución bonita.

–¿Ese desafío le ha hecho darlo todo?

–Lo tengo que dar todo. Es una partitura muy exigente. No hay forma de cantarla a medias porque sería engañar al público. Siempre estamos exigidos al máximo.

–¿Qué diferencias ve entre el panorama teatral de Londres y el español?

–Cuando Julia Gómez Cora, trajo a España «La Bella y la Bestia» en 1999, aparecieron otras productoras de capitales privados que están apostando por esto sin ninguna ayuda del Estado, cosa que nos diferencia mucho del West End de Londres, donde hay financiación constante. Algún día llegaremos a eso. Además, en España parece que el arte es un juego. En cambio, en Londres es una profesión, con título firmado por la Reina de Inglaterra.

–Aquí responde más al ocio.

–Te dicen: «¿En serio te dedicas a los musicales?». Claro. Vivo de esto. Cuesta, pero vivo. Se agradece mucho que tengamos una cartelera importantísima en Madrid. Hace que Latinoamérica deje de mirar hacia Estados Unidos para ver musicales.

–Sobre su carrera: ¿está en la cima o aún escalando?

–Nunca hay una cima. Somos insatisfechos. No vamos a decir «ya llegué». Voy y vengo. Me gustaría afianzarme en España, que la gente me reconociera por Gerónimo Rauch y no por una máscara, un médico o Jean Valjean. Mi objetivo es que en el país donde vivo y quiero morir me conozcan más.

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