India Martínez: «Mi perro está aprendiendo a echarse solo de comer»

Dice que cuando era pequeña en casa la llamaban Pocahontas. Y no es raro porque sus rasgos recuerdan, si no a la aborigen original, al menos sí a la de la película de Walt Disney: pelo largo y brillante, ojos oscuros y rasgados, piel canela... Claro que muy pronto sus vecinos también la apodaron «La niña del puerto» «porque andaba por las peñas que estaban junto al puerto de Roquetas de Mar». Sin embargo, no fueron ninguno de los dos motes de niñez los que le arrebataron sus dos nombres reales (Jennifer Jessica), sino un sencillo «India» que a ella le encanta. «Me lo puso mi primer mánager precisamente por mis rasgos. Pensó que necesitaba un nombre que me identificase, que sonase bonito y racial; y creo que acertó. A mí me gusta mucho porque es exótico y no te encasilla en ningún registro musical». Más allá del nombre, a India Martínez es difícil encasillarla. Sobre todo, porque ha ido evolucionando no sólo en el cantar, sino también en la forma de ser y de comportarse y se ha convertido en una mujer moderna, capaz de combinar un escote y una cazadora de cuero, sin perder la dulzura de su sonrisa. «Me interesa mucho la moda –confiesa–. Y más aún vestirme como a mí me gusta. Por ejemplo, colocarme un vestidito medio elegante y entubado y darle luego un toque roquerillo».

Tenía que ir cambiando poco a poco, porque empezó a cantar de muy niña. Con doce añitos. Aunque su primer disco, «Azulejos de lunares», salió en 2004. Ahora acaba de sacar el quinto, «Camino de la buena suerte», y parece que si de algo puede presumir es de una afortunada carrera. «Voy proponiéndome metas constantemente y gracias a Dios, poquito a poco se van cumpliendo, aunque con mucho esfuerzo. Y de ahí viene lo del nombre de "Camino de la buena suerte"¿no? De que la suerte no sólo se busca, sino que se lucha también y hay que cuidarla mucho. Yo creo que las cosas se consiguen a base de esfuerzo y de tesón. Y también viéndolas de un modo positivo. Si eres pesimista, al final no consigues lo que quieres». Le digo que ella no tiene mérito en eso de ser positiva, porque no sólo le encanta cantar y vive de la música, sino que la crisis de su sector prácticamente ni la ha rozado. Pero ella me cuenta, sin decir las razones, que ha vivido algún momento de crisis personal, de esos en los que crecen las ganas de tirar la toalla: «Precisamente después de un momento que viví así, digamos que un poco más decaído, vino el disco "Trece verdades"con la canción de "Vencer al amor"que tenía muchísima verdad dentro y muchos sentimientos guardados, que yo creo que llegaron a la gente».

India no cambiaría su mundo y su trabajo por nada, porque le apasiona, pero sabe que con él es difícil tener una estabilidad sentimental, porque obliga a pasar mucho tiempo fuera de la familia y de la gente que se quiere. «Otra gente tiene otros trabajos más estables y entonces todo es más llevadero. Aquí nunca sabes lo que va a pasar... Pero en el fondo me gusta, ¿eh? Soy bastante aventurera en ese aspecto». Aventuras a este lado del charco y al otro, porque India, nominada a los Grammy en dos ocasiones (artista revelación y mejor álbum pop tradicional), llega mucho en Latinoamérica. «No se a qué se debe. Yo creo que ellos y nosotros tenemos siempre cierto vínculo; pero no sé, quizá el último disco que hemos hecho de "Otras verdades"con temas más latinos, aflamencados a mi forma, me ha acercado más a ellos». Habla de flamenco y es como si cantara. El flamenco es parte de su vida. Lo necesita en la voz y en el alma. «Creo que siempre va a estar muy presente. Y es normal porque es lo que empecé a cantar de pequeña. Primero cantaba flamenco clásico y me aprendía letras, canciones, cantes... Iba a peñas flamencas, a festivales, a concursos..., de todo un poco. Amaba el flamenco entonces y lo sigo amando. Lo que pasa es que después he ido escuchando otras músicas que también me han gustado. Aunque es verdad que siempre parto del flamenco y es lo que me ayuda a entenderlas. Y siempre está ahí y hay días en los que me apetece cantar un fandango, una soleá, una seguiriya ...¡Quién sabe si dentro de un tiempo vuelvo a mis raíces de verdad discográficamente!».

De momento, está en lo que está, en la promoción de este último disco que rezuma feminidad, talento, misterio y también exotismo, aunque en realidad sea, en esencia, un disco flamenco-pop y muy de India: «Después de un disco de "covers"(recreaba sus canciones favoritas de Gloria Estefan, Alejandro Sanz o Rosana) necesitaba volver a las canciones propias». Pues ojalá le vaya igual que con el anterior, con el que permaneció 39 semanas en los primeros puestos de las listas de ventas y consiguió un disco de oro. Como ha elegido el «Camino de la buena suerte» no parece difícil que lo logre.

Personal e intransferible

Jennifer Jessica Martínez, alias India, nació en Córdoba en 1985. Es una chica tranquila y sin prisa para el amor, o más bien sin tiempo. Por eso dice no tener novio, aunque deja caer que si se fuera a una isla desierta «igual me llevaba a alguien para no aburrirme». Le encanta la cocina cordobesa, «la de su casa..., aunque tampoco falta el cocido» y dice que cocina «cuatro platitos», pero que le gusta. El éxito no se le ha subido a la cabeza y no la ha llenado ni de supersticiones, ni de caprichos: «Yo en el camerino me pido cosas limpitas y sencillitas... Ahora en el camerino de los músicos lo de la comida es otra cosa ¿sabes?». No, pero me lo imagino. Como también que India algo pedirá..., aunque ella lo niegue en rotundo. «Yo con tener un espejito en el que me vea bien...». Le pregunto por el futuro, por los niños, y ella responde tajante: «Eso ya vendrá después. Ahora mis niños son mis discos». Por lo menos tiene perro, «pero casi está aprendiendo a echarse solo de comer y a abrir la puerta para ir a dar un paseo. ¡Tengo tan poco tiempo!».