Matute: «Cualquier premio para una mujer es estupendo»

La Razón
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Apenas llegan las manecillas del reloj a las cinco de la tarde. Suena el teléfono, el fijo, claro, en casa de Ana María Matute. Descuelga como con cierta reticencia y apenas quiere entrar en conversación. «No me encuentro del todo bien», dice con una voz que denota cansancio, pero cuando se le pregunta por el Premio Cervantes la escritora, que ya lo recibió años atrás, exactamente en 2010, se anima y recobra con fuerza el aliento: «Me parece estupendo que haya sido el premio para Poniatowska. Yo conozco algo de su obra, aunque no con profundidad. Y lo que he leído me gusta», dice así, como de corrido. ¿Son pocas las mujeres a las que se premia con galardones institucionales? «No sé si el número es escaso, pero creo que ante todo depende de la calidad de la obra, ahí está la clave. No es cuestión de cantidad, sino de la calidad de lo que escriba y en el caso de Poniatowska la hay», repite para que no quede ninguna duda. Le hacemos notar que, además, el Cervantes ha ido a para a una mujer: «Todo lo que se lleven las mujeres me parece muy bien. Es estupendo», remata. Ella recuerda que se sintió «absolutamente feliz cuando recibí el premio. Me gustó, me alegró, me llenó». Su discurso fue directo, humano: «El que no inventa no vive», fue la frase que retumbó en el claustro alcalaíno. Antes, otras dos compañeras de viaje literario ya lo habían tenido en las manos. La primera fue María Zambrano, en 1988, y la segunda, cruzando el charco, Dulce María Loynaz, en 1992. Ayer se unió la cuarta, una Poniatowska incrédula por la noticia y al tiempo deseosa de trasladarse a España a recoger el galardón lo antes posible.