Historia

Seymour M. Hersh, el hombre que puso en jaque al Pentágono

El periodista recuerda en «Reportero» 50 años de investigación de alto nivel, de las matanzas de My Lai en Vietnam a las mentiras sobre la muerte de Bin Laden

Henry Kissinger y Richard Nixon, dos de los políticos de los que Hersh destapó sus mentiras / Ap
Henry Kissinger y Richard Nixon, dos de los políticos de los que Hersh destapó sus mentiras / Ap

El periodista recuerda en «Reportero» 50 años de investigación de alto nivel, de las matanzas de My Lai en Vietnam a las mentiras sobre la muerte de Bin Laden.

Si alguien conoce bien qué sucede detrás del relato oficial de Washington ese es Seymour M. Hersh, periodista de investigación en una era en que la verdad y los hechos todavía importaban, y que ahora publica sus memorias, «Reportero», (Península). De su pluma se descubrieron masacres como las del ejército estadounidense en My Lai, Vietnam, o las atrocidades sufridas por los prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib. Entre las dos, 40 años de trabajo en que también caben el Watergate, las mentiras sobre Irán, Siria, el asesinato de Bin Laden o la doble cara de personajes como Nixon, Henry Kissinger o Dick Cheney.

Hijo de inmigrantes judíos, su irrupción en el periodismo empezó como chico de los recados hasta asentarse en Washington y empezar a hablar con los militares del Pentágono y descubrir a la opinión pública lo que estaban sucediendo en aquella guerra. «Te hablaban sin ningún tapujo de que en Vietnam para ellos no había diferencia entre blancos militares y civiles. La forma en que salió la historia de My Lai fue natural», comenta, aunque ya le avisaron, como se lee en sus memorias, que si publicaba todo ello iba a poner en jaque al Pentágono. El reportaje le valió un Premio Pulitzer y toda una carrera centrada en la búsqueda de la verdad y la obsesión por la independencia. «El periodismo perdió en 2008, con la crisis bancaria, la poca independencia que le quedaba. El dinero ha acabado por matar el periodismo de investigación y la aparición de las cadenas de noticias de 24 horas ha limitado la atención del público en los hechos y lo ha convertido todo en un espectáculo», asegura este periodista que duda que él pudiese tener la carrera que ha tenido si se iniciase ahora en el oficio.

Ni siquiera le interesa escribir ahora sobre Trump porque los medios y la sociedad están tan polarizados que su artículo sólo serviría para dar armas a los demócratas. «Se han vuelto locos contra Trump y han hecho estupideces. Pronto saldrá que le pusieron escuchas a sus teléfonos después de haber sido designado como presidente. Están desesperados y como el informe Muhler no les ha dado lo que querían, porque no hay pruebas reales de la interferencia de Rusia en las elecciones, están un poco perdidos», señala.

Aunque reconoce que la polarización de los medios no es nueva y a él ya le frenaron artículos sobre Obama porque no estaba bien visto destapar sus incoherencias, como la versión oficial de la muerte de Bin Laden o las mentiras en torno al uso de armas químicas contra civiles en la guerra de Siria.

En contra de los tuits

Para Hersh, el problema es que Trump sigue marcando la agenda mediática a partir de sus estúpidos tuits. «Mientras todos comentan sus absurdos mensajes, no se habla cómo está destruyendo desde dentro todo el Gobierno, cómo está poniendo a oligarcas en departamentos sociales y cómo la deuda que está generando le va a obligar a recortar todos los presupuestos de carácter social», asegura.

Para él, no hay duda de que Trump conseguirá la reelección si los demócratas no ofrecen una auténtica alternativa con medidas que seduzcan a la clase trabajadora. «Lo que pasó con Hillary es que hizo una campaña espantosa, centrada en ser anti Trump sin ofrecer un programa propio. Al perder, tuvo que reunirse con todos los donantes que le habían dado más de un billón de dólares y para justificarse culpó a Rusia por lo ocurrido y ahí continúan», dice.