Festivales de verano

Paco Mir: "Mi cometido no es arreglar el mundo con el teatro"

El ex de Tricicle visita Olmedo y Mérida con dos clásicos, uno de Lope y otro de Aristófanes, "El perro del hortelano" y "Las nubes"; nada como lo real para hacer frente a la IA: "El humor de la inteligencia artificial no es tan inteligente", dice

Paco Mir, ayer en el Lope de Vega / Foto: Manuel Olmedo
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Paco Mir hace como los preparadores físicos de los grandes equipos ciclistas: se lleva a sus chicos a trabajar a condiciones extremas para, luego, rendir "a tope" el día de la verdad; así, para no acusar el calor de Mérida, ha optado por hacer el "stage" en Sevilla. Casi na'. Allí han estado más un mes ensayando el estreno de Las nubes en el Festival de Teatro Clásico, aunque antes hay otra cita en el calendario del director, productor, actor, dibujante...: Olmedo. El festival de la Villa del Caballero se extenderá hasta el día 30, y entre unos y otros montajes, Lope de Vega está presente en un total de cinco. Uno de ellos, el de Mir, El perro del hortelano, clásico del Fénix de los Ingenios.

Se ha abonado a los veranos.

Sí. Con Slastic [de Tricicle] llegamos a hacer 28 bolos en agosto, pero cuando empezamos a tener temporadas largas decidimos tener vacaciones en verano.

Hace dos años estrenó este Perro en Almagro y sigue dando vueltas por España, como vemos en Olmedo. Hay gente que no ha ido más allá del "ni come ni deja comer".

−Ahí está la esencia de la obra. No me molesta.

Imagen de la versión de "El perro del hortelano" que dirige Paco Mir
Imagen de la versión de "El perro del hortelano" que dirige Paco MirLa Razón

−Hace doblete veraniego, ¿le ha costado llegar a Mérida?

He estados dos años tocando a la puerta.

Se hace de rogar Cimarro...

Sí [risas]. Le propuse La bella Helena, que la vi en el Lliure de joven y me apetecía, pero Jesús [Cimarro] no quería repetir producciones, así que busqué obras de los grandes cómicos que no se hubieran hecho.

Y ha llegado a la "mejor", según decía Aristófanes.

Eso dijo. La presentó a las Dionisias, perdió y la reeditó.

−¿Y a usted le queda algún miedo de aquellos que tenía en los años 70, al inicio de todo?

−No soy muy miedoso. Siempre hemos hecho todo con ilusión. No seguros, pero sí muy contentos. Y todo salió bien. Creo que ha sido un trabajo fino, pensado y elaborado. Puede que algo no funcione, pero no será por ganas.

−¿Llegó a pensar que no hubiera vida más allá de Tricicle?

−Si alguna vez lo hubo, se fue en el 96, cuando hice mi primera producción.

"La pandemia dulcificó el trauma de dejar Tricicle"

Paco Mir

−Ahí conoció la poligamia...

−Efectivamente. Ya son más de 60 obras producidas. Como Tricicle era actor, claro; pero ahora, como mejor me lo paso es preparando una obra, luego dirigiendo y, por último, actuando. Intento tenerlo todo previsto hasta que me ocurre como Hitchcock, que solo me falta "rodarlo".

−Ya han pasado meses del final de ese trío, ¿se siente raro?

−No hay mal que por bien no venga; la pandemia dulcificó el trauma de dejar Tricicle. Cuando volvimos ya no era una despedida, un Chimpum!, sino una vuelta, un reencuentro. Y los dos años que han pasado desde entonces nos han hecho ver que nuestra vida había estado muy bien. La cerramos con toda la alegría. Y espero que todo lo que venga sea igual de feliz.

−¿Echa en falta algo en el teatro que se hace hoy?

−Hay compañías muy reivindicativas. Yo, sin embargo, estoy dentro del "entertainment"... con sus pequeñas pullas. No estoy en el cometido de intentar arreglar el mundo a través del teatro. Parece una tontería hacer reír, pero es muy importante y difícil. No es fácil coger la atención del público durante dos horas.

−Y menos ahora, que no sabemos no mirar el móvil.

−Esa fue una de las cosas buenas de Tricicle, que nos fuimos adaptando. Pasamos de un ritmo pausado a otros más rápidos y complicados. Hasta tener sorpresas constantes. Lo llevo en el ADN.

−¿Teme que la inteligencia artificial entre en este mundo?

−No estoy muy al día porque no me interesa. A mí me gusta el proceso de creación, como decía, no que lo haga una máquina. Quiero divertirme yo.

−Agrupación señor Serrano acaba de presentar un diálogo con la IA.

−Eso puede ser divertido, aunque el humor de la inteligencia artificial no es tan inteligente.

−Tirará de chistes enlatados en la red.

−Y la gracia es romper el esquema, que el guion siempre tenga una sorpresa. El absurdo no siempre tiene que ser divertido. Disfrutemos de lo que tenemos hasta que vengan las máquinas.

−Usted, "por si acaso, no ha dejado de dibujar", dice. ¿Es su vía de escape?

−Si me encargasen una tira diaria la aceptaría encantado.

Acaba de publicar un libro con ellas.

−Yo mismo me he quedado sorprendido de todo lo que he hecho. Cada día hago un dibujo por el ingenio y por no perder la chispa.

−¿De dónde le viene la inspiración?

−Si no me viene nada, abro un periódico e intento hacer un chiste.

−¿Todo es susceptible de caer en el humor?

−Depende del lado en el que estés te va a hacer gracia o no. Supongo que los nazis harían chistes de judíos que, para los judíos, no tendrían nada de gracia. Yo no soy una persona hiriente ni de poner el dedo en la llaga. Me gusta el humor mal llamado blanco, el inteligente, el que te saca una sonrisa.

−¿Se ha puesto límites?

−Hago chistes para mí que no publicaría en ningún lado, pero no deja de ser humor.

−¿Qué es el humor?

−Hay una definición de Valle-Inclán que dice que es "la mejor manera de pasar del invierno, porque en el humor siempre es primavera".

−Se ha puesto filosófico, como Aristófanes.

−En Las nubes yo solo transmito su filosofía y su mala leche. Él entraba a asaco a por Sócrates, que le tenía bastante tirria. Pero no deja títere con cabeza: critica a padres, hijos, coetáneos, políticos, filósofos, al mundo del teatro... Yo he transformado el texto en algo que se pueda entender sin recurrir al diccionario.

  • Dónde: Corrala Palacio del Caballero, Olmedo. Cuándo: 24 de julio. Cuánto: 18 euros.
  • Dónde: Teatro Romano, Mérida. Cuándo: del 26 al 30 de julio. Cuánto: desde 14 euros.