Teatro

Paloma Pedrero: «En el teatro hay tanto machismo como en el resto de la sociedad»

Paloma Pedrero / Dramaturga. Según un reciente estudio, sólo el 23 por ciento de las obras teatrales que se estrenan están escritas por mujeres. Ella ya prepara la próxima, «Mary para Mary», una pieza sobre la madre de Mary Shelley

Paloma Pedrero, dramaturga
Paloma Pedrero, dramaturga

Según un reciente estudio, sólo el 23 por ciento de las obras teatrales que se estrenan están escritas por mujeres. Ella ya prepara la próxima, «Mary para Mary», una pieza sobre la madre de Mary Shelley

Tendemos a pensar que el mundo de la creación artística suele ir por delante en la evolución de los usos y costumbres, y que es muchas veces ese mundo, aparentemente abierto, moderno y liberal, el que propone buena parte de las transformaciones y conquistas sociales que más tarde se extienden al resto de la ciudadanía. Sin embargo, lo que el arte propone, desgraciadamente, no siempre se aplica en la propia gestión de ese arte. Y así ocurre en el teatro: un estudio sobre la presencia de la mujer en las artes escénicas, llevado a cabo por el Grupo Barraquianos de Tragycom, revela que solo el 23 por ciento de las obras españolas que se estrenan están firmadas por mujeres. En el listado de nombres que sí consiguen llevar sus obras a las tablas, aparece en primer lugar Paloma Pedrero. La dramaturga, una de las más conocidas en nuestro país, puede sentirse orgullosa por haber logrado representar –eso sí, «contra viento y marea»– nada menos que 25 obras en los últimos 10 años.

–Yo creía que el teatro estaba a la vanguardia en algunas cuestiones sociales ...

–¡Y eso que ha aumentado el porcentaje! Cuando yo llegué al teatro en el año 85, la única autora que estrenaba en salas importantes era Ana Diosdado. Y tuvo que sufrir un desprecio de la crítica muy fuerte. Así que este 23%, en cierto modo, es incluso alentador. Te diré que en otros ámbitos artísticos ocurre más igual. Tampoco hay apenas directoras de cine, por ejemplo.

–De manera que el teatro, en su funcionamiento, también es un reflejo de la sociedad.

–Sí, claro que es un reflejo. Lo que pasa es que es muy penoso que en el mundo de las artes, que se supone que no es tan materialista y sí más humanista, siga habiendo un machismo y un patriarcado exactamente igual al del mundo de los negocios, por ejemplo.

–¿De verdad que, a estas alturas, hay machismo en el teatro?

–Sí, sí, sí..., claro que lo hay. Yo no sé qué ocurrirá en el futuro, y no sé si será mejor o no la sociedad cuando las mujeres tengan más peso; pero en cualquier caso sí me parece que lo justo sería que así fuese. A algunos hombres les resulta duro aceptar que las mujeres tenemos otras claves y otros universos que pueden ser tan válidos como los suyos. En la SGAE, por ejemplo, somos solo nueve mujeres de los 39 que componemos la Junta Directiva, y yo veo que nosotras escuchamos más y somos más pacíficas. Pero, en general, creo que a ellos no les interesa escucharnos.

–Sin embargo, usted ha logrado representar 25 obras en 10 años. ¿Cómo lo ha hecho siendo mujer?

–Pues... no lo sé. La verdad es que es una cifra muy elevada incluso para un hombre. No creo que haya muchos que me superen. Y además debo decir que, en todo este tiempo, a mí nunca me ha producido un teatro público. Supongo que lo he conseguido porque soy muy trabajadora. No tengo ya tanta disciplina, pero hay muchas cosas que me motivan para seguir escribiendo. Mi escritura no es académica, sino vital. Y creo que esa vitalidad es lo que hace que mis obras gusten mucho a los actores para representarlas; porque mis personajes tienen mucha carne, no están intelectualizados. Además, no suelen tener muchos personajes, lo cual es importante en los tiempos que corren.

–¿Hay un teatro escrito por hombres y uno escrito por mujeres?

–Yo noto que sí. Pero es algo lógico, porque no somos iguales. Nuestra esencia es distinta, y un artista refleja su esencia. Eso no quiere decir que una esencia sea mejor que otra. Eso sí, te diré que una mujer conoce mejor el mundo masculino que un hombre el femenino. Porque la mujer históricamente ha tenido que escuchar a los hombres y leer a los hombres para vivir. Lo interesante sería que la construcción del mundo se hiciera a dos manos, y no solo a una, que es la masculina todavía.

–En su proyecto «Caídos del cielo» hace teatro con personas en riesgo de exclusión social...

–Sí, es muy gratificante. Además, me gusta ver que, al margen del rendimiento comercial, porque no gano dinero con ello, hay gente que mantiene tu teatro vivo: colectivos que se quieren implicar en hacerlo y que lo sienten como tú lo has escrito. Yo pienso como Lope: el teatro son dos actores, cuatro tablas y una pasión. ¡Y yo casi quitaría las tablas! Esa es la manera de que se mantenga vivo.

–¿En qué está trabajando ahora?

–Precisamente estoy con una obra sobre una mujer inteligente que tuvo una vida apasionante y que, ¡cómo no!, tuvo que luchar por hacerse un hueco en un mundo de hombres: la escritora Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley.

–Si la firma usted, entiendo que se estrenará seguro, ¿no?

–Eso espero (risas). Aún no te puedo decir fechas seguras, pero sí que la protagonizará Esperanza Pedreño y que se llamará «Mary para Mary».

El lector

«Escribo en prensa y tengo que estar a buenas con ella. Estoy al día, aunque te reconozco que pongo cierta distancia con algunos temas. Además, me dedico al teatro y también necesito estar ahí. Echo de menos esas épocas en las que estrenabas y al día siguiente salían las críticas en los diarios. También echo de menos a críticas mujeres. Y sí, leo LA RAZÓN, es mi periódico, en el que escribo. Me encanta comparar la forma en que cada diario enfoca las noticias», dice.