Las claves del desastre defensivo del Real Madrid: Marcelo, Casemiro, Zidane y los árbitros

El equipo de Zidane ha perdido la solidez del curso pasado. El Valencia le hizo 4 goles en 3 remates

El jugador del Real Madrid, Marcelo, durante el partido contra el Valencia CF correspondiente a la 9º jornada de LaLiga jugado en el campo de Mestalla (Valencia).EFE/ Kai FörsterlingKai FörsterlingEFE

El curso pasado, el Real Madrid terminó LaLiga con 337 remates en contra. Sólo el Getafe de Bordalás, el equipo defensivo por excelencia del campeonato, acabó con menos tiros en su contra (281). Y en goles recibidos, el equipo de Zidane cerró el curso con sólo 25, dos menos que el Atlético de Madrid. Simeone se pone siempre como ejemplo de entrenador táctico que sabe cerrar a su equipo. Zidane le ganó la partida. Fue, sobre todo al final, un Real Madrid rocoso, muy seguro, solidario, en el que todos los jugadores tenían muy clara su identidad: muy pocas fiestas y mucho trabajo, que no había otro modo de ganar. Y lo consiguieron.

Eso se ha acabado en este comienzo de temporada. El Madrid ya no es el equipo fiable y da más opciones a los rivales. Contra el Valencia fue exagerado. Lucas Vázquez y Ramos hicieron penaltis por manos; Varane se metió un gol y Marcelo fue protagonista en el otro penalti que pitaron el colegiado y el VAR (aunque ese no lo fue). El Valencia tiró siete veces a puerta y metió 4 goles. A pesar de que las decisiones arbitrales perjudicaron al equipo de Zidane, el desastre defensivo no se puede esconder: “Sabemos que tenemos que estar fuertes defensivamente. Se trata de eso. Si estamos fuertes y tenemos equilibrio, ofensivamente sabemos que tenemos jugadores para hacer la diferencia”, dijo Zidane después del encuentro, en un discurso que ha mantenido desde que llegó al banquillo, pero no que siempre consigue comunicar a sus jugadores.

Con 83 remates en contra, el Real Madrid se encuentra, esta temporada, entre los 10 primeros que más tiros recibe y también entre los diez primeros que más goles recibe. El cambio de un curso a otro ha sido radical y eso pesa en la regularidad del equipo. Tras el confinamiento era un grupo imbatible, ahora no está claro qué es. Alterna encuentros convincentes con actuaciones que dejan muchas dudas.

Todos los indicadores defensivos se han desplomado: Casemiro fue el que más intercepciones hizo en el equipo campeón; éste curso. Varane, él y Valverde están lejos de los primeros. El año pasado el centrocampista brasileño terminó el segundo en faltas cometidas, algo fundamental para cortar el ataque rival, hoy ni se acerca a los que mandan en esa clasificación. Y eso que sigue siendo el primero del Madrid en ese apartado. Lo mismo sucede con las entradas al rival para intentar roblar la pelota. Casemiro, el líder la última campaña, ha desaparecido de los puestos de arriba.

Es evidente que sin él, el equipo pierde agresividad y cuando no está, lo nota. Zidane intentó que Modric y Valverde le sustituyeran en Valencia, pero el partido se les hizo demasiado largo.

Cuando se vio la alineación del choque de Mestalla, a muchos sorprendió que en un equipo sin Casemiro, Zidane juntase en el campo a Isco, Marcelo y porque no tiene más remedio, Lucas Vázquez en el otro lado. Era un equipo diseñado para atacar, que iba a sufrir en cuanto le hicieran frente. Y así sucedió. Míster Chip publicó una estadística demoledora sobre el papel de Marcelo en el Real Madrid de Zidane desde que volvió a dirigir el banquillo: con Marcelo han disputado 28 partidos, con 16 victorias, 3 empates y nueve derrotas; sin él, han jugado 29 encuentros con 20 victorias y 9 empates, ni una derrota. La presencia del brasileño en vez de Mendy y de Isco como media punta dibujaban un equipo súper ofensivo: “Todos son jugadores del Real Madrid y tienen que rendir. Lo que tenemos que hacer es rendir. Ha sido un partido complicado”, intentaba explicar Zidane, Mendy, mientras, veía el partido desde el banquillo

Cuando el Madrid dominó contra el Valencia y pudo jugar mucho tiempo en campo contrario, el partido fue bien, pero en cuanto el rival tomó un poco de aire y se acercó a la portería de Courtois, todo fue de desastre en desastre. El partido en Mestalla fue un indicador grave porque el conjunto local ni siquiera necesitó dominar o crear muchas ocasiones para poner nervioso al Real Madrid. No fue un gran Valencia, pero con eso y con las decisiones arbitrales fue suficiente para tumbar a un Real Madrid que no supo levantarse.

Ahora tiene un parón en el que necesita reflexionar sobre qué defensa quiere y confía en recuperar a jugadores como Casemiro o Carvajal, con los que se siente más protegido.